Daniel Camargo Barbosa, conocido como “el Sádico del Charquito” o “el Monstruo de los Manglares”, es uno de los asesinos seriales más prolíficos y letales de la historia de Suramérica. Se le atribuye la violación y el asesinato de más de 150 niñas y adolescentes entre Colombia y Ecuador, aunque él mismo confesó formalmente solo 71 de esos casos.

Los primeros crímenes en Colombia

Camargo nació el 22 de enero de 1930 en La Mesa, Cundinamarca, Colombia. Según relatos documentados por investigadores y periodistas, quedó huérfano de madre al año de vida; su padre se casó posteriormente con una mujer que, según diversas fuentes, lo obligaba a vestirse como niña durante su infancia para compensar su frustración por no haber tenido una hija, sometiéndolo además a maltrato físico y verbal reiterado. Camargo inició sus crímenes en Colombia en la década de 1970, siendo condenado inicialmente por una agresión sexual con una pena de apenas cinco años, una sentencia que expertos legales atribuyen a la falta de herramientas institucionales de la época para investigar y sancionar adecuadamente este tipo de crímenes contra menores. Fue enviado posteriormente a la prisión de la isla de Gorgona, en el océano Pacífico colombiano, de la que escapó tras aproximadamente una década de reclusión, en un fugado que lo llevó a Ecuador en 1984.

El método en Ecuador

Una vez en Ecuador, Camargo continuó su patrón de crímenes contra niñas y adolescentes, utilizando un método basado en la manipulación religiosa: se acercaba a sus víctimas hablándoles de la Biblia, presentándose como “una persona sana, tranquila”, y las invitaba a acompañarlo a un lugar donde supuestamente ayudaría a “construir una iglesia”. Cuando las menores accedían, las llevaba a sitios apartados donde las violaba y asesinaba, generalmente por estrangulamiento. Según el autor Esteban Cruz Niño, en cierto período contó con la colaboración de una pareja sentimental, quien le ayudó a diseñar estrategias adicionales para atraer a las víctimas, incluyendo hacerse pasar por vigilante de comercios.

La captura

El 26 de febrero de 1986, agentes de policía en servicio pasivo lo reconocieron caminando por la Avenida de Los Granados, en el centro-norte de Quito, y lo detuvieron. Según relató años después uno de los oficiales que participó en su interrogatorio, Camargo confesó extensamente tras ser amenazado con ser enviado a una sección carcelaria donde, según la expresión carcelaria local, “correría la misma suerte” que había impuesto a sus víctimas. Camargo llegó incluso a colaborar con las autoridades, señalando personalmente los lugares donde había enterrado los cuerpos de varias de sus víctimas.

El juicio y la condena

En 1988, a los 58 años, Camargo recibió la pena máxima vigente en Ecuador en ese momento: 16 años de prisión (la legislación ecuatoriana actual contempla penas de hasta 40 años). Es importante ser preciso: pese a haber confesado 71 asesinatos y ser señalado por investigadores como responsable de hasta 150 o incluso más de 170 crímenes entre ambos países, la condena formal correspondió a los cargos específicos que las autoridades pudieron procesar judicialmente en ese momento. Fue trasladado posteriormente al antiguo penal García Moreno, en Quito, donde llegó a compartir patio con otro asesino serial que operaba en la región, Pedro Alonso López, conocido como “el Monstruo de los Andes”.

Su muerte en prisión

En 1994, Camargo fue asesinado dentro de la prisión por un familiar de una de sus víctimas, en un acto de venganza directa contra el hombre que nunca cumplió una condena proporcional a la magnitud real de sus crímenes.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Camargo Barbosa es citado con frecuencia en Colombia y Ecuador como uno de los primeros casos de asesino en serie ampliamente reconocidos públicamente en la región, y es utilizado en discusiones sobre las limitaciones legales e institucionales de las décadas de 1970 y 1980 para procesar adecuadamente crímenes sistemáticos contra menores, así como sobre los riesgos de la venganza extrajudicial dentro de los sistemas penitenciarios cuando las condenas formales son percibidas como desproporcionadamente leves frente a la magnitud de los crímenes cometidos.

Fuentes consultadas

  • Infobae América, “La historia de Daniel Camargo, el violador y asesino serial colombiano que aterrorizó a Ecuador”, con testimonio directo de un oficial de policía retirado que participó en su captura e interrogatorio.
  • Infobae Colombia, “El asesino serial que estrangulaba niñas y murió en prisión a manos de un sobrino de una de sus víctimas”.
  • El Tiempo (Colombia), “Asesinos seriales en Colombia: Daniel Camargo, El sádico del Charquito”, con declaraciones del autor Esteban Cruz Niño.
  • Vistazo (Ecuador), “Así fue Daniel Camargo: uno de los asesinos seriales más temerarios que pasó por Ecuador”.
  • Quenoticias / El Universo (archivo), “Daniel Camargo, el primer asesino serial en Ecuador”, con declaraciones del juez Édgar Salazar sobre el proceso judicial.

Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre los 71 asesinatos formalmente confesados por Camargo y las estimaciones más amplias de investigadores (hasta 150 o más de 170 víctimas), que no constituyen todos ellos condenas judiciales confirmadas, y no reproduce detalles gráficos innecesarios de los crímenes contra las menores víctimas.