John Reginald Halliday Christie, conocido como el estrangulador de Rillington Place, asesinó al menos a ocho personas, entre ellas su propia esposa, en su vivienda del número 10 de Rillington Place, en el barrio londinense de Notting Hill, entre 1943 y 1953. Su caso es uno de los errores judiciales más graves de la historia británica: en 1950, su declaración como testigo de la fiscalía ayudó a condenar y ahorcar a su vecino Timothy Evans por un crimen que, según reconoció después la justicia, Evans no cometió.

Quién era John Christie

Christie nació el 8 de abril de 1899 cerca de Halifax, Inglaterra. En la Primera Guerra Mundial sufrió una exposición a gas mostaza en Francia y aseguró haber quedado ciego y mudo durante años, algo que investigaciones posteriores no pudieron documentar. Entre las décadas de 1920 y 1930 acumuló condenas por robo y agresión. En 1938 se instaló con su esposa, Ethel, en la planta baja del 10 de Rillington Place, y en 1939 ingresó como agente de la reserva de guerra de la Policía Metropolitana, un cargo que más tarde le dio una imagen de respetabilidad ante los investigadores.

Las primeras víctimas

Sus dos primeras víctimas conocidas fueron Ruth Fuerst, de 21 años, en agosto de 1943, y Muriel Eady, de 31, en octubre de 1944. Christie las enterró en el jardín trasero de la casa. Durante años nadie relacionó esos restos con él: tras la guerra, un perro desenterró un cráneo del que Christie se deshizo en un solar bombardeado cercano, y en 1953 la policía encontró incluso un fémur humano que sostenía la cerca del jardín.

El caso Timothy Evans

En 1948, Timothy Evans, un conductor de camión de 23 años con dificultades de aprendizaje, se mudó al piso superior con su esposa, Beryl. En noviembre de 1949, Beryl y su hija de 13 meses, Geraldine, fueron halladas estranguladas en el lavadero del edificio. Evans hizo varias declaraciones contradictorias ante la policía, entre ellas confesiones que después retiró, y terminó acusando a Christie. En el juicio, Christie declaró como principal testigo de la fiscalía.

El 11 de enero de 1950, Evans fue declarado culpable del asesinato de su hija y el 9 de marzo de 1950 fue ahorcado en la prisión de Pentonville. Tenía 25 años.

El descubrimiento de los cuerpos en 1953

Entre diciembre de 1952 y marzo de 1953, Christie asesinó a su esposa, Ethel, y a otras tres mujeres: Rita Nelson, Kathleen Maloney y Hectorina MacLennan. El 20 de marzo de 1953 abandonó el piso tras subarrendarlo de forma fraudulenta. Cuatro días después, un nuevo inquilino, Beresford Brown, encontró tres cuerpos ocultos tras el papel tapiz de una alacena de la cocina. El registro posterior halló el cuerpo de Ethel bajo el suelo de la sala y los restos de Fuerst y Eady en el jardín.

Arresto, juicio y ejecución

Christie fue detenido el 31 de marzo de 1953 cerca del puente de Putney, en Londres. Confesó varios asesinatos, incluido el de Beryl Evans, aunque negó haber matado a la bebé Geraldine. Fue juzgado solo por el asesinato de su esposa: alegó locura, pero el jurado lo declaró culpable el 22 de junio de 1953 tras 85 minutos de deliberación. Fue ahorcado el 15 de julio de 1953 en Pentonville por el verdugo Albert Pierrepoint, el mismo que había ejecutado a Timothy Evans tres años antes.

El perdón de Timothy Evans

La evidencia de que dos asesinos de mujeres hubieran vivido a la vez en la misma casa, con el mismo método, resultaba difícil de sostener. El libro Ten Rillington Place (1961), del periodista Ludovic Kennedy, y la película de 1971 basada en él mantuvieron el caso ante la opinión pública. Timothy Evans recibió un perdón real póstumo el 18 de octubre de 1966. En 2004, el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales (High Court) reconoció que Evans no asesinó ni a su esposa ni a su hija.

Una minoría de autores ha propuesto que Evans sí pudo matar a Beryl y que Christie sería responsable del resto de los crímenes, pero esa hipótesis no fue aceptada por las revisiones judiciales posteriores.

El impacto en la pena de muerte

El caso Evans se convirtió en uno de los argumentos centrales de la campaña contra la pena capital en el Reino Unido. En 1965, el Parlamento suspendió la pena de muerte por asesinato, una decisión que se volvió permanente en 1969.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso de John Christie es un referente sobre los riesgos de las confesiones obtenidas sin garantías, de las investigaciones que no registran a fondo una escena y del testimonio de un testigo que resulta ser el verdadero culpable. Es, además, una de las razones históricas por las que el Reino Unido abolió la horca.

Expedientes relacionados

Más casos en la sección Asesinos Seriales.

Fuentes consultadas

  • EBSCO Research Starters, «John Reginald Halliday Christie».
  • Spooky Isles, «John Christie: The 10 Rillington Place Murders».
  • Open Mind Crime Cook, «John Christie: The 10 Rillington Place Murders and a Fatal Miscarriage of Justice».
  • Killer Case Files, «John Christie: The Deeper Horrors of 10 Rillington Place».
  • Neil Root (Substack), «Two Killers at 10 Rillington Place?».
  • Wikipedia (en inglés), entrada «John Christie (serial killer)».

Nota editorial: este artículo se basa en los hechos establecidos judicialmente, incluido el perdón póstumo de Timothy Evans (1966) y el reconocimiento del High Court (2004), y menciona como minoritaria la hipótesis alternativa sobre la muerte de Beryl Evans.