Fotografia real del numero 29 de Hanbury Street, Whitechapel, Londres, lugar del asesinato de Annie Chapman atribuido a Jack el Destripador
El 29 de Hanbury Street, Whitechapel (Londres), lugar del asesinato de Annie Chapman en 1888. Fotografia de dominio publico.

El escenario: Whitechapel, 1888

En el verano de 1888, el East End de Londres era uno de los barrios más pobres y hacinados de Europa. En Whitechapel, una zona de apenas un kilómetro cuadrado, se acumulaban decenas de miles de personas sin trabajo estable, muchas de ellas inmigrantes recién llegados. La miseria, el alcoholismo y la prostitución callejera eran parte del paisaje cotidiano.

Era el escenario perfecto para que un crimen pasara desapercibido. Pero lo que ocurrió entre agosto y noviembre de ese año no pasó desapercibido: desató el primer pánico mediático masivo de la historia moderna y dio nacimiento a uno de los misterios criminales más perdurables de todos los tiempos.

Las cinco víctimas

La investigación policial reconoció oficialmente cinco asesinatos con el mismo patrón, conocidos como el “canon” del caso:

Mary Ann Nichols fue encontrada el 31 de agosto en Buck’s Row, con la garganta cortada y heridas abdominales. Annie Chapman, el 8 de septiembre en el patio de un edificio en Hanbury Street, con mutilaciones más severas y extracción de órganos. La noche del 30 de septiembre llegaron dos asesinatos en pocas horas: Elizabeth Stride, en Dutfield’s Yard, y Catherine Eddowes, en Mitre Square, con heridas que superaban en brutalidad a las anteriores. La última víctima confirmada fue Mary Jane Kelly, encontrada el 9 de noviembre en su propia habitación: el más violento de todos los crímenes.

Las cinco eran mujeres que vivían en la pobreza extrema y ejercían la prostitución ocasional para sobrevivir. Su marginación social influyó directamente en la lentitud y las limitaciones de la investigación.

“El Otoño del Terror” no fue solo una serie de crímenes: fue el momento en que la prensa descubrió el poder de convertir el horror en espectáculo.

Las cartas y el nacimiento de un apodo

El nombre “Jack el Destripador” no fue elegido por la policía sino por la prensa. El 27 de septiembre de 1888, la Central News Agency recibió una carta firmada como “Jack the Ripper“, escrita en tono burlón y prometiendo más crímenes. La autenticidad de esa carta nunca fue confirmada: muchos historiadores creen que fue fabricada por un periodista para avivar la cobertura. Pero el nombre quedó, y con él la imagen de un asesino que desafiaba abiertamente a la autoridad.

La cobertura mediática fue sin precedentes. Los periódicos de la época publicaban actualizaciones diarias y alimentaban la histeria colectiva. La presión sobre la policía metropolitana era inmensa y, en algunos momentos, contraproducente: la cantidad de pistas, cartas falsas y confesiones inventadas obstaculizó la investigación.

Los sospechosos

A lo largo de los años se han señalado más de un centenar de sospechosos. Entre los más debatidos está Aaron Kosminski, un peluquero polaco que vivía en Whitechapel y fue mencionado en los archivos policiales como el principal sospechoso de varios detectives. En 2014, un estudio de ADN intentó vincularlo con restos recuperados de la escena de Catherine Eddowes, pero los resultados fueron cuestionados por defectos metodológicos y no fueron aceptados como concluyentes por la comunidad científica.

Otros sospechosos incluyen a Montague John Druitt, un abogado y maestro que apareció ahogado en el Támesis en diciembre de 1888; al príncipe Albert Victor, duque de Clarence, cuya implicación fue siempre considerada improbable; y a Francis Tumblety, un médico estadounidense que huyó a Francia durante las investigaciones. Ninguno ha sido identificado como culpable con evidencia suficiente.

Por qué sigue sin resolver

Más de 136 años después, el caso de Jack el Destripador permanece oficialmente sin resolver. La combinación de técnicas forenses rudimentarias, la presión mediática que contaminó la investigación, la pérdida de evidencias físicas y el paso del tiempo hacen prácticamente imposible una resolución definitiva. Todos los testigos directos han muerto. El material de ADN disponible es escaso y está contaminado.

Lo que sí quedó fue la huella cultural: Jack el Destripador fue el primer asesino en serie que se convirtió en un fenómeno de masas, y su sombra alcanza desde la criminología hasta el cine y la literatura.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Jack el Destripador? +
Es el seudónimo de un asesino en serie no identificado que operó en el barrio de Whitechapel, Londres, en 1888. Asesinó al menos a cinco mujeres y nunca fue capturado ni identificado de forma concluyente.
¿Cuántas víctimas tuvo? +
Las cinco víctimas reconocidas por la investigación oficial son: Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, asesinadas entre agosto y noviembre de 1888. Algunos investigadores apuntan a otras víctimas, pero no existe consenso.
¿Por qué se le llama Jack el Destripador? +
El apodo proviene de una carta enviada a la Central News Agency el 27 de septiembre de 1888, firmada como “Jack the Ripper”. La autenticidad de la carta nunca fue confirmada, pero el nombre quedó para siempre asociado al caso.
¿Hubo algún sospechoso identificado? +
Se han señalado más de cien sospechosos. Aaron Kosminski fue mencionado en archivos policiales como el principal, pero nunca fue acusado formalmente. Un estudio de ADN de 2014 intentó vincularlo sin éxito concluyente.
¿El caso está oficialmente cerrado? +
No. El caso de Jack el Destripador nunca fue resuelto ni cerrado formalmente. Sigue siendo uno de los crímenes sin esclarecer más estudiados de la historia.
¿Qué fue el “Otoño del Terror”? +
Así se conoce el período entre agosto y noviembre de 1888 en que ocurrieron los asesinatos. La expresión nació en la prensa de la época para describir el pánico generalizado que vivió Londres durante esos meses.

Fuentes

Este expediente se basa en documentación histórica y registros de archivo, entre ellos: archivos del National Archives (Reino Unido), la cobertura de National Geographic Historia y el análisis de Infobae (2024). Última revisión: julio de 2026.