El secuestro de Mary McElroy, hija del controvertido gerente municipal de Kansas City, Henry F. McElroy, el 27 de mayo de 1933, es uno de los casos de secuestro por rescate más extraños de la historia criminal estadounidense, no por lo ocurrido durante su cautiverio, sino por el insólito vínculo que la víctima desarrolló después con sus propios captores, y por el trágico desenlace final de su vida.

El secuestro

La noche del 27 de mayo de 1933, mientras Mary, de 25 años, tomaba un baño de burbujas en la residencia de su padre, cuatro hombres —los hermanos George y Walter McGee, Clarence Click y Clarence Stevens— ingresaron a la vivienda disfrazados de repartidores, armados con revólveres. Le permitieron vestirse con un vestido rosado de algodón, medias color canela y zapatos blancos antes de llevársela a una propiedad cerca de Shawnee, Kansas, donde la esposaron a una pared en el sótano.

Un crimen inspirado por los titulares de la época

Los secuestradores, descritos como criminales inexpertos, se habían inspirado directamente en los titulares nacionales sobre secuestros exitosos de la época —entre ellos, varios casos de familias adineradas pagando rescates considerables—, decidiendo replicar ese modelo contra la hija de una de las figuras políticas más poderosas de Kansas City, con estrechos vínculos con la maquinaria política de «Boss» Tom Pendergast.

El pago del rescate

Tras exigir un rescate —las fuentes varían entre 30.000 y 60.000 dólares—, los secuestradores liberaron a Mary tras 34 horas de cautiverio.

Un regreso bajo intenso escrutinio mediático

El secuestro y el juicio posterior se convirtieron en una sensación mediática nacional. Su padre, Henry McElroy, permaneció indignado por lo ocurrido, mostrándose satisfecho cuando se dictaron sentencias severas contra los responsables.

Una condena histórica

Walter McGee fue sentenciado a muerte, marcando la primera vez en la historia de Estados Unidos que se imponía una pena tan severa específicamente por el delito de secuestro. Clarence Click, propietario de la vivienda donde Mary había sido mantenida cautiva, recibió una condena de ocho años.

Una víctima que pidió clemencia para su propio secuestrador

En un giro extraordinario del caso, Mary McElroy, pese a coincidir en principio con que la pena de muerte era apropiada para los secuestradores en términos generales, no pudo soportar la idea de que Walter McGee fuera ejecutado específicamente por lo que le había hecho a ella. Desarrolló una inesperada simpatía hacia sus propios captores, llegando incluso a entablar una relación de amistad con ellos con el paso del tiempo, y abogó activamente por la clemencia en su nombre antes de la fecha de ejecución programada para el 10 de mayo.

Un deterioro silencioso y sostenido

Pese a haber sido liberada ilesa físicamente, Mary nunca logró recuperarse de la angustia emocional generada por el secuestro y por la intensa exposición mediática que le siguió, incluyendo la fascinación periodística por los rumores de un supuesto «romance» entre ella y sus captores, además del progresivo deterioro de la reputación política de su padre. En los años posteriores al secuestro, sufrió varios «colapsos nerviosos».

Su muerte

El 20 o 21 de enero de 1940 (las fuentes varían en la fecha exacta), casi siete años después de su secuestro, Mary McElroy murió por suicidio en Kansas City, a los 32 años. Según documentan registros históricos del caso, dejó una nota de despedida en la que pedía disculpas, cerrando así de manera definitiva y profundamente trágica lo que la prensa de la época había descrito como «el secuestro más extraño de todos».

Un caso que la ciudad nunca dejó de recordar

Décadas después, historiadores de Kansas City continuaron documentando el caso como uno de los crímenes más sensacionales y, en última instancia, trágicos de la historia de la ciudad, señalando que, si bien el episodio del secuestro en sí terminó para Mary McElroy el día de su liberación, el resto de la sociedad continuó preguntándose durante años sobre los extraños detalles de lo ocurrido aquel 27 de mayo de 1933.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Mary McElroy es un referente histórico central en Estados Unidos sobre el trauma psicológico prolongado que puede generar un secuestro incluso cuando la víctima es liberada sin daño físico grave, y sobre el fenómeno documentado del síndrome de Estocolmo —la empatía o vínculo que una víctima puede desarrollar hacia sus propios captores—, además de ilustrar los riesgos devastadores que la exposición mediática sostenida puede representar para la salud mental de una sobreviviente de un crimen de alto perfil público.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo fue secuestrada Mary McElroy?+

El 27 de mayo de 1933, a los 25 años, en la casa de su padre, el gerente municipal de Kansas City, Henry McElroy. Cuatro hombres armados entraron disfrazados de repartidores y la mantuvieron esposada en un sótano cerca de Shawnee, Kansas. La liberaron tras 34 horas.

¿Qué condenas recibieron los secuestradores?+

Walter McGee fue sentenciado a muerte, la primera vez en Estados Unidos que se imponía esa pena por secuestro. Clarence Click, dueño de la casa donde la retuvieron, recibió ocho años.

¿Por qué se considera un caso extraño?+

Porque Mary desarrolló simpatía hacia sus captores y pidió clemencia para McGee. Nunca se recuperó de la angustia emocional y de la presión mediática, y murió en enero de 1940, a los 32 años.

Sigue tirando del hilo

Fuentes consultadas

  • Kansas City Public Library (kchistory.org), «Kidnapped!», con cronología histórica oficial completa del caso y la cita de la biografía de Barbara Magerl (2003) para la Missouri Valley Special Collections.
  • Pendergast Kansas City (pendergastkc.org), «Kidnapping of Mary McElroy» y «McElroy, Mary», con cronología detallada del secuestro, el juicio y las condenas de los cuatro responsables.
  • Wikipedia (en inglés), entrada «Mary McElroy (kidnapping victim)», con cronología biográfica verificada completa, incluyendo la fecha y naturaleza de su muerte.
  • Medium (Historian Andrew), «Mary McElroy, The Wealthy Kidnapping Victim Who Later Became Friends With Her Kidnappers», con detalle completo de la relación posterior entre McElroy y sus captores.
  • Wikipedia (en inglés), entradas «List of kidnappings (1930–1939)» y «Kidnapping in the United States», con confirmación cruzada de la fecha exacta del secuestro y los nombres completos de los cuatro responsables.

Nota editorial: este artículo trata la muerte de Mary McElroy con el máximo cuidado posible, sin detallar el método empleado, documentando su vínculo con el trauma del caso tal como lo describen las fuentes históricas disponibles. Si este tema te afecta personalmente, puedes contactar la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis llamando o enviando un mensaje de texto al 988 (disponible en EE. UU.), las 24 horas.