El 11 de enero de 2001, Wanda Jean Allen fue ejecutada mediante inyección letal en la Penitenciaría Estatal de Oklahoma. Había sido condenada por el homicidio de su pareja, Gloria Jean Leathers, ocurrido frente a una comisaría de Oklahoma City en 1988. Con su ejecución, Allen se convirtió en la primera mujer afroestadounidense ejecutada en Estados Unidos desde 1954, y en la primera mujer ejecutada por el estado de Oklahoma desde que este alcanzó la categoría de estado en 1907. Su caso se convirtió en un punto de referencia en el debate sobre raza, orientación sexual, discapacidad intelectual y la calidad de la defensa legal disponible para acusados sin recursos económicos en procesos capitales.
Una relación marcada por la violencia mutua
Allen y Leathers se conocieron en 1982, mientras ambas cumplían condena en prisión —Allen por homicidio en primer grado (manslaughter) por la muerte de una compañera de habitación, Leathers por falsificación. Tras salir en libertad, se convirtieron en pareja y se mudaron juntas a la casa de Allen en The Village, un suburbio de Oklahoma City. Según describieron vecinos y las propias autoridades policiales del lugar, la relación fue “tormentosa” y motivó repetidos llamados policiales por disputas domésticas a lo largo de los años.
El homicidio: frente a la comisaría
El 2 de diciembre de 1988, Leathers y su madre acudieron a la comisaría de policía de Oklahoma City Village para presentar una denuncia contra Allen. Apenas quince minutos antes, un oficial había estado en la vivienda de la pareja para que Leathers pudiera recoger sus pertenencias, en el marco de una separación en curso. Frente a la comisaría, Allen se acercó a Leathers y le disparó a quemarropa. Leathers murió cuatro días después a causa de la herida.
La defensa de legítima defensa y la evidencia excluida
En el juicio, la defensa de Allen argumentó que había actuado por temor a Leathers, cuyo historial de violencia incluía —según sostuvo Allen en su testimonio— haber apuñalado y matado a otra mujer en Tulsa en 1979, un episodio del que Leathers se habría jactado ante ella. La defensa buscó respaldar esa versión con el testimonio de la propia madre de Leathers, a quien esta le habría relatado el homicidio de Tulsa, pero la fiscalía objetó ese testimonio por tratarse de prueba de referencia (hearsay), y el tribunal no permitió su incorporación. Sin esa corroboración, el fiscal presentó a Allen como una persona fría y mentirosa ante el jurado, que la declaró culpable de asesinato en primer grado y la condenó a muerte.
Los cuestionamientos posteriores: discapacidad intelectual y defensa deficiente
Tras la condena, el caso de Allen atrajo una atención creciente de organizaciones de derechos civiles y de defensa legal, que documentaron dos problemas centrales en el proceso original. Primero, el abogado inicialmente contratado por la familia de Allen —creyendo erróneamente que no se trataba de un caso capital— cobraba honorarios muy por debajo de lo necesario para una defensa adecuada en un juicio de pena de muerte, y solicitó sin éxito ser relevado del caso al descubrir que la familia no podía costear un investigador ni peritos. Segundo, el equipo legal posterior de Allen sostuvo que esta padecía una discapacidad intelectual —organizaciones como Amnistía Internacional documentaron esta alegación— que nunca fue adecuadamente presentada ni evaluada durante el juicio original ni en la fase de determinación de la pena.
La dimensión racial y de orientación sexual del caso
El caso de Allen, mujer afroestadounidense y lesbiana, se convirtió en un símbolo citado por organizaciones como Lambda Legal Defense and Education Fund, que solicitó formalmente al entonces gobernador de Oklahoma, Frank Keating, la suspensión de la ejecución, señalando lo que consideraban sesgos homofóbicos documentados en el proceso, en comparación con otros casos de la época que involucraban a personas homosexuales condenadas a muerte en circunstancias similares. La solicitud de clemencia de Allen fue rechazada por la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Oklahoma por una votación de 3 a 1 en diciembre de 2000.
La ejecución y las protestas
La ejecución de Allen, programada dentro de un periodo de ocho ejecuciones consecutivas realizadas por Oklahoma en apenas 24 días, atrajo atención internacional. Más de mil personas participaron en distintas manifestaciones de protesta, y 29 manifestantes —entre ellos el reverendo Jesse Jackson— fueron arrestados frente al Centro Correccional Mabel Bassett poco después de que Allen fuera trasladada a la penitenciaría estatal para su ejecución. Sus últimas palabras, según los testigos presentes en la cámara de ejecución, fueron: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Eso es todo. Gracias”.
El documental de HBO
Los últimos tres meses de vida de Allen fueron documentados por la cineasta Liz Garbus en “The Execution of Wanda Jean” (2001), estrenado en el Festival de Cine de Sundance y posteriormente emitido por HBO. El documental sigue de cerca los esfuerzos legales de última hora de su equipo de defensa —encabezado por el abogado Steven Presson y el hermano de Allen, David Presson, quien trabajó como investigador legal en el caso— por presentar ante la junta de clemencia la evidencia de discapacidad intelectual que nunca se incorporó al juicio original.
Un caso de referencia en el debate sobre la pena de muerte
El caso de Wanda Jean Allen sigue siendo citado en la literatura académica y de derechos humanos sobre la pena de muerte en Estados Unidos como ejemplo de la intersección entre pobreza, raza, orientación sexual y calidad de la defensa legal en los casos capitales: una defensa inicial subfinanciada, evidencia clave excluida por tecnicismos procesales, y alegaciones de discapacidad intelectual que nunca llegaron a evaluarse adecuadamente antes de que la sentencia se ejecutara.
Fuentes consultadas
- Wikipedia (en inglés) — cronología judicial completa del caso.
- Amnistía Internacional — informe detallado sobre las deficiencias de la defensa legal original.
- CNN / Reuters — cobertura del rechazo de la solicitud de clemencia en diciembre de 2000.
- DeathPenaltyUSA — reconstrucción de la ejecución y últimas palabras de Allen.
- Variety — reseña del documental “The Execution of Wanda Jean” (2001), dirigido por Liz Garbus.
- Find a Grave / The Village, Oklahoma (crónica histórica local) — contexto sobre las protestas y la relevancia histórica del caso para la comunidad.
Nota editorial: caso judicialmente cerrado tras la ejecución de Allen en 2001. Las alegaciones de discapacidad intelectual y sesgo homofóbico en el proceso están ampliamente documentadas por organizaciones de derechos civiles y humanos, pero no alteraron el resultado judicial firme del caso.