El caso de Darlie Routier, condenada a muerte en Texas por el asesinato de su hijo de 5 años en 1996, es uno de los casos de pena capital contra mujeres más prolongados y disputados en Estados Unidos. Casi tres décadas después, pruebas de ADN ordenadas judicialmente desde 2008 continúan sin arrojar resultados públicos concluyentes.

La noche del crimen

A las 2:31 a.m. del 6 de junio de 1996, Darlie Routier llamó al número de emergencias desde su casa en Rowlett, Texas, informando que un intruso había entrado a la vivienda y apuñalado a ella y a sus dos hijos mientras dormían en la sala de estar. La policía halló a sus hijos, Devon, de 6 años, y Damon, de 5, muriendo por heridas de arma blanca. Routier presentaba heridas de cuchillo en el cuello, el antebrazo y el hombro; su herida en el cuello se detuvo, según documentos judiciales, a solo dos milímetros de la arteria carótida, una distancia que, de haber sido mayor, habría resultado en su muerte en pocos minutos. En la escena se halló un vaso de vino roto y una mosquitera cortada en el garaje, además de un cuchillo ensangrentado sobre la encimera de la cocina.

El juicio

Routier declaró haberse quedado dormida en el sofá viendo televisión y haber despertado al sentir a Damon tocándola y llamándola, momento en el que vislumbró a un intruso en la oscuridad y lo persiguió, recogiendo un cuchillo que el hombre había dejado caer. Según su relato, el hombre huyó y ella se percató entonces de que sus hijos estaban heridos y de que ella misma sangraba. Fue condenada por el asesinato de Damon en 1997; nunca fue formalmente juzgada por la muerte de Devon, dado que ya enfrentaba la pena máxima. Un examen de polígrafo realizado a su esposo, Darin, arrojó resultado desfavorable, aunque él sostuvo posteriormente que la prueba se realizó tras un interrogatorio hostil de 90 minutos que, según su versión, hizo imposible un resultado justo.

Cuestionamientos sobre el juicio original

Abogados de apelación han señalado un posible conflicto de interés: el abogado defensor de Routier, Doug Mulder, había representado brevemente a Darin por un solo día antes de tomar el caso de Darlie, lo que pudo haber impedido explorar a Darin como sospechoso alternativo ante el jurado. También se ha señalado que una póliza de seguro de vida de Darlie, con Darin como beneficiario, pagó entre 200.000 y 250.000 dólares tras las muertes, un dato que la defensa no pudo utilizar de forma efectiva sin comprometer a su propio excliente. Según reportes de Texas Monthly citados en investigaciones posteriores al juicio, Darin había considerado la posibilidad de un fraude de seguro mediante un robo simulado poco antes de los asesinatos, aunque un investigador privado contratado para la apelación de Routier no halló evidencia de que hubiera llevado ese plan más allá de la consulta inicial.

Años de pruebas de ADN sin resultado público

Desde 2008, tribunales de Texas han ordenado en múltiples ocasiones nuevas rondas de pruebas de ADN sobre evidencia de la escena del crimen —incluyendo el arma homicida, ropa y ropa de cama— a medida que la tecnología forense ha avanzado. Según reportes de 2018, para ese momento se encontraban en la tercera ronda de análisis, enfocada en manchas de sangre no identificadas halladas en distintos puntos de la escena que no correspondían de forma concluyente ni a Darlie ni a sus hijos. Sin embargo, hasta mediados de 2025, los resultados de estas pruebas continuaban sin publicarse ni resolverse judicialmente. Es importante ser preciso: la fiscalía ha declarado en el pasado que cerca de 100 muestras de ADN analizadas de la escena correspondían a Darlie y a sus hijos, mientras que la defensa sostiene que persisten muestras de sangre sin identificar que podrían señalar a un tercero.

Situación actual

A la fecha de esta publicación, Routier, de 56 años, permanece en el corredor de la muerte de Texas, formando parte del 2,3% de mujeres en esa situación en el país según cifras de enero de 2026. No se ha fijado fecha de ejecución mientras continúan las apelaciones vinculadas a las pruebas forenses. Su abogado defensor, Richard R. Smith, sostiene públicamente que Routier “es absolutamente 100% inocente”. Ella y su exesposo Darin, de quien se divorció con posterioridad al juicio pero quien ha declarado públicamente creer en su inocencia, mantienen desde hace casi tres décadas que un intruso no identificado fue el responsable de los crímenes.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Routier es un referente obligado en discusiones sobre el tiempo que pueden tomar los procesos de revisión de ADN en casos de pena capital, sobre los sesgos de género en la percepción pública de madres sospechosas de matar a sus propios hijos, y sobre los conflictos de interés potenciales cuando un mismo abogado tiene vínculos previos con más de un sospechoso en un mismo caso.

Fuentes consultadas

  • Injustice Watch (Rob Warden y John Seasly), “Darlie Lynn Routier: Remains in prison, awaiting long-overdue DNA testing”, con cronología judicial extensa.
  • A&E (aetv.com), “Did Death Row Inmate Darlie Routier Kill Her 2 Sons?”, con declaraciones directas del abogado defensor Richard R. Smith y estadísticas de enero de 2026 sobre mujeres en el corredor de la muerte.
  • LegalClarity, “Darlie Routier Case: Evidence, Trial, and DNA Testing”, con detalle judicial de los conflictos de interés y el estado de las pruebas de ADN a mediados de 2025.
  • NBC 5 Dallas-Fort Worth, “New DNA Testing Underway in Darlie Routier Capital Murder Case”, con declaraciones directas del abogado defensor Steve Cooper.
  • WFAA (Dallas), “Darlie Routier murdered her two boys nearly 30 years ago. Now she sits on death row”, con declaraciones directas de Routier a ABC News.
  • CBS News Texas, “Judge Orders More DNA Testing For Convicted Rowlett Murderer”.
  • Wikipedia (en inglés), entrada “Darlie Routier”, utilizada para verificar cronología cruzada de las rondas de pruebas de ADN.

Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre la condena judicial de 1997 y las pruebas de ADN posteriores, cuyos resultados no se han hecho públicos de forma concluyente hasta la fecha de esta publicación, sin adoptar una posición editorial sobre la culpabilidad o inocencia de Routier.