El 25 de octubre de 1994, Susan Smith reportó a la policía de Union, Carolina del Sur, que había sido víctima de un secuestro de automóvil: según su relato, un hombre negro armado la había obligado a bajar del vehículo en un semáforo y había huido con sus hijos —Michael, de 3 años, y Alexander, de 14 meses— todavía asegurados en el asiento trasero. Durante nueve días, Smith y su entonces esposo David hicieron llamados dramáticos ante cámaras de televisión nacional pidiendo el regreso de los niños, mientras la policía local, agentes estatales y el FBI desplegaban una búsqueda que mantuvo en vilo a todo el país. El 3 de noviembre de 1994, Smith confesó: no hubo secuestro. Había dejado que su propio automóvil rodara hacia el lago John D. Long, con sus hijos dentro, y los había ahogado. Más de tres décadas después, con 30 años de condena ya cumplidos, Smith se acerca a su segunda oportunidad de obtener la libertad condicional, programada para el 19 de noviembre de 2026, tras haber sido rechazada por unanimidad en su primera audiencia de 2024.

La noche del 25 de octubre de 1994
Según consta en la investigación policial, Smith condujo su automóvil hasta una rampa de botes en el lago John D. Long, en las afueras de Union, Carolina del Sur, esa noche. Smith, de 22 años en ese momento, dejó el vehículo en punto muerto y lo empujó hacia el agua; según su propio relato posterior, observó cómo el auto tardó unos seis minutos en hundirse por completo con sus hijos dentro.
Antes de dirigirse al lago, Smith se detuvo en la casa de una vecina, Shirley McCloud, y le contó la versión falsa que luego repetiría a la policía: que, mientras esperaba en un semáforo, un hombre armado había subido al asiento del pasajero y había huido con el auto y los niños dentro. La descripción que Smith proporcionó —un hombre afroamericano con gorro de lana— alimentó siglos de estereotipos raciales sobre hombres negros como amenaza para mujeres blancas, y avivó temores sobre la delincuencia que eran prevalentes en el Estados Unidos de los años noventa.
Los investigadores comenzaron a dudar de la historia casi desde el inicio. Los secuestradores de autos, según su experiencia, generalmente solo quieren el vehículo, por lo que resultaba extraño que hubieran dejado salir a Smith pero no a sus hijos. Además, el semáforo donde Smith dijo haber sido detenida solo se ponía en rojo si otro automóvil esperaba para cruzar, y Smith insistía en que no había otros autos en ese momento —un detalle que los propios investigadores señalaron después como geográfica y técnicamente inconsistente con su relato.
La confesión y el hallazgo de los cuerpos
Nueve días después de la desaparición reportada de los niños, y tras un interrogatorio prolongado en el que los investigadores confrontaron a Smith con las inconsistencias de su relato, ella confesó. El 3 de noviembre de 1994, admitió ante la policía que no había existido ningún secuestro. Al día siguiente, buzos de rescate recuperaron los cuerpos de Michael y Alexander del fondo del lago John D. Long, todavía dentro del vehículo sumergido.
Según reportaron los investigadores y se presentó en el juicio, la motivación de Smith fue facilitar una relación con un hombre local acaudalado llamado Tom Findlay. Antes de los homicidios, él le había enviado una carta terminando la relación, en la que expresaba explícitamente que no quería niños en su vida. La defensa de Smith, en cambio, sostuvo que ella pretendía suicidarse junto a sus hijos, pero que su cuerpo la impulsó a salir del automóvil en el último momento, dejándolos dentro.
Smith afirmó haber detenido el automóvil varias veces antes de finalmente dejarlo rodar hacia el agua. “Nunca vi el automóvil entrar al lago”, escribió después en una carta desde prisión. “Cuando llegué a la cima de la colina, me detuve y miré hacia atrás, y todo lo que podía ver era un lago oscuro. Jamás habrías pensado que dos niñitos acababan de ahogarse a manos de su madre.”
El juicio y la condena
El juicio comenzó en julio de 1995 en Union, Carolina del Sur. Al jurado le tomó apenas dos horas y media condenar a Smith por dos cargos de homicidio en primer grado. El fiscal principal, Tommy Pope, argumentó con fuerza a favor de la pena de muerte, presentando el caso como un homicidio premeditado motivado por el deseo de Smith de estar libre de sus hijos para perseguir una relación romántica. Pese a ello, el jurado optó por no imponer la pena capital: Smith fue sentenciada a dos cadenas perpetuas concurrentes, con posibilidad de libertad condicional recién después de cumplir 30 años de condena —el mínimo que permitía la ley de Carolina del Sur para ese tipo de sentencia en ese momento.
Susan Smith no improvisó una excusa cualquiera: inventó a un secuestrador negro armado, y esa mentira activó un miedo racial que Estados Unidos llevaba generaciones arrastrando.
La vida en prisión: los escándalos y la sanción de 2025
La vida de Smith en prisión ha generado cobertura mediática en varias ocasiones, tanto por episodios disciplinarios como por sus comunicaciones con hombres del exterior. Desde prisión, Smith puede hacer llamadas telefónicas y responder mensajes de texto, muchos de ellos provenientes de periodistas y de hombres interesados en contactarla; esos intercambios se conocieron públicamente después de ser difundidos bajo la ley de registros abiertos de Carolina del Sur. También mantuvo relaciones sexuales con al menos un guardia de la prisión, un hecho que salió a la luz años atrás y que generó consecuencias disciplinarias para el personal involucrado.
La sanción más reciente —y más relevante de cara a la audiencia de noviembre de 2026— ocurrió en 2025. En agosto de ese año, Smith fue acusada de comunicarse con un testigo o víctima del crimen, una infracción del reglamento penitenciario, tras hablar por teléfono con un cineasta documentalista sobre su caso y proporcionarle información de contacto de familiares y allegados, incluido su exesposo David, padre de los niños que asesinó. El cineasta, además, depositó dinero en la cuenta de la prisión de Smith. El 3 de octubre de 2025, Smith fue declarada culpable de la infracción disciplinaria; a partir del día siguiente perdió durante 90 días el acceso a teléfono, tableta y cantina. Se trató de su primera sanción disciplinaria en casi diez años, pero, según los propios informes de la junta de libertad condicional, su historial de infracciones —incluida esta última, ocurrida apenas semanas antes del ciclo de revisión de 2024— fue citado entre las razones para negarle la libertad, y previsiblemente vuelve a pesar en la evaluación de 2026.
La audiencia de libertad condicional de 2024 y la denegación
El 20 de noviembre de 2024, una junta de libertad condicional decidió por unanimidad que Smith debía permanecer en prisión, treinta años después de que matara a sus hijos rodando su automóvil hacia un lago de Carolina del Sur mientras ellos estaban asegurados en sus sillas de bebé. Durante la audiencia, Smith participó por videollamada desde prisión. Cuando comenzó a hablar, dijo que estaba “muy arrepentida”, rompió en llanto y agachó la cabeza. “Sé lo que hice fue horrible”, declaró con voz temblorosa. “Y daría cualquier cosa para poder cambiarlo.”
David Smith, el padre de las víctimas, declaró ante la junta: “Michael y Alex están más allá del daño o la ayuda.” David ha construido una nueva vida desde entonces, con dos hijos adicionales nacidos en 2001 y 2003, y se ha convertido en una voz pública constante en contra de la liberación de su exesposa.
La posición de Smith en la audiencia generó debate público: por un lado, su llanto y expresión de remordimiento; por otro, su historial de sanciones disciplinarias. La junta denegó la solicitud, citando la naturaleza y gravedad del crimen y el historial institucional de infracciones de Smith.
Estado actual y la audiencia de noviembre de 2026
Ahora que Smith superó la marca de los 30 años de su sentencia, es elegible para solicitar la libertad condicional cada dos años, lo que fija su próxima audiencia para el 19 de noviembre de 2026. El proceso, según describe el Departamento de Libertad Condicional y Perdones de Carolina del Sur, contempla que Smith vuelva a comparecer por videollamada desde prisión, mientras la junta recibe cartas, testimonios telefónicos y declaraciones presenciales de víctimas y personas que la apoyan antes de la fecha de la audiencia.
Las probabilidades siguen siendo bajas: en Carolina del Sur, la libertad condicional se concede históricamente en apenas alrededor del 8% de los casos evaluados, y Smith llega a esta segunda instancia con una infracción disciplinaria reciente en su expediente —la de octubre de 2025 por su contacto con el documentalista—, además del historial que ya jugó en su contra en 2024. David Smith ha declarado públicamente que planea seguir oponiéndose a su liberación, igual que hizo en la audiencia anterior.
La dimensión racial del caso: un debate que persiste
Un aspecto del caso que investigadores y académicos han señalado de forma consistente es la decisión de Smith de describir al secuestrador ficticio como un hombre afroamericano. Las afirmaciones de Smith, quien es blanca, respondían a un estereotipo racial centenario sobre hombres negros como amenaza para mujeres blancas, y avivaron temores sobre la delincuencia prevalentes en la América de los años noventa. La descripción inicial generó una búsqueda policial orientada en esa dirección —con hombres afroamericanos de la zona siendo interrogados y sometidos a sospecha pública— antes de que la investigación ubicara a la propia Smith como sospechosa. El caso es citado con frecuencia en estudios académicos sobre el impacto del sesgo racial en las investigaciones criminales y en la cobertura mediática de crímenes violentos.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso de Susan Smith, junto al de Diane Downs, es frecuentemente citado en criminología y psicología forense como ejemplo de filicidio motivado por circunstancias relacionadas con relaciones románticas —un patrón que los investigadores denominan “filicidio asociado al cónyuge o pareja”—, en el que un progenitor elimina a sus propios hijos porque los percibe como un obstáculo para una nueva relación o una nueva vida. Es importante enfatizar que este tipo de caso no debe compararse forense ni clínicamente con el de Andrea Yates, cuyo contexto de enfermedad mental severa y psicosis posparto es fundamentalmente distinto. Precisamente por esa distinción —una mujer sin diagnóstico de enfermedad mental severa, que planificó un encubrimiento elaborado y sostuvo una mentira racialmente cargada durante nueve días— el caso de Susan Smith ocupa un lugar particular dentro del catálogo de crímenes cometidos por mujeres: no encaja en el estereotipo de la “locura momentánea”, sino en el de un cálculo frío sostenido bajo presión pública durante más de una semana.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Susan Smith? +
¿Cómo murieron los hijos de Susan Smith? +
¿Por qué mató Susan Smith a sus hijos? +
¿Cuánto tiempo lleva presa Susan Smith? +
¿Le negaron la libertad condicional a Susan Smith? +
¿Cuándo es la próxima audiencia de libertad condicional de Susan Smith? +
Fuentes
Este expediente se basa en cobertura judicial y periodística verificada, entre ella: Wikipedia (en inglés), entrada “Susan Smith”; PBS NewsHour / Associated Press, “Susan Smith, who drowned her two children 30 years ago, denied parole” (noviembre de 2024); WLOS News 13, “31 years later: Susan Smith still behind bars, eligible for parole again in 2026” (octubre de 2025); Hoodline, “Susan Smith Parole Hearing Set For Nov. 19, 2026” (abril de 2026); Fox News, “Susan Smith eligible for parole again after being denied release for drowning her 2 sons in 1994” (mayo de 2026); Post and Courier, “Susan Smith, who killed her children, spoke to filmmaker shortly ahead of parole hearing, prison says”; Court TV, “Weeks before parole eligibility, Susan Smith disciplined behind bars”; CNN en Español, “Dos niños ahogados y un engaño que atrapó a EE.UU.” (noviembre de 2024). Última verificación de datos: 13 de julio de 2026. Nota editorial: este artículo distingue entre la versión de la fiscalía (homicidio premeditado para facilitar una relación romántica) y la versión de la defensa (intento de suicidio en el que Smith salió del automóvil en el último momento), señalando que el jurado aceptó la primera. El contexto racial de la descripción falsa del secuestrador se documenta como hecho factual del caso, no como elemento sensacionalista.