El asesinato de Julia Martha Thomas, una viuda de 55 años en Richmond, Londres, en 1879, a manos de su empleada doméstica Kate Webster, conocido en su momento como el «Misterio de Barnes» (Barnes Mystery), es uno de los casos criminales victorianos más estudiados, en gran parte porque su elemento final y más esquivo —el cráneo desaparecido de la víctima— no apareció sino hasta 132 años después, en un hallazgo verdaderamente extraordinario.
Una empleada con un pasado de deshonestidad
Kate Webster, nacida Kate Lawler en Irlanda, había cumplido varias condenas de prisión por hurto y delitos de deshonestidad, tanto en su país natal como en Inglaterra, antes de ser contratada por Julia Martha Thomas el 29 de enero de 1879. Es relevante señalar que Thomas no realizó verificación alguna de los antecedentes o el carácter de Webster antes de contratarla en el acto.
Una relación laboral deteriorada
Thomas se mostraba insatisfecha con la calidad del trabajo de Webster, criticándola con frecuencia. La relación se deterioró hasta el punto de que Thomas llegó a persuadir a amistades para que se quedaran con ella, dado que no le agradaba estar a solas con su empleada. Se había acordado que Webster dejaría su empleo el 28 de febrero de 1879.
El crimen
La noche del domingo 2 de marzo de 1879, tras una discusión que escaló en una disputa, Webster atacó a Thomas al pie de las escaleras de la vivienda. Según su propia confesión posterior, la arrojó por las escaleras y, al temer que sus gritos alertaran a los vecinos y la hicieran regresar a prisión, la sujetó del cuello hasta silenciarla por completo.
El ocultamiento
Webster desmembró metódicamente el cuerpo, hirviendo partes en una caldera de lavandería y quemando los huesos en la chimenea de la vivienda, en un intento de impedir cualquier identificación posterior. Empacó gran parte de los restos en una caja de madera que arrojó al río Támesis, cerca del puente ferroviario de Barnes.
Una suplantación de identidad temporal
En los días posteriores al crimen, Webster continuó limpiando la casa y la ropa de Thomas, manteniendo una fachada de normalidad ante quienes la visitaban, e incluso llegó a hacerse pasar por su propia empleadora ante algunos vecinos mientras vendía sus pertenencias empeñadas.
El hallazgo inicial
El 5 de marzo de 1879, un trabajador portuario halló la caja arrojada al río, descubriendo con horror su contenido: un torso y piernas de mujer, parcialmente hervidos, a los que faltaba un pie. Tras ser examinados por un médico local, se confirmó que los restos correspondían a una mujer adulta, con signos evidentes de haber sido hervidos.
La fuga y la captura
Al ser expuesta por vecinos que reconocieron sus pertenencias, Webster huyó de regreso a Irlanda, llevando consigo a su propio hijo —el primer lugar donde la policía la buscó—. Fue arrestada en su domicilio en el condado de Wexford por la Real Policía Irlandesa, donde se hallaron en su posesión varios objetos de valor pertenecientes a Thomas.
El juicio
El juicio de Webster comenzó el 2 de julio de 1879 en el tribunal de Old Bailey, Londres, presidido por el Fiscal General (Solicitor General) Sir Hardinge Giffard. Uno de los principales desafíos de la fiscalía fue probar de manera concluyente que los restos hallados correspondían efectivamente a Julia Thomas, dado que faltaba precisamente la pieza más definitiva para una identificación completa: su cabeza. El jurado interpretó el comportamiento impasible y la defensa débil de Webster como indicios de premeditación, condenándola tras poco más de una hora de deliberación.
La ejecución
Pese a una modesta agitación pública solicitando su conmutación, Webster fue informada de que no se le concedería indulto. Fue ejecutada por ahorcamiento el 29 de julio de 1879 en la prisión de Wandsworth.
Un elemento del caso que permaneció pendiente durante generaciones
Dado que la cabeza de Thomas nunca fue hallada durante la investigación original, una parte crucial del caso permaneció técnicamente sin resolver por completo durante más de un siglo, generando incluso especulación de la época sobre si el cuerpo pudo haber sido utilizado con fines de disección anatómica.
Un hallazgo extraordinario en 2010
En octubre de 2010, obreros que realizaban trabajos de construcción para ampliar una propiedad en Richmond —residencia del reconocido naturalista y presentador británico David Attenborough— desenterraron un cráneo humano. Análisis forenses posteriores determinaron que presentaba fracturas compatibles con una caída por una escalera, además de niveles reducidos de colágeno consistentes con haber sido hervido, coincidiendo exactamente con el relato de los hechos que la propia Webster había confesado 132 años antes. El hallazgo permitió finalmente confirmar de manera definitiva la identidad completa de la víctima del «Misterio de Barnes».
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Kate Webster es un referente histórico central en la criminología británica sobre los desafíos forenses de identificación en la era previa al análisis de ADN, cuando la ausencia de una sola pieza de evidencia —en este caso, el cráneo de la víctima— podía dejar un caso técnicamente incompleto durante generaciones, y es ampliamente recordado por el extraordinario y verdaderamente singular desenlace que tuvo: la pieza final del rompecabezas apareciendo, más de un siglo después, en el jardín de una de las figuras públicas más reconocidas de la televisión británica.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Kate Webster?+
Fue la empleada doméstica que asesinó a su empleadora, la viuda Julia Martha Thomas, el 2 de marzo de 1879 en Richmond, Londres. El caso se conoció como el Misterio de Barnes. Había cumplido condenas previas por hurto.
¿Qué hizo con el cuerpo de la víctima?+
Lo desmembró, hirvió partes en una caldera y quemó huesos en la chimenea. Los restos, sin la cabeza y con un pie faltante, aparecieron en una caja arrojada al Támesis, cerca del puente ferroviario de Barnes, y un trabajador portuario la halló el 5 de marzo de 1879.
¿Cuándo apareció el cráneo de la víctima?+
En octubre de 2010, 132 años después, obreros que trabajaban en una propiedad de Richmond, residencia de David Attenborough, desenterraron un cráneo. Los análisis hallaron fracturas compatibles con una caída por una escalera y señales de haber sido hervido, coherentes con la confesión de Webster.
Sigue tirando del hilo
- Mary Ann Cotton: la primera asesina serial inglesa
- Kate Bender y los Bloody Benders
- Anna Marie Hahn: la Blonde Borgia
Fuentes consultadas
- Wikipedia (en inglés), entrada «Murder of Julia Martha Thomas», con cronología judicial verificada completa de la relación laboral previa al crimen.
- Executed Today, «1879: Kate Webster, of the Barnes Mystery», con cronología detallada del proceso de ocultamiento del cuerpo.
- Capital Punishment UK, «Kate Webster – The ‘Barnes Mystery'», con detalle judicial completo del juicio y la cita de la confesión de Webster antes de su ejecución.
- ABC News (Australia), «Attenborough-linked skull mystery finally resolved» (2011), con cronología completa del hallazgo del cráneo en la propiedad de David Attenborough.
- Mental Floss, «The Barnes Mystery: A Twisted Tale of Maids, Murder, and Mistaken Identity», con la cita textual completa del informe forense sobre las fracturas y niveles de colágeno del cráneo hallado en 2010.
- Pam Lecky (blog histórico), «Victorian Murder: The ‘Barnes Mystery'», con cronología detallada del juicio y la defensa presentada por el abogado Warner Sleigh.
Nota editorial: este artículo se centra en los hechos judicialmente confirmados mediante la condena firme de Kate Webster, documentando el hallazgo forense de 2010-2011 como la confirmación final de un elemento del caso que permaneció técnicamente pendiente durante 132 años, y omite deliberadamente los detalles más extremos del desmembramiento documentados históricamente.