Jane Toppan, cuyo nombre de nacimiento era Honora Kelley, fue una asesina serial estadounidense que mató a 12 personas en Massachusetts entre 1895 y 1901, aunque confesó haber matado a 31 y se sospecha que pudo haber matado a más de cien. Trabajaba como enfermera, tanto en hospitales como en atención domiciliaria privada, y sus víctimas eran principalmente pacientes ancianos y enfermos y sus familias. Fue declarada no culpable por razón de insanidad en 1902 y fue internada de por vida en el Taunton Insane Hospital, donde murió en 1938 a los 84 años.

Este es un caso histórico de finales del siglo XIX y principios del XX — todas las personas involucradas llevan décadas fallecidas. Sin embargo, conviene ser preciso con las distintas cifras que circulan sobre el número de víctimas, dado que provienen de fuentes con distinta fiabilidad, como se explica más adelante.

Fotografia real de Jane Toppan, enfermera y asesina serial (1854-1938)
Jane Toppan, fotografia de archivo. Dominio publico (obra anterior a 1931).

Una infancia marcada por el abandono

Jane Toppan nació como Honora Kelley el 31 de marzo de 1854 en Boston, Massachusetts, hija de inmigrantes irlandeses. Su madre, Bridget Kelley, murió de tuberculosis cuando ella era muy pequeña. Su padre, Peter Kelley, era conocido en el vecindario como un alcohólico violento y errático. A los cuatro años, su padre dejó a Honora y a su hermana en el orfanato Boston Female Asylum, en el South End de Boston.

La familia Toppan de Lowell aceptó a Honora en su hogar como sirvienta por contrato. Aunque la joven tuvo un hogar, asistió a la escuela y se hizo cercana a Elizabeth, la hija de los Toppan, nunca fue adoptada formalmente. Eventualmente cambió su nombre a Jane Toppan, pero nunca fue tratada como un miembro pleno de la familia.

La carrera de enfermería: admirada y peligrosa a la vez

En 1883, Toppan comenzó su formación como enfermera en el Cambridge Hospital. A diferencia de sus primeros años, donde era descrita como brillante pero conflictiva, en el hospital era querida, inteligente y amable, lo que le valió el apodo de “Jolly Jane” (la alegre Jane).

Lo que sus superiores no sabían era que ya en esa etapa comenzaba a utilizar a los pacientes para sus propios experimentos. Durante su residencia, Toppan usaba a sus pacientes como cobayas en experimentos con morfina y atropina; alteraba las dosis prescritas para ver qué efectos tenían sobre sus sistemas nerviosos. Pasaba tiempo considerable a solas con pacientes, fabricando registros falsos y medicándolos para que entraran y salieran de la conciencia.

Toppan fue recomendada para el prestigioso Massachusetts General Hospital en 1889; allí reclamó varias víctimas más antes de ser despedida al año siguiente. Fue posteriormente despedida también del Cambridge Hospital por administrar opioides de forma imprudente. Lejos de ser detenida, inició una exitosa carrera como enfermera privada a domicilio, donde el control externo sobre su práctica era prácticamente inexistente.

Los crímenes confirmados: la familia Davis y las víctimas formalmente imputadas

Toppan comenzó su racha de envenenamientos en serio en 1895, matando a su casero Israel Dunham y a su esposa. En 1899 mató a su hermana de crianza Elizabeth con una dosis de estricnina.

El caso que finalmente la llevó ante la justicia fue el de la familia Davis. En el verano de 1901, el Boston Globe reportó las trágicas muertes de la familia Davis de Lowell, Massachusetts, que se encontraba en su residencia de veraneo en Cataumet, en Cape Cod. El 3 de julio de 1901, la señora Alden P. Davis aparentemente murió de complicaciones de su diabetes mientras visitaba Cambridge. Luego su hija, Genevieve Gordon, que había viajado desde Chicago para el funeral de su madre, también cayó enferma y murió el 21 de julio en Cataumet, supuestamente de un ataque al corazón.

La pérdida repentina de toda una familia generó naturalmente preguntas entre los locales, especialmente el capitán Paul Gibbs, suegro de Mary, quien solicitó una investigación. Las autoridades exhumaron los cuerpos de Mary y Genevieve y realizaron autopsias. Las muestras fueron llevadas por el profesor Edward S. Wood, de la Facultad de Medicina de Harvard, para su análisis, quien encontró rastros de veneno en sus sistemas.

Toppan fue arrestada el 29 de octubre de 1901 en Amherst, New Hampshire, por el homicidio de Mary Gibbs, y formalmente acusada de cuatro cargos de homicidio correspondientes a los miembros de la familia Davis.

La confesión: precisión sobre las distintas cifras

Es fundamental distinguir aquí entre las distintas cifras que se citan frecuentemente en la cobertura del caso, dado que tienen orígenes distintos y distintos niveles de fiabilidad:

  • 12 homicidios: el número formalmente imputado en el proceso judicial, con evidencia toxicológica directa en al menos algunos casos.
  • 31 homicidios: la cifra que Toppan confesó a los médicos psiquiatras que la evaluaron y posteriormente a su abogado, antes del juicio. Esta cifra fue reportada por la prensa de la época como si fuera un hecho establecido, pero proviene de las propias declaraciones de Toppan, quien había mostrado desde joven una tendencia documentada a la mentira patológica.
  • Más de 100 homicidios: estimación citada en algunas fuentes periodísticas de la época y en algunos artículos más recientes, basada en declaraciones que, según el periódico de William Randolph Hearst New York Journal, fueron atribuidas a una confesión de Toppan; sin embargo, ese texto fue probablemente elaborado, al menos en parte, por periodistas de Hearst, no dictado directamente por ella.

La cifra judicialmente establecida es 12. Las demás provienen de confesiones propias y de reportajes periodísticos de distintos niveles de verificabilidad.

Toppan no escondía su rastro: lo dejaba escrito en la historia clínica de cada paciente al que decidía no dejar despertar.

La motivación declarada

Bajo interrogatorio, Toppan declaró que obtenía una excitación sexual de estar cerca de pacientes que se acercaban a la muerte, volvían en sí y luego morían de nuevo. Administraba una mezcla de medicamentos a las víctimas que elegía, se acostaba junto a ellas y las abrazaba mientras morían.

También declaró, en una cita que distintas fuentes atribuyen a su confesión: “Mi ambición era haber matado a más personas — personas indefensas — que ningún otro hombre o mujer que haya vivido jamás.”

Criminólogos posteriores han señalado que Toppan puede clasificarse dentro del tipo denominado “ángel de la muerte” (angel of mercy), una categoría de asesinos seriales que asumen un rol de cuidadores y atacan a personas vulnerables o dependientes, aunque también mató por razones aparentemente más personales, como en el caso de su hermana de crianza, a quien no quería.

El juicio y el veredicto

Tanto la fiscalía como la defensa acordaron que Jane Toppan no era culpable de los homicidios debido a su insanidad. El juicio se realizó el 23 de junio de 1902 en el Tribunal del Condado de Barnstable. Duró solo ocho horas, y el jurado deliberó durante 27 minutos antes de declarar a Toppan no culpable por razón de insanidad. Fue internada de por vida en el Taunton Insane Hospital.

Toppan, según describen los registros periodísticos de la época, se mostró inusualmente optimista mientras esperaba el veredicto, convencida de que podría convencer al personal del hospital de que estaba cuerda y sería liberada en poco tiempo. Eso nunca ocurrió.

Los últimos años y la muerte

Jane Toppan murió el 17 de agosto de 1938 a los 84 años, habiendo pasado las últimas décadas de su vida en el Taunton State Hospital. Según distintos registros de la institución, su comportamiento en el hospital fue, durante años, el de una paciente aparentemente ejemplar, aunque con el tiempo su estado mental se fue deteriorando. Está enterrada en el Potter’s Field del cementerio Mayflower Hill en Taunton, Massachusetts.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso de Jane Toppan es citado frecuentemente en estudios de criminología forense como un ejemplo paradigmático de los asesinos tipo “ángel de la muerte” en entornos hospitalarios, un patrón que se ha repetido en casos documentados en distintos países y épocas. También es relevante como uno de los primeros casos de gran notoriedad en los que la defensa de insanidad fue aceptada de forma unánime por fiscalía y defensa en un juicio por homicidio múltiple, estableciendo un precedente en el tratamiento judicial de la enfermedad mental grave en Estados Unidos a principios del siglo XX.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Jane Toppan? +
Jane Toppan, nacida Honora Kelley en 1854 en Boston, fue una enfermera y asesina serial estadounidense conocida como “Jolly Jane”. Entre 1895 y 1901 envenenó a pacientes, familiares y conocidos en Massachusetts usando morfina y atropina. Fue arrestada en 1901 por el homicidio de la familia Davis y, en 1902, declarada no culpable por razón de insanidad. Pasó el resto de su vida internada en el Taunton Insane Hospital, donde murió en 1938.
¿Cuántas personas mató Jane Toppan realmente? +
Existen tres cifras distintas. Judicialmente se le imputaron 12 homicidios, con evidencia toxicológica directa. Ella misma confesó 31 a los psiquiatras que la evaluaron, cifra reportada como hecho por la prensa de la época pero basada en sus propias declaraciones, y Toppan tenía un historial documentado de mentira patológica. Una cifra de más de 100 circuló en la prensa sensacionalista de William Randolph Hearst, sin verificación directa. La cifra judicialmente establecida es 12.
¿Por qué la apodaban “Jolly Jane”? +
El apodo surgió durante su formación como enfermera en el Cambridge Hospital, a partir de 1883, donde era vista como una profesional querida, inteligente y amable, muy distinta de la joven conflictiva que había sido antes. Ese carácter afable le permitió ganarse la confianza de pacientes y familias, algo que aprovechó para pasar tiempo a solas con sus víctimas sin levantar sospechas durante años.
¿Por qué fue declarada no culpable por razón de locura? +
En el juicio de junio de 1902, tanto la fiscalía como la defensa acordaron que Toppan no era responsable penalmente debido a su insanidad. El jurado deliberó solo 27 minutos antes de declararla no culpable por razón de locura, un veredicto poco común por estar respaldado por ambas partes del proceso. Como consecuencia, fue internada de por vida en un hospital psiquiátrico en lugar de ser condenada a prisión o pena de muerte.
¿Qué le pasó a Jane Toppan después del juicio? +
Fue internada de por vida en el Taunton Insane Hospital de Massachusetts. Según los registros de la institución, durante años se comportó como una paciente aparentemente ejemplar, aunque su estado mental se fue deteriorando con el tiempo. Murió el 17 de agosto de 1938, a los 84 años, y está enterrada en el Potter’s Field del cementerio Mayflower Hill, en Taunton.
¿Por qué sigue siendo relevante el caso de Jane Toppan hoy? +
Se cita con frecuencia en criminología forense como uno de los primeros ejemplos documentados del patrón “ángel de la muerte”: cuidadores de salud que atacan a pacientes vulnerables bajo su propio cuidado, un patrón repetido en casos posteriores en distintos países. También es relevante por el veredicto unánime de insanidad, que sentó un precedente temprano en el tratamiento judicial de la enfermedad mental grave en juicios por homicidio múltiple en Estados Unidos.

Fuentes

Este expediente se basa en documentación de archivo y fuentes especializadas, entre ellas: Wikipedia (en inglés), entrada “Jane Toppan”; The West End Museum, Boston, “Jolly Jane Toppan: The MGH Nurse Turned Mass Murderer” (junio de 2025); New England Historical Society, “Jolly Jane Toppan, the Killer Nurse Obsessed With Death” (octubre de 2025); Crime Museum (crimemuseum.org), “Jane Toppan”; Boston Ghosts, “The Dark Legacy of Jolly Jane: Examining a Forgotten Serial Killer” (diciembre de 2025); Lowell Historical Society, “Lowell’s ties to ‘Jolly’ Jane, Massachusetts’ Female Serial Killer” (octubre de 2022); HeadStuff, “Jane Toppan, Nurse and Serial Killer” (2018). Última verificación de datos: junio de 2026. Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre los homicidios confirmados mediante el proceso judicial (12) y las cifras más altas que provienen de confesiones propias de Toppan o de reportajes periodísticos de la época, cuya fiabilidad es menor dado el historial documentado de Toppan como mentirosa compulsiva y la práctica editorial de la prensa sensacionalista de esa época.