
Nannie Doss, conocida como la «Abuela Risueña» (Giggling Granny) o la «Asesina de Corazones Solitarios» (Lonely Hearts Killer), es responsable del envenenamiento de al menos 11 personas de su propia familia a lo largo de 27 años, entre 1927 y 1954, incluyendo a cuatro de sus cinco esposos, dos de sus hijos, su madre, una hermana, dos nietos y una suegra.
Una búsqueda incesante del «romance perfecto»
Según la declaración que se le atribuye tras su arresto, Doss explicó así la motivación central de sus crímenes: «Estaba buscando la pareja perfecta, el verdadero romance de la vida.» Su método, el de una «viuda negra» clásica, consistía en conocer a un hombre solitario, casarse rápidamente y, cuando la relación se agriaba o había un seguro de vida de por medio, dosificarlo en silencio hasta que moría de lo que parecía una enfermedad súbita.
Un patrón de décadas sin ser detectado
Doss envenenaba a sus víctimas con arsénico o veneno para ratas, artículos domésticos comunes en la época, mezclados en alimentos y bebidas, lo que producía síntomas fácilmente confundibles con una enfermedad natural. Los médicos de la época, sin sospechar de una ama de casa de apariencia alegre y bondadosa, firmaron repetidamente certificados de muerte natural, lo que le permitió continuar casi tres décadas sin levantar sospechas.
Un patrón que se extendió a su propia familia
Sus víctimas no se limitaron a sus esposos. Las autoridades le atribuyeron 11 muertes a lo largo de las décadas, entre ellas dos de sus hijas pequeñas, dos de sus nietos, su madre, una hermana y una suegra. Según los relatos del caso, uno de sus nietos murió siendo un recién nacido, y otro, Robert, de dos años, murió por asfixia mientras estaba bajo su cuidado; ella cobró después un seguro de vida de 500 dólares que había contratado sobre el niño. Nunca fue condenada por estas muertes.
El error fatal: Samuel Doss
Su caída se produjo con su quinto esposo, Samuel Doss, en 1954. Según los relatos del caso, un primer intento de envenenarlo con un pastel de ciruelas con arsénico lo llevó al hospital, donde pasó cerca de un mes. Poco después de regresar a casa murió, y se señala que el arsénico se le administró en el café. Su muerte repentina, tan pronto después del alta, llevó a su médico a ordenar una autopsia, que reveló una cantidad enorme de arsénico en su organismo.
La confesión con una sonrisa
Confrontada con esta evidencia, Doss confesó haber matado a sus esposos. Lo que más desconcertó a los investigadores fue su comportamiento: fumando un cigarrillo tras otro, se mostró conversadora e incluso jovial, riendo y sonriendo mientras relataba su racha de crímenes y quejándose de los hombres con los que se había casado. Según la Encyclopedia of Alabama, confesó a cambio de poder conservar una revista de romance. Esa actitud alegre y contrastante con la gravedad de los hechos le dio su apodo mediático de «Abuela Risueña».
Una excusa sin sustento
Doss atribuyó sus crímenes a una lesión en la cabeza que sufrió en la infancia, y dijo que le había provocado dolores de cabeza durante toda su vida. Las exhumaciones de varios de los cuerpos de sus víctimas confirmaron que habían muerto por veneno para ratas o arsénico.
Sin pena de muerte por ser mujer
A los 48 años, Doss enfrentó la posibilidad de convertirse en la primera mujer ejecutada en la historia de Oklahoma. Sin embargo, el estado no buscó la pena de muerte debido a su sexo; según algunos relatos, se argumentó que no se quería sentar un mal precedente ejecutando a una mujer. Se declaró culpable el 17 de mayo de 1955 únicamente del asesinato de Samuel Doss, el único caso que se llevó formalmente a un tribunal, y recibió cadena perpetua. Nunca fue juzgada por las demás muertes que se le atribuyeron.
Una vida en prisión con actitud imperturbable
Al recibir su condena de cadena perpetua, Doss pareció aceptarla con entusiasmo, y mantuvo su disposición alegre durante su reclusión, bromeando con frecuencia sobre su propio caso. Trabajó en la lavandería de la Penitenciaría Estatal de Oklahoma, en McAlester, aunque su solicitud de trabajar en la cocina fue rechazada. Según algunos relatos, tras un par de años en prisión llegó a lamentar su sentencia y a desear haber sido condenada a muerte.
Su muerte
Nannie Doss murió de leucemia el 2 de junio de 1965, a los 59 años, en el hospital de la Penitenciaría Estatal de Oklahoma.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Nannie Doss es un ejemplo muy citado del patrón de la «viuda negra» en asesinos seriales, de cómo la apariencia social de una persona, en este caso una ama de casa alegre y aparentemente inofensiva, puede facilitar que un patrón de envenenamiento sistemático pase desapercibido durante décadas, y de las decisiones de sentencia influidas por el género que caracterizaron al sistema judicial estadounidense de mediados del siglo XX.
¿Quién fue Nannie Doss? +
¿Cuántas personas mató Nannie Doss? +
¿Cómo fue atrapada Nannie Doss? +
¿Por qué la llamaban «la Abuela Risueña»? +
¿Por qué decía Nannie Doss que mataba? +
¿Qué pasó con Nannie Doss al final? +
Expedientes relacionados
- Martha Marek: de cortarle la pierna a su esposo por un fraude al seguro, a envenenar a cuatro personas con talio
- Martha Beck y Raymond Fernández, los asesinos de los corazones solitarios
- Mary Ann Cotton: la mujer que enterró a la mayoría de sus propios hijos y a cuatro esposos en la Inglaterra victoriana
- Judias Buenoano, «la Viuda Negra de Florida»: arsénico, seguros de vida y la primera mujer ejecutada en el estado en 150 años
Más casos en la sección Asesinos Seriales.
Fuentes consultadas
- Wikipedia (en inglés), entrada «Nannie Doss», con cronología judicial verificada de los 11 asesinatos confesados y la única condena formal.
- Encyclopedia of Alabama, «Hazle, Nancy ‘Nannie Doss'», con la cita textual completa sobre la decisión del fiscal de no buscar la pena de muerte «porque era mujer».
- All That’s Interesting, «The Story Of Nannie Doss, The ‘Giggling Granny’ Who Spent Decades Murdering Her Husbands And Relatives», con la cita textual completa de Doss sobre su búsqueda del «romance perfecto».
- Santa Maria Times (Holy Cow! History), «The ghastly tale of the giggling granny», con cronología completa de la muerte de Samuel Doss y la autopsia que reveló el envenenamiento.
- Serial Killer Calendar, «Nannie DOSS», con detalle de su comportamiento en prisión y su muerte por leucemia en 1965.
- Open Mind Now, «Nannie Doss: The ‘Giggling Granny’ Who Poisoned Her Own Family», con cronología completa del patrón de envenenamiento a lo largo de tres décadas.
Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre el único homicidio por el que Doss fue judicialmente condenada (el de Samuel Doss) y las demás muertes que se le atribuyeron sin ser formalmente juzgada por ellas, y trata el contenido relacionado con la muerte de menores de edad sin detalle gráfico innecesario.