En abril de 1989, el reverendo Dwight Moore fue hospitalizado en Carolina del Norte con síntomas que sus médicos atribuyeron inicialmente a la enfermedad de Crohn. Un análisis de orina reveló niveles de arsénico cientos de veces por encima de lo normal. La investigación que siguió llevó a la exhumación de los cuerpos de tres hombres que habían estado cerca de su esposa, Blanche Taylor Moore: su padre, su primer esposo y un novio anterior. Dos de ellos habían muerto, según determinaron los nuevos análisis, por envenenamiento con arsénico.

Moore fue condenada a muerte en 1990 por el asesinato de Raymond Reid, su pareja antes de casarse con Dwight Moore. Hoy, con más de 90 años, es la reclusa condenada a muerte de mayor edad de Carolina del Norte, en un estado que no ha ejecutado a nadie desde 2006.

Una imagen de respetabilidad sureña

Blanche Kiser nació en 1933 en el seno de una familia numerosa; su padre, Parker Davis Kiser, se autodenominaba predicador evangélico sin credenciales formales. Moore construyó a lo largo de su vida en Burlington, Carolina del Norte, una reputación de mujer amable, religiosa y hogareña, conocida por sus dotes culinarias y su entrega a la iglesia local —la imagen exactamente opuesta a la que emergería durante la investigación.

El patrón: comida casera y arsénico

La investigación, iniciada tras el envenenamiento de Dwight Moore, condujo a la exhumación de tres cuerpos: el de su padre, P. D. Kiser (fallecido en 1966); el de su primer esposo, James N. Taylor (fallecido en 1973, atribuido en su momento a un infarto); y el de Raymond Carlton Reid, su pareja antes de Dwight, fallecido en 1986. Los análisis toxicológicos revelaron niveles de arsénico muy superiores a los normales en los tres casos: la muerte de Reid mostró niveles unas 30 veces por encima de lo normal, y la de Taylor, unas 60 veces por encima, lo que llevó a reclasificar ambas muertes como envenenamientos.

Según la reconstrucción judicial del caso, Moore tenía en los tres casos —Reid, Taylor y Dwight Moore— el mismo patrón: una relación cercana con la víctima, motivo económico (pólizas de seguro y, en el caso de Reid, un poder notarial sobre su patrimonio), y acceso directo a Rat-Nip, un producto raticida de venta libre compuesto casi en su totalidad por trióxido de arsénico, que ella misma reconoció haber comprado, alegando que era solo para el control de plagas. Un registro en su domicilio halló 27 cajas del veneno.

El arresto y el juicio

Moore fue arrestada el 18 de julio de 1989 y acusada de asesinato en primer grado por la muerte de Reid, así como de agresión con arma mortal por el envenenamiento de Dwight Moore. Las autoridades decidieron no presentar cargos adicionales por las muertes de Taylor y de su padre: en el caso de Taylor porque ya contaban con un caso sólido con la muerte de Reid, y en el caso de su padre porque, según se documentó, el trato que este le había dado durante su infancia podía generar simpatía del jurado hacia la acusada.

El juicio comenzó en septiembre de 1990 en Winston-Salem. La fiscalía presentó 53 testigos, análisis capilares que mostraban bandas de arsénico coincidentes con los periodos en que Moore había cuidado de cada víctima, y registros financieros que documentaban unos 275.000 dólares en pagos de seguros derivados de las distintas muertes —una cifra notablemente alta frente a su modesto salario de unos 12.000 dólares anuales. Dwight Moore, que sobrevivió al envenenamiento, testificó desde una silla de ruedas que, pese a haberla amado, creía que había intentado matarlo. Tras 17 horas de deliberación, el jurado la declaró culpable de asesinato en primer grado y recomendó la pena de muerte, que fue impuesta el 16 de noviembre de 1990 —la primera condena a muerte de una mujer en Carolina del Norte desde 1944.

Las apelaciones y la vida en el corredor de la muerte

Moore ha mantenido su inocencia durante más de tres décadas de apelaciones, todas rechazadas, incluida la revisión de la Corte Suprema de Carolina del Norte en 1994, que confirmó la condena al considerar que el patrón de evidencia circunstancial —motivo, oportunidad y medios repetidos en tres casos distintos— era suficiente para sostener el veredicto. Semanas después de la condena a muerte, Dwight Moore solicitó el divorcio; se volvió a casar, se mudó a Virginia y falleció en 2013 por causas naturales, sin haber llegado a ver una ejecución que, tres décadas después, sigue sin producirse.

Dónde está hoy

Moore permanece recluida en el Centro Correccional para Mujeres de Carolina del Norte, en Raleigh, desde el 16 de noviembre de 1990. Carolina del Norte no ha llevado a cabo una ejecución desde 2006, en gran parte por litigios prolongados sobre el protocolo de inyección letal del estado, lo que ha convertido su pena de muerte en una condena que, en la práctica, se ha transformado en cadena perpetua de facto. Al cumplir 90 años en 2023, se convirtió formalmente en la persona de mayor edad condenada a muerte en la historia reciente del estado; es ampliamente asumido, incluso por la cobertura periodística local, que morirá en prisión por causas naturales antes de que cualquier ejecución llegue a producirse.

Fuentes consultadas

  • State v. Moore (1994), Corte Suprema de Carolina del Norte — confirmación judicial de la condena y detalle de la evidencia circunstancial.
  • Wikipedia (en inglés) — cronología de la investigación y el juicio.
  • ABC11 Raleigh-Durham — perfil actualizado sobre su situación en el corredor de la muerte.
  • CBS17 — cobertura de su cumpleaños número 90 y contexto sobre la moratoria de facto en Carolina del Norte.
  • Oxygen (“Snapped”) — reconstrucción del caso y detalles biográficos.

Nota editorial: Blanche Taylor Moore está viva y su condena a muerte sigue formalmente vigente, aunque su ejecución es altamente improbable dada la ausencia de ejecuciones en Carolina del Norte desde 2006. Ha mantenido su inocencia en todas las instancias de apelación.