La serología forense es la disciplina que identifica y analiza fluidos corporales hallados en una escena del crimen, como sangre, semen y saliva. Responde a preguntas básicas pero decisivas: si una mancha es realmente sangre, si es humana y qué tipo de fluido es. Mucho antes de que existiera el análisis de ADN, la serología ya permitía incluir o descartar sospechosos, y hoy sigue siendo el primer filtro de cualquier evidencia biológica.

Un origen antiguo

Uno de los primeros tratados de medicina legal conocidos es el Xi Yuan Ji Lu («Colección de casos de injusticias rectificadas»), escrito en China por Song Ci en 1247. Sin embargo, la serología forense como ciencia moderna nació a comienzos del siglo XX, con el desarrollo de pruebas químicas e inmunológicas capaces de detectar sangre en manchas pequeñas o antiguas.

Paso 1: ¿es sangre? Las pruebas presuntivas

Las pruebas presuntivas indican si una mancha probablemente es sangre. Se basan en la capacidad de la hemoglobina para provocar una reacción química que cambia el color o produce luz. Entre las más conocidas están la prueba de bencidina, descrita por los hermanos Oskar y Rudolf Adler en 1904 y hoy en desuso por su toxicidad; la prueba de Kastle-Meyer, con fenolftaleína, aún muy utilizada; y el luminol, que emite un brillo azulado en contacto con restos de sangre y permite detectar manchas lavadas. Estas pruebas pueden dar falsos positivos con algunas sustancias, por lo que deben confirmarse.

Paso 2: ¿es sangre humana?

Las pruebas presuntivas no distinguen la sangre humana de la animal. En 1901, el médico alemán Paul Uhlenhuth desarrolló la prueba de precipitinas, que usa anticuerpos para reconocer proteínas humanas. Hoy se emplean pruebas inmunológicas rápidas, similares a un test de embarazo, que confirman en minutos si la muestra es de origen humano.

Paso 3: ¿de quién puede ser? Los grupos sanguíneos

En 1901, Karl Landsteiner describió los grupos sanguíneos A, B y O, un hallazgo que le valió el Premio Nobel. En 1915, el italiano Leone Lattes ideó un método para determinar el grupo sanguíneo en manchas secas y lo aplicó por primera vez en un caso judicial. Más tarde se comprobó que muchas personas, llamadas secretoras, también presentan esos antígenos en la saliva, el semen y otros fluidos. Así, antes del ADN, el grupo sanguíneo servía para excluir sospechosos: si una mancha era de grupo A, una persona de grupo O no podía ser su origen. No bastaba para identificar a nadie, porque millones de personas comparten cada grupo, pero sí para descartar.

Otros fluidos: semen y saliva

La serología también identifica otros fluidos. El semen se detecta con pruebas de fosfatasa ácida y del antígeno prostático específico (PSA), y se confirma al microscopio si se observan espermatozoides. La saliva se identifica por la presencia de amilasa, una enzima digestiva. Estas pruebas son clave en investigaciones de agresiones sexuales y para decidir qué muestras se envían al laboratorio de genética.

Serología y ADN: un trabajo en equipo

El análisis de ADN, desarrollado a partir de 1985, desplazó a los grupos sanguíneos como método de identificación, pero no a la serología. Antes de invertir tiempo y recursos en un perfil genético, hay que saber qué fluido se tiene y dónde está. Además, la ubicación y la forma de las manchas aportan información sobre la dinámica del crimen, un campo que desarrolla el análisis de manchas de sangre. Puede leer más sobre la identificación genética en nuestro artículo de ciencia forense básica: ADN y huellas.

La importancia de la recolección

Los investigadores de campo no necesitan ser genetistas, pero sí saber reconocer, fotografiar, levantar, secar y embalar correctamente las manchas biológicas. Una muestra mal conservada, guardada húmeda en plástico o contaminada, puede degradarse y perder valor como prueba. La calidad de la recolección determina en buena medida lo que el laboratorio podrá concluir.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la serología forense?

Es la rama de la ciencia forense que identifica fluidos corporales en evidencias y escenas del crimen, confirma si son de origen humano y, tradicionalmente, determinaba el grupo sanguíneo para incluir o excluir sospechosos.

¿Qué diferencia hay entre serología y genética forense?

La serología responde qué fluido es y si es humano. La genética forense obtiene el perfil de ADN que permite atribuir ese fluido a una persona concreta.

Por qué esta disciplina sigue siendo relevante

La serología forense fue la base de la identificación biológica durante gran parte del siglo XX y sigue siendo el primer paso en cualquier laboratorio: decide qué evidencias merecen un análisis genético y aporta contexto sobre lo ocurrido que el ADN por sí solo no revela.

Expedientes relacionados

Más casos en la sección Ciencia forense.

Fuentes consultadas

  • Revista de la Facultad de Química (UNAM), «Pruebas presuntivas y confirmatorias de sangre».
  • Universidad de Valencia (uv.es), «1. Introducción» (documento académico sobre serología forense).
  • Criminalistica.com, «Fluidos corporales en la investigación criminal».
  • Soy Criminalista (blog especializado), «SEROLOGIA FORENSE».
  • Monografías.com, «Fluidos corporales en la investigación criminal: sangre, semen y saliva».
  • UES Learning, «Manual de Prácticas de Laboratorio: Hematología y Serología Forense».

Nota editorial: este artículo tiene fines divulgativos sobre una disciplina científica forense y no hace referencia a casos criminales concretos.