El caso de Martha Marek combina dos episodios que, por separado, ya resultarían extraordinarios en la crónica criminal europea: un fraude al seguro tan macabro que implicó amputar deliberadamente la pierna de su propio esposo, y una serie posterior de envenenamientos con talio que la convirtió en la primera persona ejecutada por guillotina en Viena tras la anexión de Austria al Tercer Reich, en diciembre de 1938.
De huérfana a amante de un magnate
Martha Löwenstein nació en Viena en 1897 (algunas fuentes indican 1904), y quedó huérfana a temprana edad, siendo criada por una familia de escasos recursos. En 1919, mientras trabajaba en una tienda de vestidos, llamó la atención de Moritz Fritsch, propietario de unos grandes almacenes, cincuenta años mayor que ella. Se convirtió en su amante y, gracias a él, accedió a una educación de lujo en internados de Francia e Inglaterra. A la muerte de Fritsch, Martha heredó una villa y recursos financieros considerables, para disgusto de la familia de él.
El fraude de la pierna cortada (1925)
En 1924, Martha se casó con Emil Marek. Al año siguiente, la pareja protagonizó uno de los episodios más grotescos de su historia criminal conjunta: contrataron un seguro de accidentes sobre Emil y, poco después, este alegó haber perdido una pierna “cortando leña” en un accidente. La investigación de la aseguradora determinó que la amputación no había sido accidental en absoluto, sino realizada de forma metódica —aunque torpe, ya que según los relatos de la época se necesitaron tres golpes de hacha para completarla, presuntamente asestados por la propia Martha—. La compañía rechazó pagar el seguro, y ambos cumplieron una breve condena de prisión por fraude.
Los cuatro envenenamientos (1932-1937)
Emil Marek murió en julio de 1932, aparentemente de tuberculosis. Un mes después, la hija de la pareja, de apenas nueve meses, también murió. Martha se convirtió posteriormente en cuidadora de una pariente anciana, Suzanne Löwenstein, cuyo dinero y vivienda heredó tras su muerte. Finalmente, Felicitas Kittsteiner, un inquilino de su casa, murió tras haber comentado a sus familiares que se sentía violentamente enfermo cada vez que comía o bebía algo preparado por Martha; ella había contratado previamente un seguro de vida sobre él.
La caída: un fraude adicional destapa el patrón completo
Durante años, Martha logró evadir sospechas serias pese a la inquietud de los familiares del inquilino fallecido. Su suerte cambió en 1937, cuando presentó una nueva reclamación fraudulenta a su aseguradora, alegando el robo de unas pinturas de valor. Los ajustadores de seguros, ya suspicaces por su historial, investigaron a fondo y ese proceso terminó destapando toda la secuencia de muertes vinculadas a ella. Las autoridades ordenaron la exhumación de los cuatro cuerpos —esposo, hija, tía y huésped— y los análisis toxicológicos hallaron talio, un compuesto químico presente en un producto raticida comercial conocido como Zelio, en los cuatro casos.
Un investigador localizó además al hijo sobreviviente de Martha, hallándolo en un barrio pobre de Viena y sufriendo los efectos de un envenenamiento con talio del que se recuperó tras ser hospitalizado; Martha había contratado recientemente una póliza de seguro también sobre él. Cualquier defensa que pudiera haber intentado, sugiriendo que otras personas habían administrado el talio, quedó anulada cuando se rastreó al farmacéutico vienés que le había vendido el veneno de forma regular.
El juicio: convulsiones fingidas y una condena firme
Durante su juicio de 1938, Martha simuló convulsiones y ceguera, y fue llevada a la sala en una silla especial. Mantuvo su inocencia hasta el final del proceso. El fiscal, en su alegato final, la describió como “una cobra en la que habita el diablo”, y sostuvo que la absolución que ambos Marek habían obtenido en el caso del fraude de la pierna años antes había sido, en sus palabras, “la sentencia de muerte” que hizo posibles los cuatro envenenamientos posteriores. El 19 de mayo de 1938, el jurado la declaró culpable y fue condenada a muerte.
Una ejecución bajo el régimen nazi
Austria tenía una tradición histórica de conmutar las sentencias de muerte impuestas a mujeres, y muchos esperaban que Martha recibiera un indulto acorde con esa costumbre. Sin embargo, para entonces Austria ya había sido anexada a la Alemania nazi (Anschluss, marzo de 1938), y la decisión final sobre el indulto recayó en Adolf Hitler, quien la rechazó. Las fuentes históricas señalan que la condición de Martha como media judía pudo haber influido en esa negativa, aunque no existe documentación oficial que lo confirme de manera explícita más allá de la circunstancia histórica.
Fue ejecutada el 6 de diciembre de 1938, decapitada por el verdugo bávaro Johann Reichhart mediante guillotina —el método de ejecución que el régimen nazi había reintroducido en Austria, sustituyendo a la horca tradicional—, convirtiéndose en la primera persona ejecutada de esa forma en Viena en el marco del nuevo régimen, y en la primera mujer ejecutada en esa ciudad en sesenta años.
Un caso que combina crónica negra y contexto histórico
El caso de Martha Marek se estudia habitualmente junto a otras “viudas negras” europeas de entreguerras por su patrón clásico de envenenamiento con motivo económico —seguros de vida y herencias—, pero se distingue por el contexto político excepcional de su ejecución final, ocurrida en el breve y convulso periodo entre la anexión de Austria y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
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Fuentes consultadas
- Wikipedia (en inglés) — cronología general del caso.
- Executed Today — reconstrucción detallada del fraude de la pierna cortada y el contexto de la ejecución bajo el régimen nazi.
- Encyclopedia.com — biografía completa y detalle del juicio de 1938.
- Find a Grave — cronología de las cuatro víctimas y el método de envenenamiento.
- They Will Kill You — reconstrucción de la investigación y el comportamiento de Marek durante el juicio.
Nota editorial: caso histórico cerrado tras la ejecución de Marek en 1938, bajo la jurisdicción del régimen nazi en la Austria recién anexada. El artículo señala el contexto histórico documentado sobre su origen judío y la negativa al indulto sin especular más allá de lo que consta en las fuentes disponibles.