Cayetano Santos Godino, "El Petiso Orejudo", fotografiado en el penal de Ushuaia
Cayetano Santos Godino en el Presidio de Ushuaia, 1912. Fuente: Archivo General de la Nación (Argentina). Dominio público.

Cayetano Santos Godino, conocido popularmente como “El Petiso Orejudo”, es considerado el primer asesino serial documentado en la historia criminal de Argentina. Lo más inquietante de su caso, según describen historiadores y criminólogos que lo han estudiado, no es solo la crueldad de sus actos, sino que los cometió siendo él mismo un niño: comenzó a atacar a otros menores a los siete años y fue detenido definitivamente a los 16.

Un niño violento en el Buenos Aires de 1900

Godino nació el 31 de octubre de 1896 en Buenos Aires, hijo de Fiore Godino y Lucía Ruffo, inmigrantes calabreses. Su padre, alcohólico y con sífilis, era violento; su infancia estuvo marcada por golpizas frecuentes, tanto de su padre como de un hermano mayor. El 28 de septiembre de 1904, con siete años, llevó a un niño de dos años, Miguel Depaola, a un terreno baldío y lo golpeó brutalmente. Un policía que pasaba por el lugar intervino y llevó a ambos niños a la comisaría, de donde fueron retirados por sus madres sin mayores consecuencias. En 1905 atacó a una niña de 18 meses, Ana Neri, golpeándola en la cabeza con una piedra; de nuevo un policía intervino a tiempo, pero Godino fue liberado esa misma noche debido a su corta edad.

El primer homicidio: María Rosa Face

El 29 de marzo de 1906, con nueve años, Godino cometió lo que se considera su primer homicidio: atrajo a María Rosa Face, de tres años, a un terreno baldío, la estranguló con una cuerda y la enterró, cubriéndola con latas. El crimen no fue descubierto en su momento; solo se conoce porque Godino, años después, confesó los hechos y señaló el lugar exacto, aunque el cuerpo nunca fue recuperado, ya que para entonces se había construido un edificio en el terreno. Es importante señalar que este episodio, como otros de su historial, se conoce únicamente por su propia confesión posterior, sin verificación forense independiente en su momento.

Intentos de ahogamiento y un reformatorio sin efecto

El 9 de septiembre de 1908, con 11 años, intentó ahogar a un niño de dos años, Severino González Caló, en un depósito de agua; el dueño del local lo descubrió a tiempo y dio aviso a la policía. Seis días después quemó los párpados de otro niño de 22 meses con un cigarrillo. Ante estos episodios reiterados, sus propios padres solicitaron a la policía que lo internara, y Godino pasó un período en un reformatorio de menores en Marcos Paz, sin que su conducta cambiara de forma sostenida tras su liberación.

El Petiso Orejudo no fue solo el primer asesino serial de Argentina: fue un niño que la ciencia de su época intentó explicar operándole las orejas, no atendiendo su infancia de golpes.

1912: el año más violento

Ya adolescente, Godino protagonizó en 1912 su período más violento: incendió al menos siete edificios —llegó a declarar que disfrutaba viendo trabajar a los bomberos— y asesinó a Arturo Laurora, de 13 años, hallado estrangulado y con signos de agresión física que, según registran algunas fuentes de la época, incluían agresión sexual. También prendió fuego a la ropa de una niña de cinco años, que agonizó 16 días antes de morir, y finalmente asesinó a Jesualdo Giordano, de dos años, a quien estranguló y remató clavándole un clavo en la sien. El 4 de diciembre de 1912, tras presentarse al velatorio de su última víctima —donde, según confesó después, quería comprobar si el clavo seguía en la cabeza del niño—, la policía lo vinculó con el crimen a partir de testigos y lo detuvo en su domicilio; en su bolsillo encontraron un recorte de periódico sobre el asesinato y restos de la cuerda utilizada.

El “criminal nato”: ciencia y prejuicio

El caso de Godino se volvió, en su momento, un campo de pruebas para la criminología positivista de inicios del siglo XX: médicos y peritos forenses estudiaron su cráneo, sus orejas prominentes y sus rasgos físicos en busca de “estigmas” que, según las teorías de la época, explicarían biológicamente su conducta criminal. Las autoridades médicas incluso lo sometieron a una cirugía para reducir el tamaño de sus orejas, bajo la creencia errónea de que sus rasgos físicos influían en su comportamiento; la intervención no tuvo ningún efecto en su conducta. Historiadores actuales señalan este episodio como un ejemplo de las teorías pseudocientíficas y prejuiciosas que dominaban la criminología de la época, más que como una explicación válida del caso.

Ushuaia y una muerte con dos versiones

En 1913, los peritajes médicos lo declararon “alienado mental” con una forma de “imbecilidad incurable”, considerándolo irresponsable penalmente de sus actos según los criterios vigentes en ese momento. Fue enviado primero a un asilo de menores y luego trasladado al Presidio de Ushuaia, en Tierra del Fuego. Murió el 15 de noviembre de 1944 en la enfermería del penal, tras 21 años de reclusión. La versión oficial atribuyó su muerte a una hemorragia interna por una úlcera gastrointestinal; una versión no confirmada oficialmente, sostenida por relatos de la época, afirma que otros presos lo agredieron mortalmente después de que Godino matara al gato que servía de mascota del penal. Este artículo presenta ambas versiones sin privilegiar ninguna, ya que ninguna fue objeto de una investigación judicial documentada que se conserve.

Por qué el caso sigue siendo un punto de referencia

El caso está cerrado desde hace más de un siglo, pero sigue citándose como el primer asesino serial documentado de Argentina y como ejemplo de cómo la criminología positivista de inicios del siglo XX buscaba explicaciones biológicas para la violencia infantil, en lugar de atender el entorno de abandono y maltrato que rodeó a Godino desde su nacimiento. Varios de los episodios atribuidos a él se conocen únicamente por su propia confesión, sin corroboración forense independiente, una limitación que este artículo señala explícitamente. El penal de Ushuaia donde murió funciona hoy como museo histórico.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue El Petiso Orejudo? +
El Petiso Orejudo era el apodo de Cayetano Santos Godino, considerado el primer asesino serial documentado de Argentina. Nació en Buenos Aires en 1896, hijo de inmigrantes calabreses, y creció en un hogar marcado por la violencia de su padre. Comenzó a atacar a otros niños a los siete años y fue detenido definitivamente en 1912, a los 16, tras una serie de homicidios e incendios que conmocionaron a Buenos Aires.
¿Por qué le decían “El Petiso Orejudo”? +
El apodo hacía referencia a su baja estatura (“petiso”) y a sus orejas prominentes (“orejudo”), rasgos físicos que los médicos y peritos de la época, influidos por las teorías positivistas de Cesare Lombroso sobre el “criminal nato”, llegaron a estudiar como supuestos “estigmas” biológicos de criminalidad, una idea hoy considerada pseudocientífica por los historiadores.
¿Cuántas víctimas tuvo el Petiso Orejudo? +
Se le atribuyen al menos cuatro homicidios de niños entre 1906 y 1912, además de varios ataques no letales y al menos siete incendios intencionales. Algunos de estos episodios, incluido su primer homicidio, solo se conocen por su propia confesión posterior, sin que exista un cuerpo hallado o una corroboración forense independiente de la época.
¿Qué pena recibió Cayetano Santos Godino? +
En 1913, peritos médicos lo declararon “alienado mental” e irresponsable penalmente según los criterios de la criminología de la época. No fue juzgado ni condenado como un adulto en un juicio penal ordinario: fue internado primero en un asilo de menores y trasladado luego al Presidio de Ushuaia, en Tierra del Fuego, donde permaneció recluido el resto de su vida.
¿Cómo murió El Petiso Orejudo? +
Murió el 15 de noviembre de 1944 en la enfermería del penal de Ushuaia, tras 21 años de reclusión. La versión oficial atribuyó la muerte a una hemorragia interna por una úlcera gastrointestinal. Una versión no confirmada oficialmente, sostenida por relatos de la época, sostiene que otros reclusos lo agredieron mortalmente después de que matara al gato que servía de mascota del penal. Ninguna versión cuenta con una investigación judicial documentada que se conserve.
¿Sigue abierto el caso del Petiso Orejudo hoy? +
No: el caso está cerrado desde hace más de un siglo. Cayetano Santos Godino murió en 1944 tras 21 años recluido en Ushuaia. El antiguo penal funciona hoy como el Museo Marítimo y del Presidio de Ushuaia, que conserva como parte de su recorrido histórico la celda que se le atribuye.

Fuentes

  • Wikipedia en español e inglés, “El Petiso Orejudo” / “Cayetano Santos Godino” — cronología de los ataques y el proceso judicial-psiquiátrico. Consultado el 4 de julio de 2026.
  • Infobae — reconstrucción histórica del caso, ficha criminológica y circunstancias de la muerte. Consultado el 4 de julio de 2026.
  • Perfil — análisis del contexto de la criminología positivista y lombrosiana aplicada al caso. Consultado el 4 de julio de 2026.
  • Leonel Contreras, “La leyenda del Petiso Orejudo (Cayetano Santos Godino)”, Ediciones Turísticas de Mario Blanchik, 2003.
  • Carlos Pedro Vairo, “El presidio Ushuaia. Una colección fotográfica”, Zagier & Urruty Publications, 1997.

Nota editorial: varios de los episodios atribuidos a Godino —incluido su primer homicidio, el de María Rosa Face— se conocen únicamente por su propia confesión posterior, sin cuerpo hallado ni corroboración forense independiente de la época. Las circunstancias exactas de su muerte en 1944 no cuentan con una determinación oficial documentada que se conserve; se presentan aquí ambas versiones sin privilegiar ninguna.