Mary Flora Bell fue condenada en 1968 en Newcastle, Inglaterra, por la muerte de dos niños pequeños cuando ella tenía 10 y 11 años. Es uno de los casos más estudiados del derecho penal juvenil británico, tanto por el historial de abuso y negligencia que sufrió en su infancia como por el precedente de protección de identidad que generó.
Una infancia marcada por la negligencia
Según el expediente, Mary fue una niña no deseada, nacida cuando su madre tenía 17 años. Desde muy pequeña sufrió lesiones repetidas en supuestos accidentes domésticos mientras estaba a solas con su madre, lo que hizo sospechar a otros familiares de negligencia deliberada o de intentos de hacerle daño. También está documentado que su madre llegó a «venderla» a través de una agencia de adopción a una mujer con inestabilidad mental, y que una familiar tuvo que ir a recuperarla.
Las dos muertes
En 1968, Mary fue acusada de la muerte de dos niños: Martin Brown, de 4 años, y Brian Howe, de 3. La primera muerte se consideró inicialmente un accidente, al no haber marcas visibles, y se dejó la causa abierta. Tras la segunda, que resultó claramente intencional, la policía empezó a sospechar que el responsable podía ser un niño, por el patrón de las víctimas y los lugares y porque las lesiones mostraban poca fuerza.
La investigación
Mary y otra niña sin parentesco, también de apellido Bell, Norma Joyce Bell, se volvieron sospechosas por sus respuestas evasivas e incoherentes en los primeros interrogatorios. Ambas fueron interrogadas formalmente y empezaron a cooperar con las autoridades.
El juicio
El juicio empezó en diciembre de 1968 y fue uno de los primeros en el Reino Unido en centrarse en el mundo interior de una menor infractora, lo que abrió un debate nacional sobre el delito juvenil, el trauma y la responsabilidad penal de los menores. El fiscal sostuvo que su motivación fue «únicamente el placer y la emoción de matar». Los psiquiatras describieron falta de remordimiento, manipulación y fascinación por la muerte, y concluyeron que su responsabilidad estaba disminuida.
El veredicto
Norma Bell fue absuelta de todos los cargos. Mary Bell fue declarada culpable de dos cargos de homicidio involuntario por responsabilidad disminuida (diminished responsibility), no de asesinato, y enviada a una unidad especial segura.
La liberación
Mary Bell salió en libertad en 1980, a los 23 años, después de unos doce años de reclusión.
El nacimiento de la «orden Mary Bell»
Tras su liberación, un tribunal dictó una orden para proteger su identidad. En 1994 se emitió otra para proteger la de su hija. En 2003, el Tribunal Superior del Reino Unido concedió a Mary Bell anonimato de por vida, protección que se extendió también a su hija. Desde entonces, una orden judicial que protege de forma permanente la identidad de una persona en el Reino Unido se conoce como «orden Mary Bell».
Una vida protegida por el anonimato
Su identidad y su ubicación actuales están protegidas legalmente y revelarlas es delito en el Reino Unido. Este artículo no incluye ninguna información que pueda contribuir a identificarla.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Mary Bell es un referente sobre la responsabilidad penal de menores que cometen crímenes extremadamente graves, sobre el peso del abuso y la negligencia sufridos por el propio autor, y sobre el precedente de protección de identidad de por vida que se sigue aplicando en el sistema británico.
Expedientes relacionados
Fuentes consultadas
- Wikipedia (en inglés), «Mary Bell».
- Murderpedia, «Mary Bell».
- True Crime Zone, «Mary Bell».
- Crime Centrals, «The Chilling Case of Mary Bell: A Child Killer Who Shocked Britain».
- Latin Times, «What Is Mary Bell Up To Now?».
Nota editorial: el artículo respeta la orden judicial de anonimato vigente y trata con el máximo cuidado un caso con víctimas infantiles y una autora que tenía 10 y 11 años. El historial de abuso que sufrió forma parte del registro judicial y no pretende justificar sus actos.