John Wayne Gacy, conocido públicamente como el “Killer Clown” por su afición a disfrazarse de payaso en eventos comunitarios, fue uno de los asesinos en serie más prolíficos documentados en la historia judicial de Estados Unidos. Fue condenado por 33 homicidios cometidos entre 1972 y 1978. Más de cuatro décadas después de su ejecución, la identificación de sus últimas víctimas sigue siendo un proceso activo.
El patrón de los crímenes
Según consta en el expediente judicial, Gacy atraía a sus víctimas —en su mayoría adolescentes y hombres jóvenes— a su vivienda en Norwood Park Township, cerca de Chicago, ofreciéndoles empleo en su empresa de contratación (PDM Contractors) o haciéndose pasar por oficial de policía. Una vez en su casa, les ofrecía alcohol o drogas y proponía un supuesto “truco de magia” que involucraba esposarlos, momento en el que los agredía sexualmente y los asesinaba, generalmente por estrangulamiento o asfixia. La mayoría de los cuerpos fueron enterrados en el espacio bajo el piso de su vivienda; otros fueron arrojados a ríos cercanos.
El arresto
Gacy fue arrestado el 21 de diciembre de 1978, luego de que la desaparición de Robert Piest, de 15 años —quien había ido a la casa de Gacy para hablar sobre un supuesto empleo de construcción— llevara a la policía hasta él como último contacto conocido. Una orden de allanamiento reveló objetos sospechosos en la vivienda, incluyendo documentos de identidad pertenecientes a otras personas. La investigación posterior determinó que numerosos jóvenes contratados por Gacy habían cavado zanjas y esparcido cal en el espacio bajo la casa, sin saber el propósito real de ese trabajo.
El juicio y la ejecución
En 1980, un jurado declaró a Gacy culpable de los 33 cargos de asesinato en menos de dos horas de deliberación, convirtiéndolo en el asesino en serie con más condenas por homicidio en la historia judicial de EE. UU. hasta ese momento. Recibió 21 condenas de cadena perpetua por asesinatos cometidos antes de julio de 1977 (cuando Illinois no aplicaba la pena de muerte para esos casos específicos) y 12 sentencias de muerte por los homicidios posteriores a esa fecha. Fue ejecutado por inyección letal el 10 de mayo de 1994 en el Centro Correccional Stateville, en Joliet, Illinois. Durante sus años en prisión, hizo declaraciones contradictorias sobre su responsabilidad, llegando a afirmar en algún momento tener conocimiento de solo cinco de los asesinatos.
Un proceso de identificación que continúa hasta hoy
Al momento del arresto, no todas las víctimas pudieron ser identificadas. En 2011, el sheriff del condado de Cook, Tom Dart, reabrió la investigación sobre las víctimas sin nombre utilizando tecnología de ADN entonces no disponible, exhumando los restos de ocho víctimas no identificadas y solicitando muestras de saliva a familias de jóvenes desaparecidos en la región durante ese período. Este proceso ha dado resultados constantes en los años siguientes: en 2021, mediante genealogía genética investigativa realizada en colaboración con el DNA Doe Project, se identificó a la “Víctima Cinco” como Francis Wayne Alexander, originario de Carolina del Norte. Según el reporte más reciente de la Oficina del Sheriff del condado de Cook, citado en 2026, cinco víctimas de Gacy permanecen sin identificar; se cuenta con perfiles de ADN utilizables para las cinco, y la oficina continúa buscando activamente a posibles familiares.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Gacy es citado con frecuencia en discusiones sobre el uso de la genealogía genética forense para resolver casos de identificación de víctimas décadas después de los hechos, y sobre cómo la doble vida pública de un perpetrador —en este caso, su participación activa en eventos comunitarios y políticos locales— puede ocultar patrones de violencia extrema durante años.