Richard Trenton Chase, conocido como el «Vampiro de Sacramento», asesinó a seis personas en un lapso de apenas un mes, entre diciembre de 1977 y enero de 1978, motivado por delirios psicóticos severos: creía necesitar consumir sangre humana para sobrevivir, convencido de que su propia sangre se estaba «convirtiendo en polvo». Su caso es un ejemplo extremo de las consecuencias que puede tener la enfermedad mental grave cuando no recibe tratamiento adecuado y sostenido.

Señales de alerta ignoradas antes de los crímenes

Antes de su racha de asesinatos, Chase ya había sido hospitalizado en instituciones psiquiátricas en múltiples ocasiones, con antecedentes documentados de matar y beber la sangre de animales, incluyendo la práctica de inyectarse sangre animal en sus propias venas. Pese a esta historia clínica alarmante, fue dado de alta y liberado a la comunidad meses antes de comenzar a matar personas.

El patrón de los crímenes

Según establece el expediente judicial, Chase seleccionaba viviendas al azar, verificando primero que las puertas estuvieran sin seguro, y disparaba a sus víctimas con una pistola calibre .22 antes de agredirlas sexualmente post mortem y mutilar sus cuerpos, extrayendo órganos internos que consumía en el lugar, y bebiendo su sangre, en ocasiones utilizando recipientes improvisados. Entre sus víctimas se encontraban Teresa Wallin, de 22 años y embarazada de tres meses; y Evelyn Miroth, de 38 años, junto con su hijo Jason, de 6 años, su sobrino David, de apenas 22 meses, y un amigo de la familia, Dan Meredith, de 51 años, todos asesinados el mismo día en lo que constituyó también un caso de homicidio múltiple.

La captura

Chase fue arrestado el 27 o 28 de enero de 1978, después de dejar una huella de mano ensangrentada en una de las escenas del crimen, lo que permitió a los investigadores finalmente identificarlo.

El juicio: cuerdo pese al diagnóstico

Durante el proceso judicial, la defensa argumentó que Chase padecía una enfermedad mental severa y que sus ataques no fueron premeditados. Sin embargo, los peritos de la fiscalía, aunque coincidieron en que padecía una enfermedad mental genuina, sostuvieron que cumplía el criterio legal de cordura: entendía que sus actos eran ilegales, lo que quedaba demostrado por sus esfuerzos —aunque mínimos— por evitar ser detectado, su huida de la policía, y su capacidad de planificar aspectos de los crímenes, como la adquisición de armas y la selección de ubicaciones. El 8 de mayo de 1979, tras cinco horas de deliberación, el jurado lo declaró culpable de los seis cargos de asesinato en primer grado; tras una hora adicional de deliberación, lo consideraron legalmente cuerdo, y tras cuatro horas más, determinaron que debía recibir la pena de muerte mediante cámara de gas.

Su muerte en prisión

El 26 de diciembre de 1980, Chase, entonces de 30 años, fue hallado muerto en su celda del corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quentin. Había estado acumulando en secreto, durante varias semanas, los antidepresivos que le recetaban en prisión, y los ingirió todos de una sola vez. Su muerte fue determinada como suicidio; nunca llegó a ser ejecutado, dado que no se había fijado aún una fecha para ello.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Chase es un referente central en psiquiatría forense sobre la distinción legal entre enfermedad mental y responsabilidad penal —el estándar de «cordura legal» que EE. UU. aplica no exige ausencia de enfermedad mental, sino comprensión de la ilegalidad del acto—, y sobre las consecuencias devastadoras que pueden derivarse cuando los sistemas de salud mental fallan en proporcionar tratamiento sostenido a personas con señales de alerta claramente documentadas antes de que escalen a violencia extrema.

Expedientes relacionados

Más casos en la sección Asesinos Seriales.

Fuentes consultadas

  • Wikipedia (en inglés), entrada «Richard Chase», con cronología judicial verificada de la condena y su muerte en 1980.
  • Oxygen, «The Vampire Of Sacramento: The Unspeakable Crimes Of Serial Killer Richard Chase», con detalle de su historial psiquiátrico previo a los crímenes.
  • Violent Minds, «Richard Chase – The ‘Vampire of Sacramento'», con detalle del proceso judicial de determinación de cordura legal.
  • Sacramento News & Review, «Revisiting ‘the Vampire of Sacramento'», con cronología completa del arresto y su muerte en prisión.
  • Serial Killer Calendar, «Serial killer Richard CHASE – The Vampire of Sacramento», con cronología judicial detallada de las víctimas confirmadas.

Nota editorial: este artículo omite deliberadamente los detalles más extremos de la mutilación, necrofilia y canibalismo documentados judicialmente, centrándose en los hechos judicialmente relevantes y en el contexto de salud mental que precedió a los crímenes.