Patrick David Mackay, conocido como «el Monstruo de Belgravia» (Monster of Belgravia), es un asesino británico condenado en 1975 por el homicidio de tres personas mediante responsabilidad disminuida por enfermedad mental. Su caso continúa generando controversia 50 años después, dado que confesó —y posteriormente se retractó— ser responsable de hasta ocho asesinatos adicionales que permanecen oficialmente sin resolver.
Un diagnóstico temprano y perturbadoramente certero
Mackay nació el 25 de septiembre de 1952 en Middlesex, Inglaterra, en el seno de una familia marcada por la violencia doméstica: su padre, un alcohólico agresivo traumatizado por su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, maltrataba físicamente tanto a su esposa como a su hijo. A los 15 años, un psiquiatra ya había advertido que Mackay probablemente se convertiría en «un asesino frío y psicopático», diagnosticándolo formalmente como psicópata e internándolo en el hospital Moss Side durante cuatro años. Entre los 12 y los 22 años, fue trasladado de su hogar en 18 ocasiones distintas, pasando por escuelas especializadas, instituciones psiquiátricas y prisiones.
Una amistad con un sacerdote que terminó en tragedia
Mackay conoció al padre Anthony Crean, un sacerdote católico, en 1973. El religioso intentó ayudarlo a liberarse de lo que describía como los «demonios» que lo poseían, mostrando una indulgencia que el castigo convencional no había logrado. Pese a esta relación de confianza, Mackay robó en una ocasión un cheque en blanco de la vivienda del padre Crean, falsificando su firma para obtener 80 libras en efectivo; fue descubierto y obligado a devolver el dinero, una deuda que nunca saldó.
El asesinato del padre Crean
El 21 de marzo de 1975, Mackay ingresó sin autorización a la vivienda del padre Crean en Shorne, Kent, mientras este se encontraba ausente. Al regresar el sacerdote, ambos forcejearon en el pasillo de la casa; Crean, de contextura delgada y apenas 1,55 metros de estatura, no tuvo oportunidad frente a Mackay, musculoso y de 1,88 metros. El sacerdote fue hallado posteriormente mutilado con un hacha y un cuchillo en su propia bañera.
La investigación que condujo directamente a él
Según relató el autor John Penycate, incluso en las primeras etapas de la investigación del asesinato del padre Crean, el rastro de evidencia condujo directamente hacia Mackay: había dejado su nombre y dirección en una estación de tren al intentar regresar a Londres, había pedido un vaso de agua en una vivienda cercana tras abandonar la escena, y había hablado con un oficial de policía local mientras caminaba por el pueblo.
Un asesinato adicional mientras lo buscaban
Dos oficiales fueron asignados específicamente para localizar a Mackay antes de que volviera a matar. Desafortunadamente, en ese lapso, la noche siguiente al asesinato del padre Crean, Mackay atacó a una enfermera jubilada que caminaba sola hacia su hogar, estrangulándola en la vivienda de esta: Adele Price, de 89 años, en Lowndes Square, Kensington.
El arresto
Mackay fue arrestado el 23 de marzo de 1975. Durante su interrogatorio, confesó una serie de asesinatos y crímenes violentos adicionales. Sus huellas dactilares fueron vinculadas con los asesinatos previos de Isabella Griffith, de 84 años, asesinada el 14 de febrero de 1974 en su vivienda de Chelsea, y de la propia Adele Price. Mackay llevó además a los detectives hasta un lugar en Clapham donde afirmó haber desechado el cuchillo utilizado en los homicidios.
El juicio
En noviembre de 1975, Mackay se declaró culpable de homicidio involuntario por responsabilidad disminuida en los asesinatos de Griffith, Price y Crean, siendo declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua, con una recomendación judicial de cumplir un mínimo de 20 años. El proceso destacó sus graves trastornos de personalidad, incluyendo psicopatía y esquizofrenia, como factores que contribuyeron a su comportamiento violento.
Confesiones que vinculan a Mackay con al menos 10 crímenes adicionales
Es fundamental ser preciso sobre el elemento más controvertido del caso: la policía investigó inicialmente con escepticismo, pero quedó asombrada ante el conocimiento detallado que Mackay demostraba sobre al menos 10 asesinatos adicionales sin resolver ocurridos en Londres y sus alrededores entre 1973 y 1974, incluyendo los de Heidi Mnilk, una au pair alemana de 17 años arrojada a las vías del tren cerca de la estación New Cross; Mary Hynes, golpeada hasta la muerte en su apartamento de Kentish Town; Frank Goodman, un comerciante de 62 años; Sarah Rodwell, de 92 años, golpeada hasta la muerte en la puerta de su propia casa; e Ivy Davies, dueña de una cafetería, golpeada hasta la muerte en su vivienda. En varios de estos casos, Mackay inicialmente confesó para después retractarse, y en ninguno de ellos fue formalmente acusado o condenado.
Una pregunta que la familia de Ivy Davies continúa planteando
Familiares de Ivy Davies han declarado que el asesinato de su madre «permanece sin resolver, pero ningún caso está jamás cerrado del todo». Según un portavoz del Ministerio de Justicia del Reino Unido, la familia Davies no tiene derecho legal a participar en el proceso de libertad condicional de Mackay, dado que este nunca fue formalmente acusado por ese asesinato específico.
El preso con la condena más larga del Reino Unido
Mackay ha sido elegible para libertad condicional desde 1995, pero ha sido rechazado sistemáticamente en cada ocasión. Según reportes periodísticos, continúa siendo, hasta la fecha, el recluso con la condena en curso más larga de la historia del Reino Unido.
Un reclamo político sostenido
Familiares de víctimas adicionales y parlamentarios han declarado públicamente que Mackay no debería ser liberado hasta que la policía confirme con certeza que no fue responsable de los asesinatos adicionales que en algún momento confesó. Un comentarista citado por la prensa británica señaló: «Este caso expone todas las debilidades del sistema de la Junta de Libertad Condicional. Si tienes una situación como la de Patrick Mackay, donde quedan muy pocos familiares de las víctimas con vida, ¿quién puede ponerse de pie y decir ‘esperen, no lo liberen por esto’? Es muy poco claro.»
Situación actual
A la fecha de esta publicación, Patrick Mackay, hoy en su setentena, permanece recluido, con sus solicitudes de libertad condicional rechazadas de forma sostenida, mientras las preguntas sobre su posible responsabilidad en hasta ocho asesinatos adicionales permanecen oficialmente sin resolver.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Patrick Mackay es un referente central en el Reino Unido sobre las limitaciones del sistema de libertad condicional cuando un condenado confesó, y luego se retractó, de múltiples asesinatos adicionales nunca formalmente juzgados, dejando a las familias de esas presuntas víctimas sin ningún mecanismo legal para hacer escuchar su voz en el proceso que determinará la eventual liberación del responsable.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Patrick Mackay?+
Es el asesino británico conocido como el Monstruo de Belgravia, nacido en 1952. En noviembre de 1975 se declaró culpable de homicidio por responsabilidad disminuida en las muertes de Isabella Griffith, Adele Price y el sacerdote Anthony Crean, y fue condenado a cadena perpetua.
¿Confesó más asesinatos?+
Sí. Tras su arresto confesó y luego se retractó de varios asesinatos adicionales ocurridos en Londres entre 1973 y 1974, mostrando un conocimiento detallado de ellos. Nunca fue acusado ni condenado por ninguno y esos casos siguen sin resolverse oficialmente.
¿Saldrá en libertad?+
Es elegible para libertad condicional desde 1995 pero se la han rechazado en cada ocasión. Según reportes de prensa, es el recluso con la condena en curso más larga de la historia del Reino Unido. Las familias de las presuntas víctimas no pueden participar en el proceso porque no hubo acusación formal.
Sigue tirando del hilo
- Ed Gein: el carnicero de Plainfield
- Richard Chase: el vampiro de Sacramento
- Albert Fish: el vampiro de Brooklyn
Fuentes consultadas
- Medium, «Patrick Mackay: The Tale of a Notorious British Serial Killer», con cronología judicial verificada completa del juicio de 1975.
- They Will Kill You, «The Story of Serial Killer Patrick David Mackay», con cronología detallada de la investigación forense que vinculó sus huellas dactilares con crímenes previos.
- PressReader (The Sunday Telegraph), «The 11 crimes once linked to killer Patrick Mackay» y «‘Don’t release killer until he tells whole story'», con el listado completo de los crímenes confesados y retractados, y la cita textual sobre las debilidades del sistema de libertad condicional.
- WickedWe, «Patrick Mackay | Monster of Belgravia | British Serial Killer», con detalle de su situación como el recluso con la condena más larga del Reino Unido.
- Goodreads (Guy Hadleigh), «Patrick Mackay – The Man Who Enjoyed Killing», con cronología minuto a minuto del asesinato del padre Anthony Crean.
- IMDb, «Patrick MacKay», con detalle adicional de la relación previa entre Mackay y el padre Crean, incluyendo el episodio del cheque falsificado.
Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre los tres homicidios por los que Mackay fue judicialmente condenado y las confesiones posteriormente retractadas de hasta ocho asesinatos adicionales, que nunca resultaron en cargos formales ni condena, presentando estas últimas como alegaciones sin confirmación judicial.