Ottilie «Tillie» Klimek, nacida Otylia Gburek, es una asesina en serie polaco-estadounidense que operó en el vecindario de «Little Poland» en Chicago durante las décadas de 1910 y 1920, envenenando sistemáticamente a esposos y familiares con arsénico, mientras se presentaba ante su comunidad como una especie de vidente capaz de predecir con precisión inquietante la muerte de sus propias víctimas.
Una «vidente» que anunciaba muertes con antelación
Klimek se ganó notoriedad dentro de su comunidad por posar como psíquica y adivina, prediciendo con aparente exactitud la fecha de muerte de sus futuras víctimas. Antes de que su primer esposo, Jozef Mitkiewicz, muriera en 1914, Klimek había comenzado a compartir con amigos «sueños» sobre su muerte inminente, llegando incluso a nombrar la fecha exacta en que ocurriría.
Un patrón de esposos que no sobrevivían
Mitkiewicz murió tras una breve enfermedad, atribuida en su momento a problemas cardíacos. Su segundo esposo, identificado en distintas fuentes como Joseph Ruszkowski o Frank Krupczyk, también murió bajo circunstancias sospechosas poco después de contraer matrimonio con ella. Su tercer esposo, Frank Kupczyk, cayó enfermo en 1921 en el departamento que compartían; según testigos, Klimek se burlaba de él durante su declive, diciéndole que no viviría mucho tiempo más.
Una cifra de víctimas mucho mayor que lo juzgado
Es fundamental ser preciso sobre la magnitud real sospechada del caso: aunque Klimek fue formalmente condenada por un solo asesinato, las autoridades de la época llegaron a vincularla con hasta 20 presuntos envenenamientos, de los cuales 13 resultaron en muertes confirmadas. Entre las víctimas sospechosas se incluían no solo esposos, sino también parientes cercanos: los gemelos de Klimek, Sophie y Ben Sturmer, y su propia nieta, Dorothy, murieron todos por presunto envenenamiento en 1917.
El error que la delató
Tras la muerte de Kupczyk, Klimek se casó ese mismo año con su cuarto esposo, Joseph Klimek, hombre de cierta solvencia económica que, según relatos del caso, no agradaba a Tillie precisamente por esa comodidad financiera. Cuando Joseph comenzó a sentirse gravemente enfermo, su médico ordenó su hospitalización inmediata; las pruebas confirmaron envenenamiento por arsénico, y se emitió una orden de arresto contra Tillie. A diferencia de sus esposos anteriores, Joseph Klimek sobrevivió al envenenamiento.
Una cómplice familiar
La investigación también condujo al arresto de la prima de Tillie, Nellie Koulik, sospechosa de haber tenido conocimiento de los asesinatos de los esposos de Tillie y de haberle suministrado el arsénico utilizado en los crímenes.
Un juicio que se convirtió en sensación mediática
El juicio de Klimek, en marzo de 1923, se convirtió en uno de los procesos más sensacionalistas de la historia criminal de Chicago, no solo por la naturaleza de sus crímenes, sino porque los fiscales Thomas Penden y William McLaughlin sostuvieron que las mujeres —Tillie y Nellie— no habían actuado solas, vinculándolas con un patrón más amplio de asesinatos por envenenamiento con fines de lucro mediante seguros de vida dentro de la comunidad polaca de la ciudad, un fenómeno que la prensa de la época denominó la ola «Barba Azul» (Bluebeard).
Una descripción periodística sin condescendencia
Los periodistas de la época notaron que, a diferencia de otras acusadas de matar esposos que habían sido absueltas en los tribunales de Chicago gracias a su atractivo físico, Klimek no era considerada bella ni encantadora, sino descrita como una mujer «rechoncha» que hablaba un inglés quebrado pese a haber vivido en el país desde la infancia —un comentario que algunos análisis históricos posteriores interpretan como un factor que pudo haber influido en la severidad del trato judicial y mediático que recibió, en contraste con acusadas de apariencia más convencionalmente atractiva—.
La condena
En marzo de 1923, Tillie Klimek fue declarada culpable del asesinato de su tercer esposo, Frank Kupczyk, confesando el crimen tanto durante su custodia como nuevamente en su propio juicio. Fue sentenciada a cadena perpetua, la condena más severa jamás impuesta a una mujer en Chicago hasta ese momento.
Una confesión parcial
Es fundamental ser preciso: aunque Klimek admitió haber intentado envenenar a Joseph Klimek y confesó el asesinato de Frank Kupczyk, negó enfáticamente haber sido responsable de todos los demás episodios de muerte que se le atribuían, incluyendo las de sus parientes más jóvenes.
Su muerte en prisión
Tillie Klimek murió el 20 de noviembre de 1936, a los 60 años aproximadamente, en el Centro Correccional de Joliet, Illinois, trece años después de haber sido descrita por la prensa como la «alegre asesina de la Cárcel del Condado de Cook». Fue enterrada en el Cementerio Nacional de Bohemia, en Chicago.
Un patrón documentado de vulnerabilidad inmigrante
Análisis históricos posteriores han señalado que el caso de Klimek ilustra las vulnerabilidades específicas de las comunidades inmigrantes de clase trabajadora de la época —desesperación económica y supervisión médica limitada, incluyendo la ausencia común de autopsias rutinarias—, un patrón que investigadores han comparado con el de otra asesina en serie de la misma región y período, la inmigrante noruega Belle Gunness.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Tillie Klimek es un referente central en la criminología estadounidense sobre el patrón de la «viuda negra» que combina el envenenamiento sistemático con fines de lucro y el uso de falsas premoniciones psíquicas como mecanismo de distracción social, y sobre cómo las comunidades inmigrantes de comienzos del siglo XX, con acceso limitado a supervisión médica rigurosa, podían convertirse en entornos donde este tipo de crímenes permanecía sin detectar durante años antes de que una sobreviviente finalmente permitiera destapar el patrón completo.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Tillie Klimek?+
Fue una asesina serial polaco-estadounidense que operó en Chicago en las décadas de 1910 y 1920. Envenenaba con arsénico a esposos y familiares y se presentaba como vidente que predecía las muertes de sus víctimas.
¿Cuántas víctimas se le atribuyen?+
Fue condenada por un solo asesinato, el de su tercer esposo, Frank Kupczyk. Las autoridades la vincularon con hasta 20 presuntos envenenamientos, de los cuales 13 terminaron en muertes confirmadas. Ella negó haber causado las demás muertes.
¿Cómo fue atrapada y qué condena recibió?+
Su cuarto esposo, Joseph Klimek, enfermó gravemente y los exámenes confirmaron envenenamiento por arsénico, pero sobrevivió. En marzo de 1923 recibió cadena perpetua, la condena más severa impuesta hasta entonces a una mujer en Chicago. Murió en la prisión de Joliet el 20 de noviembre de 1936.
Sigue tirando del hilo
- Mary Ann Cotton: la primera asesina serial inglesa
- Kate Bender y los Bloody Benders
- Anna Marie Hahn: la Blonde Borgia
Fuentes consultadas
- Chicago Sun-Times, «This week in history: Tillie Klimek, Chicago serial killer, dies in prison» (2020), con cronología judicial verificada completa y detalle de los fiscales Thomas Penden y William McLaughlin.
- Find a Grave, «Ottilie ‘Tillie’ Klimek (1876-1936)», con cronología detallada de las muertes de sus gemelos y su nieta en 1917, y la cifra completa de 20 víctimas sospechosas.
- Wikipedia (en inglés), entrada «Tillie Klimek», con la cita textual completa sobre la descripción periodística de su apariencia física, contrastada con otras acusadas absueltas.
- Criminalia (podcast, transcripción), «Tillie Klimek, the ‘Black Widow’ of Chicago», con detalle de los titulares de prensa sobre la exhumación de cuerpos adicionales durante la investigación.
- Grokipedia, «Tillie Klimek», con análisis histórico completo sobre las vulnerabilidades de las comunidades inmigrantes y la comparación con el caso de Belle Gunness.
- They Will Kill You, «The Story of Serial Killer Tillie Gburek», con cronología detallada de la enfermedad y hospitalización de Joseph Klimek que finalmente destapó el caso.
Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre la única condena judicial confirmada de Klimek —por el asesinato de Frank Kupczyk— y las sospechas de hasta 13 muertes adicionales que ella misma negó específicamente, presentando estas últimas como alegaciones de la fiscalía y la prensa de la época sin confirmación judicial individual.