La lingüística forense es la disciplina que analiza el lenguaje, escrito u oral, con fines judiciales. Estudia el vocabulario, la gramática, la ortografía y el estilo de un texto para atribuir su autoría, detectar si alguien intenta imitar a otra persona o comprobar si una declaración recoge fielmente lo que dijo quien la firmó. Su caso más famoso es el del Unabomber.

Qué analiza un lingüista forense

Cada persona tiene un «idiolecto», una forma propia de usar la lengua: palabras favoritas, expresiones repetidas, errores habituales, signos de puntuación y construcciones que casi nadie más combina igual. El lingüista forense compara esos rasgos en un texto dudoso con escritos de autoría conocida. También analiza grabaciones de voz, mensajes de texto, notas de rescate, amenazas, cartas anónimas y transcripciones de interrogatorios.

El caso Unabomber

Entre 1978 y 1995, Theodore Kaczynski envió o dejó 16 bombas que mataron a 3 personas e hirieron a 23. En 1995 prometió detener los ataques si los grandes diarios publicaban su manifiesto de unas 35.000 palabras, «La sociedad industrial y su futuro». The Washington Post lo publicó, con The New York Times, el 19 de septiembre de 1995.

El hermano que reconoció el estilo

Al leer el texto, Linda Patrik y su esposo, David Kaczynski, notaron ideas y giros que les resultaban familiares. David comparó el manifiesto con cartas de su hermano Ted y avisó al FBI. El perfilador James Fitzgerald y su equipo analizaron los textos y encontraron coincidencias de vocabulario, ideas y expresiones. La más conocida es una frase hecha dicha al revés: «you can’t eat your cake and have it too» («no puedes comerte el pastel y seguir teniéndolo»), en lugar del orden habitual en inglés. Ese análisis contribuyó a sostener la orden de registro de la cabaña de Kaczynski en Montana, donde fue detenido el 3 de abril de 1996. En 1998 se declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua.

La historia completa del caso está en nuestro artículo Ted Kaczynski: el caso del Unabomber explicado.

Derek Bentley: una declaración que no era suya

La lingüística forense también ha servido para corregir errores judiciales. Derek Bentley, un joven británico con discapacidad intelectual, fue ahorcado en 1953 por la muerte de un policía. Décadas después, el lingüista Malcolm Coulthard analizó la declaración que la policía le atribuía y concluyó que tenía rasgos del lenguaje de los agentes, no del de Bentley, lo que indicaba que había sido en buena parte dictada o redactada por ellos. En 1998, el Tribunal de Apelación anuló la condena de forma póstuma.

Mensajes que fingían ser de la víctima

Otra aplicación frecuente es detectar mensajes enviados por un agresor que se hace pasar por la víctima para simular que sigue con vida. En el caso de Jenny Nicholl, una joven británica desaparecida en 2005, el análisis de los mensajes de texto enviados desde su teléfono después de su desaparición mostró que su estilo no coincidía con el de ella y sí con el de David Hodgson, un hombre con el que había mantenido una relación, que fue condenado por su asesinato en 2008.

Los límites de la disciplina

El análisis lingüístico rara vez basta por sí solo para condenar a alguien. Los textos breves ofrecen pocos rasgos para comparar, y el estilo puede cambiar con el tiempo o imitarse. Por eso sus conclusiones se presentan en términos de probabilidad y se combinan con otras pruebas.

Preguntas frecuentes

¿Qué estudia la lingüística forense?

Estudia el lenguaje en contextos legales: la autoría de textos anónimos, la autenticidad de declaraciones y mensajes, la identificación de hablantes en grabaciones y la interpretación de textos jurídicos.

¿Cómo atraparon al Unabomber?

Gracias a su hermano, David Kaczynski, que reconoció su estilo en el manifiesto publicado, y al análisis del FBI que comparó ese texto con cartas de Ted Kaczynski. Ese trabajo se combinó con otras pruebas para registrar su cabaña, donde se hallaron materiales para fabricar bombas.

Por qué esta disciplina sigue siendo relevante

El lenguaje es tan personal como una huella dactilar, aunque mucho menos fácil de medir. En la era de los mensajes de texto, los correos y las redes sociales, la lingüística forense ayuda a identificar a autores anónimos y a evitar condenas basadas en atribuciones equivocadas.

Expedientes relacionados

Más casos en la sección Ciencia forense.

Fuentes consultadas

  • Infobae, «Del Unabomber a un narco uruguayo: una lingüista forense cuenta sus secretos para encontrar pruebas de delitos en textos y audios».
  • Yorokobu, «‘Unabomber’: ¿En qué consiste la lingüística forense?».
  • Grafotecnica.com, «Análisis Forense Integral de los Documentos del Caso UNABOMBER».
  • Peritajes Lingüísticos, «LINGÜÍSTICA FORENSE: EL CASO ‘UNABOMBER'».
  • Docsity, «El Análisis Lingüístico Forense en el Caso de Unabomber: Determinación de Autoría».
  • Peritaciones Elena Rebollo, «UNABOMBER Y LA LINGÜÍSTICA FORENSE».

Nota editorial: este artículo tiene fines divulgativos y presenta los casos citados a partir de sus resoluciones judiciales y de fuentes académicas y periodísticas verificables.