El 30 de marzo de 1998, Judias “Judy” Buenoano fue ejecutada en la silla eléctrica de la Prisión Estatal de Florida, convirtiéndose en la primera mujer ejecutada en ese estado desde 1848 y solo la tercera en todo Estados Unidos desde que el país restableció la pena de muerte en 1976. La condenaron por envenenar con arsénico a su esposo en 1971, aunque las autoridades la vincularon también con las muertes de un novio posterior y con el envenenamiento —no mortal, pero sí paralizante— de su propio hijo adolescente, además de un intento de asesinato mediante una bomba colocada en el auto de un novio posterior que sí sobrevivió.

Una infancia marcada por la violencia

Nacida Anna Lou Welty el 4 de abril de 1943 en Quanah, Texas, quedó huérfana de madre a los cuatro años y fue enviada a vivir con distintos familiares y hogares de acogida, donde según su propio relato posterior sufrió abusos físicos y sexuales. A los 14 años fue procesada por agredir a su padre, su madrastra y sus dos hermanastros; al no existir en ese momento un sistema de justicia juvenil separado en Nuevo México, fue enviada a una prisión de adultos.

El primer envenenamiento: su esposo James Goodyear (1971)

En 1962 se casó con James Goodyear, oficial de la Fuerza Aérea de EE.UU., con quien tuvo un hijo, Michael. En 1971, tres meses después de que Goodyear regresara de una misión en Vietnam, comenzó a presentar síntomas médicos misteriosos y murió tras ser hospitalizado. Buenoano cobró los beneficios de varias pólizas de seguro de vida que había contratado sobre él. La causa real de la muerte no se estableció entonces; el cuerpo fue exhumado años más tarde, cuando la investigación sobre sus otros crímenes llevó a los forenses de vuelta a este primer caso, y se confirmó la presencia de arsénico pese a los 15 años transcurridos.

El segundo envenenamiento: su novio Bobby Joe Morris (1978)

En 1972 comenzó una relación con Bobby Joe Morris, con quien se mudó a Colorado. En 1978, Morris enfermó con síntomas prácticamente idénticos a los de Goodyear y murió. Buenoano volvió a cobrar el seguro de vida que había contratado sobre él.

Su propio hijo: arsénico y un intento de ahogamiento (1980)

En 1979, su hijo Michael se alistó en el ejército. Poco después enfermó y fue diagnosticado con envenenamiento por arsénico, que afectó gravemente sus extremidades hasta el punto de requerir soportes metálicos en las piernas. Fue dado de baja del ejército y quedó al cuidado de su madre. Poco después, Buenoano llevó a Michael, ya con movilidad muy limitada por las secuelas, a pasear en canoa por el río East, en Florida; la embarcación volcó y Michael se ahogó. Buenoano cobró un nuevo seguro de vida sobre su propio hijo.

El atentado que la delató (1983)

En 1983, Buenoano intentó matar a su prometido, John Gentry, colocando una bomba en su automóvil. Gentry sobrevivió al atentado, aunque con heridas graves, y la investigación policial que siguió condujo directamente hasta ella. El hijo de Buenoano de un matrimonio anterior, James Goodyear Jr., fue acusado como cómplice del atentado —la fiscalía sostuvo que había ayudado a colocar el explosivo— pero fue absuelto en un juicio separado.

La investigación del atentado llevó a la policía a reabrir los casos de las muertes de Goodyear y Morris, así como el envenenamiento de Michael, estableciendo finalmente el patrón completo.

El juicio y la condena a muerte

Buenoano fue arrestada el 11 de enero de 1984. Ese mismo año fue condenada por la muerte de su hijo Michael y sentenciada a cadena perpetua. Investigaciones posteriores sobre las muertes de Goodyear y Morris derivaron en cargos adicionales de asesinato en primer grado, y en noviembre de 1985 fue condenada a muerte. Las autoridades la vincularon además con un posible homicidio ocurrido en Alabama en 1974 y con la muerte de otro novio, Gerald Dossett, en 1980, aunque estos vínculos no llegaron a traducirse en cargos formales adicionales.

Durante todo el proceso y sus años en el corredor de la muerte, Buenoano nunca admitió su culpabilidad. Llegó a declarar públicamente, con la confianza que le valió el apodo de “la Viuda Negra”, que Florida nunca la ejecutaría.

La ejecución

Tras casi 13 años en el corredor de la muerte y múltiples recursos de hábeas corpus rechazados —incluidos varios ante tribunales federales de apelaciones—, Buenoano fue ejecutada en la silla eléctrica el 30 de marzo de 1998, a los 54 años. Al preguntársele si tenía alguna última declaración, respondió simplemente: “No, señor”. Fue la primera mujer ejecutada en Florida en 150 años y la primera en morir en la silla eléctrica del estado en toda su historia.

Un caso de manual sobre el patrón de la “viuda negra”

El caso de Buenoano se estudia como ejemplo clásico del patrón criminológico conocido como “viuda negra”: una serie de muertes por envenenamiento de parejas sucesivas, unidas por un móvil económico claro (pólizas de seguro contratadas poco antes de cada muerte) y por síntomas médicos similares que, de haberse investigado a tiempo, habrían roto el patrón mucho antes. Como en otros casos de este tipo, fue un hecho ajeno a los envenenamientos —el atentado con bomba contra Gentry— el que finalmente destapó toda la cadena.

Fuentes consultadas

  • Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito Medio de Florida — reconstrucción judicial del caso (“The Black Widow”).
  • Florida Sheriffs Association — biografía y cronología detallada del caso.
  • Wikipedia (en inglés) — datos judiciales, condenas y fecha de ejecución.
  • CBS News — cobertura de la ejecución del 30 de marzo de 1998.
  • Capital Punishment UK — documentación de las apelaciones federales del caso.

Nota editorial: caso judicialmente cerrado tras la ejecución de Buenoano en 1998. El posible vínculo con una muerte en Alabama (1974) y con la muerte de Gerald Dossett (1980) nunca derivó en cargos formales y se presenta como señalamiento de las autoridades, no como hecho judicialmente probado.