Clifford Robert Olson, conocido como «la Bestia de Columbia Británica», torturó y asesinó a 11 niños y adolescentes de entre 9 y 18 años durante una racha de crímenes de nueve meses entre 1980 y 1981. Su caso es recordado no solo por la brutalidad de sus asesinatos, sino por la controversia nacional que generó un acuerdo negociado con las autoridades para revelar la ubicación de los cuerpos de sus víctimas a cambio de dinero para su familia.
El patrón de los crímenes
Según establece el expediente judicial, Olson secuestraba a sus víctimas, las drogaba y las trasladaba a zonas apartadas dentro de un radio de 90 kilómetros de Vancouver, donde eran violadas o sodomizadas y asesinadas mediante distintos métodos: algunas fueron golpeadas hasta la muerte, otras apuñaladas, y al menos una estrangulada.
El arresto
Olson fue arrestado el 12 de agosto de 1981 mientras intentaba secuestrar a otro joven. Seis días después, confesó los 11 asesinatos ante las autoridades.
El controvertido acuerdo de «dinero por cadáveres»
Ante la desesperación de las familias por conocer el destino de sus hijos y recuperar sus restos, la policía negoció con Olson un acuerdo excepcional: recibiría 30.000 dólares por la evidencia de los cuatro cuerpos ya recuperados antes de su arresto, y su esposa e hijo recibirían 10.000 dólares adicionales por cada sitio adicional de asesinato o cuerpo que ayudara a localizar, hasta un total de 100.000 dólares. El entonces fiscal general de Columbia Británica, Allan Williams, aprobó personalmente el acuerdo, con la autorización adicional del entonces Solicitor General federal, Robert Kaplan. Olson cumplió su parte del trato, fumando cigarros mientras guiaba a la policía de cuerpo en cuerpo; en algunos casos, la policía y el propio Olson llegaron incluso a cenar juntos en restaurantes de carnes entre una recuperación y otra.
La indignación pública
El acuerdo solo se hizo público después de que Olson fuera sentenciado en enero de 1982, generando una ola de indignación nacional. Muchos consideraron moralmente inaceptable pagar a un asesino confeso por revelar información sobre sus propios crímenes. La esposa de Olson, horrorizada por la reacción pública, devolvió el dinero al gobierno; la pareja se divorció poco después. En octubre de 1984, las familias de siete de las víctimas demandaron ante la Corte Suprema de Columbia Británica para que el fondo restante de 100.000 dólares fuera declarado fraudulento y entregado a ellas como compensación; el Tribunal de Apelaciones de Columbia Británica falló posteriormente de forma unánime sobre el caso. El acuerdo llevó a cambios posteriores en la legislación canadiense para prevenir arreglos similares en el futuro.
La condena
El 14 de enero de 1982, Olson fue formalmente acusado de 11 cargos de asesinato en primer grado. Como parte de su acuerdo de declaración de culpabilidad, se declaró culpable de la totalidad de los cargos, recibiendo cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional durante 25 años.
Décadas manipulando el sistema penitenciario
Tras su condena, Olson fue trasladado a la Penitenciaría Kingston, a más de medio continente de distancia de Columbia Británica. Durante las siguientes tres décadas, continuó lo que un análisis posterior describió como una manipulación sistemática del sistema de justicia penal, incluyendo solicitudes repetidas de libertad condicional pese a que la ley exigía un mínimo de 25 años antes de ser elegible, y un intento adicional de negociar 100.000 dólares más a cambio de revelar la ubicación de 20 cuerpos adicionales, oferta que las autoridades rechazaron. Dentro de prisión, Olson fue conocido tanto como depredador sexual como informante.
Su muerte
Olson murió de cáncer en prisión el 2 de octubre de 2011, sin haber sido liberado nunca, y reportadamente furioso hasta el final por no haber logrado su objetivo declarado de manipular aún más al sistema.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Olson es un referente central en Canadá sobre los dilemas éticos que enfrentan las autoridades cuando negocian con un criminal confeso para obtener información crucial para las familias de las víctimas, y sobre cómo estos acuerdos, pese a su justificación práctica declarada de traer cierre a familias desesperadas, pueden generar consecuencias legales y sociales duraderas que llevan a reformas legislativas posteriores.
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Fuentes consultadas
- The Globe and Mail, «Cancer claims serial killer Clifford Olson» y «The life and death of Clifford Olson», con cronología judicial completa del «cash for bodies deal» y la demanda posterior de las familias.
- North Shore News / Vancouver Is Awesome, «True Crime Canada: The case of Clifford Olson», con detalle del acuerdo negociado y sus consecuencias.
- Serial Killer Calendar, «Serial killer Clifford Robert OLSON», con cronología detallada de la negociación del acuerdo y la reacción de las autoridades.
- Grokipedia, «Clifford Olson», con detalle de la aprobación del gobierno de Columbia Británica y la reacción pública nacional.
- Factual America, «Beast of the North: Clifford Olson’s Canadian Killing Spree», con cronología legal completa de la condena de 1982.
Nota editorial: este artículo documenta explícitamente el controvertido acuerdo negociado con Olson y la reacción pública que generó, sin adoptar una posición editorial sobre su justificación ética, y omite detalles gráficos innecesarios de los crímenes documentados judicialmente.