
El asesinato de Kitty Genovese en 1964 se convirtió en uno de los casos más citados de la psicología social, dando origen al concepto del “efecto espectador”. Pero la versión que se hizo famosa —38 vecinos que escucharon sus gritos y no hicieron nada— resultó ser, en gran parte, una exageración periodística. Este artículo distingue lo que ocurrió esa noche de lo que fue construcción mediática posterior.
La noche del ataque
En la madrugada del 13 de marzo de 1964, Catherine “Kitty” Genovese, de 28 años, gerente de un bar, regresaba a su casa en el barrio de Kew Gardens, Queens, Nueva York, tras terminar su turno. Estacionó a unos 30 metros de la entrada de su edificio. Winston Moseley, de 29 años, quien luego admitiría haber salido esa noche buscando a quién atacar, la siguió y la apuñaló por la espalda. Genovese gritó pidiendo ayuda; un vecino, Robert Mozer, gritó desde su ventana para ahuyentar al agresor, que huyó momentáneamente. Moseley regresó minutos después, la encontró herida en un pasillo del edificio, y continuó el ataque, que incluyó agresión sexual, hasta matarla.
Moseley fue arrestado días después por un robo no relacionado y confesó el crimen. Fue condenado por el asesinato de Genovese y permaneció en prisión hasta su muerte en 2016.
Cómo nació el mito de los 38 testigos
Dos semanas después del crimen, el New York Times publicó un artículo titulado “37 personas que vieron un asesinato y no llamaron a la policía”, basado en una conversación entre el editor A. M. Rosenthal y el comisionado de policía Michael Murphy. El artículo afirmaba que 38 vecinos habían presenciado o escuchado el ataque completo sin intervenir ni siquiera para llamar a la policía. La historia se difundió globalmente y dio origen al término “síndrome Genovese”.
Investigaciones periodísticas y académicas posteriores —incluyendo el documental The Witness (2015), realizado por el hermano de Kitty, y el libro No One Helped de la historiadora Marcia M. Gallo— revelaron que la cobertura original contenía errores significativos. En realidad, solo un puñado de personas vio el ataque completo; la mayoría de quienes escucharon algo asumieron que se trataba de una pelea doméstica o una discusión de borrachos, no de una emergencia real. El primer ataque ya había perforado uno de los pulmones de Genovese, lo que probablemente redujo la intensidad de sus gritos. Además, al menos una llamada a la policía sí se realizó esa noche, contradiciendo la premisa central del artículo original.
Lo que la ciencia sí confirma (y lo que no)
Es importante separar dos cosas: la exactitud de los hechos del caso Genovese específico, y la validez del “efecto espectador” como fenómeno psicológico. Investigaciones posteriores, incluyendo un metaanálisis de 2011 con más de 7.700 participantes, confirmaron que el efecto espectador es real —las personas tienden a ayudar menos cuando hay más testigos presentes por difusión de responsabilidad— aunque su magnitud es más moderada de lo que sugería la narrativa original. Un análisis de video de 2020 sobre ataques reales en espacios públicos encontró que, contrario al mito popular, los espectadores intervienen en la gran mayoría de los casos.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso de Kitty Genovese ilustra cómo una cobertura periodística con errores factuales puede consolidarse como “hecho” en la cultura popular y en la enseñanza académica durante décadas. También ha sido señalado por historiadores como un ejemplo de cómo la prensa de la época oscureció detalles de la vida personal de la víctima, incluyendo su relación de pareja con otra mujer, que no encajaba con la narrativa dominante de la época.
Fuentes consultadas
- HISTORY.com, “Kitty Genovese – Case, Murder & Bystander”.
- A&E (aetv.com), “How Kitty Genovese Murder’s Spotlighted the Bystander Effect”.
- The Washington Post, “Winston Moseley, killer in Kitty Genovese case… dies in prison at 81”.
- Wikipedia (en inglés), entrada “Murder of Kitty Genovese”, utilizada para verificar cronología cruzada con fuentes judiciales.
- American Psychological Association (apa.org), “Psychology’s tall tales”, análisis académico de la revisión histórica del caso.
- CBS News (CBS New York/AP), “50 Years Later, Kitty Genovese Murder Case Still Grips NYC, Nation”.
- Fox News/AP, cobertura de las audiencias de libertad condicional de Winston Moseley.
- SimplyPsychology.org, revisión sobre el caso y la investigación posterior sobre el efecto espectador.
- McGill University, Office for Science and Society, “The Bystander Effect Started from a Lie”.
- Marcia M. Gallo, No One Helped: Kitty Genovese, New York City, and the Myth of Urban Apathy (Cornell University Press).
Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre los hechos judicialmente establecidos del crimen y las imprecisiones documentadas en la cobertura periodística original de 1964, que fueron corregidas por investigaciones posteriores.