Entre febrero y abril de 1991, en la sala pediátrica del hospital Grantham and Kesteven, en Lincolnshire (Inglaterra), una serie de colapsos médicos inexplicables entre niños sanos o en recuperación desconcertó al personal. En 59 días, cuatro niños murieron y otros nueve sufrieron paros cardíacos o respiratorios graves. La responsable era Beverley Allitt, una enfermera en prácticas de 23 años que estaba presente en todos y cada uno de los incidentes.
Allitt fue condenada en 1993 por cuatro asesinatos, tres intentos de asesinato y seis cargos de causar daño corporal grave, y recluida de forma indefinida en un hospital psiquiátrico de máxima seguridad, donde permanece hoy.
Los hechos: 59 días en la sala 4
Allitt había comenzado a trabajar en la sala pediátrica de Grantham en enero de 1991, tras completar su formación como Enfermera Estatal Matriculada (SEN, un grado inferior al de enfermera registrada completa). El primer ataque ocurrió el 21 de febrero de 1991: Liam Taylor, de siete semanas, sufrió un colapso repentino bajo su cuidado y murió al día siguiente. En las semanas siguientes, un patrón similar se repitió con otros niños de la sala: colapsos súbitos, coincidiendo siempre con los turnos de Allitt.
Según estableció la investigación, Allitt provocó los colapsos mediante sobredosis de insulina y potasio administradas por vía intravenosa, y en algunos casos inyectando burbujas de aire en el torrente sanguíneo para colapsar los pulmones de los pacientes. Los cuatro niños que murieron fueron Liam Taylor (7 semanas), Timothy Hardwick (11 años, con parálisis cerebral), Becky Phillips (mellizas de 5 semanas, una de las dos) y Claire Peck (15 meses).
Cómo se destapó el patrón
Las sospechas surgieron cuando el personal médico notó que el número de paros cardíacos y respiratorios en la sala era estadísticamente imposible para un hospital de ese tamaño, y que Allitt estaba presente en todos los casos. Un pediatra consultor revisó los registros y encontró niveles anómalos de insulina e inyecciones sin justificación clínica en las historias de varios pacientes. La policía de Lincolnshire abrió una investigación en mayo de 1991; Allitt fue arrestada en noviembre de ese año.
El juicio y el diagnóstico
El juicio, celebrado en Nottingham en 1993, se prolongó varios meses. Allitt, que para entonces había sido diagnosticada con síndrome de Munchausen (autolesión y simulación crónica de enfermedades propias) y con lo que los peritos describieron como una variante del síndrome de Munchausen por poderes —en el que el patrón de daño se dirige hacia terceros, generalmente para generar situaciones de emergencia en las que la cuidadora puede “intervenir” y llamar la atención—, fue declarada culpable de 4 asesinatos, 3 intentos de asesinato y 6 cargos de daño corporal grave con intención. Fue condenada a 13 cadenas perpetuas concurrentes.
Un dato revelador de su patrón previo: los peritos documentaron un largo historial personal de autolesión y visitas médicas por síntomas fabricados desde la adolescencia, que el caso ayudó a situar como antecedente reconocible en la literatura clínica posterior sobre el síndrome.
Las consecuencias: la investigación Clothier
El caso motivó una investigación pública independiente, el Informe Clothier (1994), que documentó fallos graves de supervisión: nadie había verificado adecuadamente las referencias ni el historial de salud mental de Allitt antes de contratarla, y el personal tardó semanas en conectar los incidentes pese a su frecuencia anómala. El informe impulsó cambios en los protocolos de contratación y supervisión de personal sanitario en el Reino Unido, y el caso se convirtió en referencia obligada en la formación sobre reconocimiento de patrones de daño intrahospitalario.
Dónde está hoy
Allitt permanece recluida en el Hospital Rampton, un centro psiquiátrico de seguridad especial, desde poco después de su condena, cuando dejó de comer y beber y fue trasladada allí para tratamiento. En 2007, un tribunal de revisión de salud mental confirmó que debía seguir detenida por representar un riesgo continuo. En 2023 solicitó su traslado a una prisión ordinaria, alegando que ya no requería tratamiento psiquiátrico; la solicitud fue denegada. No es elegible para libertad condicional hasta 2038 como muy pronto.
El paralelo con Lucy Letby
Décadas después, el caso de Allitt se convirtió en punto de referencia obligado al analizarse el de Lucy Letby, otra enfermera británica condenada por matar a bebés en su cuidado (2015-2016, Hospital Countess of Chester). El detective que investigó a Allitt llegó a describir el caso de Letby como con paralelismos tan marcados que podría haberse inspirado en él, aunque no hay evidencia de una conexión directa entre ambos casos. La comparación reabrió el debate sobre por qué estos patrones tardan tanto en detectarse en entornos hospitalarios donde, en principio, cada muerte debería ser individualmente escrutada.
Fuentes consultadas
- Informe Clothier (1994) — investigación pública independiente sobre el caso Allitt y fallos institucionales del hospital de Grantham.
- BBC News — cobertura del juicio de 1993 y desarrollos posteriores sobre su reclusión.
- Biography.com — comparación con el caso de Lucy Letby y cronología del caso Allitt.
- Rest Less / Britbrief — síntesis de asesinas seriales británicas, con detalle del método y las condenas.
Nota editorial: Beverley Allitt está viva y permanece recluida por orden judicial en un hospital psiquiátrico de seguridad. Este artículo no incluye detalle clínico innecesario dado que las víctimas fueron menores de edad.