El secuestro y asesinato de Melina Romero, una adolescente de 17 años del partido de San Martín, provincia de Buenos Aires, en 2014, es uno de los femicidios juveniles más seguidos de la última década en Argentina. Más de una década después, el caso presenta una resolución judicial parcial que su propia familia continúa cuestionando: solo una persona fue condenada, pese a que la investigación original imputó a cuatro sospechosos.

La desaparición

El 23 de agosto de 2014, Melina Romero cumplió 17 años y celebró su cumpleaños en el boliche “Chankanab”, en San Martín. Según las cámaras de seguridad del local, llegó la noche del sábado a las 23:24 y se retiró a las 6:46 de la madrugada del domingo 24 de agosto. Nunca regresó a su casa.

La búsqueda

Ante la denuncia de su familia, la fiscal de San Martín, María Fernanda Billone, inició una investigación que llevó a la detención de cinco sospechosos en las semanas siguientes: Joel “Chavito” Fernández, de 20 años; Javier “Pelado” Rodríguez, de 44; Elías “Narigón” Fernández, de 18; un adolescente de 16 años; y posteriormente un quinto detenido apodado también “Narigón”. Según trascendió en su momento, uno de los detenidos se autoincriminó ante la fiscal, declarando: “La matamos a golpes”, lo que derivó en rastrillajes intensivos en el arroyo Morón y descampados cercanos a la Ruta 8.

El hallazgo del cuerpo

El 16 de septiembre de 2014, casi un mes después de su desaparición, el cuerpo de Melina fue hallado dentro de dos bolsas de residuos en el arroyo Morón, en José León Suárez. La autopsia determinó que presentaba traumatismo craneal en múltiples zonas, y que la fecha de su muerte coincidía con el día mismo de su desaparición.

Un testimonio clave desestimado

La acusación inicial contra los cuatro imputados se apoyó fuertemente en el testimonio de una testigo, identificada judicialmente como “M.”, quien declaró que Melina había sido llevada contra su voluntad a una vivienda donde fue drogada, abusada sexualmente por turnos y finalmente asesinada, siendo su cuerpo arrojado posteriormente al arroyo. Es un elemento central del caso: la justicia terminó desestimando ese testimonio por falta de pruebas que lo corroboraran, y la propia testigo fue acusada de falso testimonio.

El juicio de 2017

En noviembre de 2017, tras el desistimiento de la acusación fiscal contra los otros tres imputados por falta de pruebas concluyentes —quienes quedaron en libertad—, el caso avanzó a juicio únicamente contra Joel “Chavito” Fernández. Un jurado popular de 12 miembros lo declaró culpable por unanimidad de homicidio preterintencional y privación ilegal de la libertad agravada. En diciembre de ese mismo año, el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de San Martín lo condenó a 13 años de prisión. Durante el alegato, la abogada querellante, Marcela Biondi, señaló directamente al acusado: “Está probado que este señor, junto a tres más, mató a Melina y la tiró al arroyo. Este señor con cara de bueno es un criminal y violador.” Fernández lloró tras conocer el veredicto y sostuvo su inocencia. El padre de Melina declaró tras la condena: “Nos sentimos abandonados completamente por el Estado durante mucho tiempo, pero hoy se hizo justicia.”

Una familia que reclama justicia incompleta

Pese a la condena de Fernández, tanto la familia de Melina como sus abogados han sostenido consistentemente a lo largo de los años que no actuó solo, y que otras personas involucradas en el crimen permanecen impunes. En 2020, a seis años del crimen, la madre de Melina, Ana María Romero, declaró públicamente: “En el caso de mi hija debe haber más detenidos y condenados. Todo estuvo mal hecho desde el minuto cero de la investigación. La fiscalía no acusó y no estuvo en el juicio oral.” La entonces fiscal a cargo, Fernanda Billone, respondió en su momento que, desde la perspectiva de su fiscalía, el caso estaba formalmente cerrado: “Hubo un juicio con un jurado popular que dio su veredicto. Aunque la fiscalía no acusó, hubo una condena.”

Situación actual

A la fecha de esta publicación, Joel Fernández permanece como el único condenado por el crimen de Melina Romero. La familia continúa exigiendo públicamente la reactivación de la investigación sobre los otros posibles implicados, sin que se haya producido, hasta el momento, ningún avance judicial adicional.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Melina Romero es un referente central en Argentina sobre las dificultades de sostener una acusación penal colectiva cuando el testimonio central resulta desestimado judicialmente, y sobre la frustración persistente que enfrentan las familias de víctimas de femicidio cuando la justicia logra condenar únicamente a una fracción de los presuntos responsables de un crimen cometido por varias personas.

Fuentes consultadas

  • Ámbito Financiero, “A 6 años del crimen de Melina Romero, su madre pide reactivar el caso”, con la cita textual completa de Ana María Romero y de la fiscal Fernanda Billone.
  • Ámbito Financiero, “Caso Melina Romero: jurado popular condenó al único acusado y quedará detenido” (archivo de 2017), con la cita textual de la abogada querellante Marcela Biondi.
  • La Urbe Digital, “Femicidio de Melina Romero: un caso que sigue abierto” (agosto de 2025), con detalle del desistimiento fiscal contra los otros tres imputados.
  • Diario Jornada, “A nueve años del femicidio de Melina Romero subsisten las incógnitas”, con cronología judicial completa del caso.
  • Filo News, “Caso Melina Romero: condenaron a Joel Fernández por el femicidio” (archivo de 2017), con la cita textual del padre de Melina.
  • Diario de Cuyo (archivo de 2014), cronología original de la desaparición, búsqueda y hallazgo del cuerpo de Melina Romero.

Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre la condena confirmada de Joel Fernández y la situación de los otros tres imputados originales, cuya acusación fue desistida por la fiscalía por falta de pruebas concluyentes, sin atribuirles responsabilidad penal por un crimen del que fueron judicialmente liberados.