Retrato pictórico histórico de Erzsébet Báthory
Retrato histórico de Erzsébet Báthory, copia de un original del siglo XVII. Obra de dominio público (Wikimedia Commons).

La leyenda frente al expediente

Erzsébet Báthory (1560-1614) es, según el imaginario popular, la mayor asesina serial de la historia: la condesa húngara que torturó y mató a cientos de doncellas y se bañaba en su sangre para conservar la juventud. El Libro Guinness llegó a registrarla como la asesina más prolífica de la historia con hasta 650 víctimas. El problema, como en todo caso de hace cuatro siglos, es la distancia entre lo que dicen los documentos y lo que construyó la leyenda: los baños de sangre no aparecen en ninguna fuente del proceso, y una corriente historiográfica seria sostiene que el propio proceso pudo ser, total o parcialmente, una operación política para despojar a una de las mujeres más ricas y poderosas del reino. Este artículo recorre las tres capas: lo documentado, lo dudoso y lo inventado.

Lo documentado: quién era y qué proceso enfrentó

Báthory nació en 1560 en una de las familias más poderosas de Hungría —su sobrino fue príncipe de Transilvania y un pariente, rey de Polonia—. Casada con el héroe militar Ferenc Nádasdy, administró tras enviudar en 1604 un patrimonio enorme de castillos y tierras, incluido el castillo de Čachtice, con el que se asocia la leyenda. Entre 1602 y 1604, un pastor luterano elevó las primeras quejas sobre crueldades en sus dominios. En 1610, el rey Matías II ordenó investigar, y el palatino de Hungría, György Thurzó, reunió testimonios de cientos de declarantes —las cifras citadas por la historiografía superan los 300— que describían torturas y muertes de muchachas al servicio de la condesa, la mayoría hijas de campesinos y, en la fase final, también jóvenes de la pequeña nobleza enviadas a su corte para educarse.

El arresto y el proceso de 1611

El 30 de diciembre de 1610, Thurzó arrestó a Báthory en Čachtice. Cuatro de sus sirvientes fueron juzgados en enero de 1611: tres fueron ejecutados tras confesar bajo tortura, y sus confesiones atribuyeron a la condesa decenas de víctimas, con cifras que oscilaban entre 36 y 50. La cifra de 650 procede de una única mención de segunda mano: una testigo dijo haber oído hablar de un registro escrito por la propia condesa con ese número, registro que jamás apareció. La propia Báthory nunca fue juzgada: fue confinada de por vida en el castillo de Čachtice y murió allí el 21 de agosto de 1614.

Los baños de sangre no aparecen en ningún documento del proceso de 1611: son un invento literario que apareció más de un siglo después de su muerte.

Lo dudoso: ¿monstruo, exageración o conspiración?

La historiografía se divide en dos lecturas. La tradicional acepta el núcleo de las acusaciones: demasiados testimonios independientes, sostiene, como para que todo fuera fabricado, aun descontando la tortura sobre los declarantes. La revisionista, desarrollada por el historiador húngaro László Nagy, señala un cuadro de incentivos demasiado conveniente: la corona húngara debía a la familia una suma enorme que se extinguía con la caída de la condesa; Thurzó y sus yernos se repartían el destino de un patrimonio colosal; y una mujer viuda, riquísima y emparentada con el príncipe de Transilvania resultaba políticamente incómoda para los Habsburgo. Nada de esto prueba su inocencia; prueba que quienes la condenaron tenían mucho que ganar. La posición mayoritaria actual se sitúa entre ambas: probablemente hubo crueldad real y muertes de sirvientas, magnificadas después por el proceso, la política y la leyenda.

Lo inventado: los baños de sangre y el mito

Sobre esto sí hay consenso: la imagen de la condesa bañándose en sangre de vírgenes no aparece en ninguno de los documentos del proceso ni en las fuentes del siglo XVII. Su primera aparición conocida es literaria, en el siglo XVIII (el jesuita László Turóczi, 1729), más de cien años después de los hechos, y de ahí pasó al folclore, al romanticismo y al cine —de “Countess Dracula” (1971) a “Báthory” (2008) y “The Countess” (2009)—. La conexión con el vampirismo es aún más tardía y puramente cultural. ¿Fue Báthory la mayor asesina serial de la historia? La cifra de 650 es indefendible documentalmente. ¿Fue una mujer inocente destruida por una conspiración? Tampoco puede afirmarse. Lo único seguro es que fue condenada sin juicio, que quienes la acusaron heredaron su poder, y que casi todo lo que el gran público “sabe” de ella se inventó después de su muerte.

¿Quién fue Elizabeth Báthory? +
Elizabeth (Erzsébet) Báthory fue una condesa húngara del siglo XVI-XVII, acusada de torturar y matar a decenas de sirvientas en sus dominios. Fue arrestada en 1610, nunca fue juzgada formalmente y murió confinada en el castillo de Čachtice en 1614. Es conocida popularmente como “la Condesa Sangrienta”.
¿Cuántas víctimas tuvo realmente Elizabeth Báthory? +
Las confesiones de sus sirvientes bajo tortura en el proceso de 1611 atribuyeron a Báthory entre 36 y 50 víctimas. La cifra popular de 650 procede de una sola mención de segunda mano sobre un registro que nunca apareció, y carece de respaldo documental.
¿Es cierto que Elizabeth Báthory se bañaba en sangre? +
No hay ninguna evidencia de época. Los baños de sangre no aparecen en ningún documento del proceso de 1611 ni en fuentes del siglo XVII; su primera aparición conocida es literaria, del jesuita László Turóczi en 1729, más de un siglo después de la muerte de la condesa.
¿Fue juzgada Elizabeth Báthory? +
No. A diferencia de cuatro de sus sirvientes, que sí fueron juzgados y tres ejecutados en enero de 1611, Báthory nunca enfrentó un juicio formal. Fue arrestada el 30 de diciembre de 1610 y confinada de por vida en el castillo de Čachtice sin proceso judicial.
¿Fue una conspiración el caso de Báthory? +
Es una teoría historiográfica seria, no una certeza. Autores como László Nagy señalan que la corona húngara y el palatino Thurzó tenían fuertes incentivos económicos y políticos para despojar a Báthory de su patrimonio. La posición mayoritaria hoy combina crueldad real con exageración política.
¿Cómo murió Elizabeth Báthory? +
Murió el 21 de agosto de 1614, confinada en el castillo de Čachtice, sin haber sido juzgada formalmente. La tradición sostiene que estuvo emparedada en sus aposentos, aunque los historiadores debaten el grado de literalidad de ese encierro.

Fuentes

Este expediente se basa en documentación histórica y académica, entre ellas: actas del proceso de 1611 y correspondencia de György Thurzó; László Nagy (obra revisionista); Tony Thorne, “Countess Dracula” (1997); Kimberly Craft, “Infamous Lady: The True Story of Countess Erzsébet Báthory” (2009). Consultado en julio de 2026.