El caso de Michael Peterson, popularizado por la serie documental The Staircase, es uno de los ejemplos más citados de cómo la evidencia forense cuestionable puede sostener —y luego derrumbar— una condena por homicidio. Casi dos décadas después de la muerte de su esposa, el caso terminó sin que ningún tribunal determinara con certeza absoluta qué ocurrió esa noche.

La muerte de Kathleen Peterson

En la madrugada del 9 de diciembre de 2001, Michael Peterson, entonces un novelista de 58 años, llamó al número de emergencias declarando haber encontrado a su esposa, Kathleen Peterson, de 48 años y ejecutiva de telecomunicaciones, sin vida al pie de una escalera en su vivienda de Durham, Carolina del Norte, rodeada de sangre. La fiscalía sostuvo que la extensa cantidad de sangre en la escena era incompatible con una caída accidental, y presentó la teoría de que Peterson la había asesinado, posiblemente golpeándola con un objeto similar a un atizador de chimenea que nunca fue hallado.

El primer juicio

En octubre de 2003, un jurado declaró a Peterson culpable de asesinato en primer grado y fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. El caso generó cobertura extensa en parte por elementos adicionales que la fiscalía introdujo durante el juicio, incluyendo la vida bisexual de Peterson y la muerte, años antes en circunstancias similares, de una conocida suya en Alemania —un hecho que la defensa calificó de coincidencia irrelevante para el caso.

La anulación de la condena

En diciembre de 2011, un juez anuló la condena de Peterson tras determinar que un analista forense de la Oficina de Investigación del Estado de Carolina del Norte, Duane Deaver, había inducido a error tanto al juez como al jurado sobre la validez científica de los experimentos de análisis de manchas de sangre presentados como evidencia central en el juicio original. Peterson fue liberado bajo fianza mientras se preparaba un nuevo juicio, tras haber pasado aproximadamente ocho años en prisión.

La resolución final: una declaración Alford

En febrero de 2017, ante la perspectiva de un nuevo juicio con resultado incierto y tras años de desgaste legal y financiero, Peterson aceptó una declaración Alford por homicidio voluntario (voluntary manslaughter), una figura legal que le permitió reconocer que la fiscalía contaba con evidencia suficiente para obtener una condena, sin admitir haber cometido el crimen. Fue sentenciado a un máximo de 86 meses de prisión, pero como ya había cumplido un período mayor durante su encarcelamiento original, quedó en libertad de inmediato. Peterson describió públicamente esta decisión como “lo más difícil que he hecho en mi vida”, reiterando que no mató a su esposa.

Una familia dividida

La declaración Alford cerró el caso judicialmente, pero no estableció con certeza judicial la causa de la muerte de Kathleen Peterson ni la responsabilidad penal de fondo de Michael Peterson. La hermana de Kathleen, Candace Zamperini, ha mantenido públicamente y de forma consistente su convicción de que Peterson es responsable de la muerte de su hermana, mientras que Peterson continúa sosteniendo su inocencia.

Una teoría alternativa poco convencional

En 2008, el abogado Larry Pollard, vecino de los Peterson, propuso públicamente la llamada “teoría del búho”: la hipótesis de que las heridas de Kathleen podrían haber sido causadas por el ataque de un búho manchado, especie común en el vecindario, que la habría atacado en el jardín antes de que ella entrara desorientada a la casa y cayera por las escaleras. Pollard señaló plumas microscópicas halladas en el cabello de Kathleen como posible respaldo. Esta teoría nunca fue presentada como evidencia formal en un juicio ni fue validada por ninguna autoridad forense; se mantiene como una hipótesis alternativa de la defensa, no como un hecho establecido.

Vida después del caso

Según reportes recientes, Peterson vive en un departamento de planta baja en Durham, Carolina del Norte —deliberadamente sin escaleras, según confirmó su propio abogado—. Vivió junto a su exesposa, Patricia, hasta la muerte de esta por un infarto en 2021. Ha publicado dos libros de memorias sobre su experiencia judicial y carcelaria, donando las ganancias a obras de caridad. La vivienda de Durham donde murió Kathleen fue vendida años después del caso.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Peterson es un referente obligado en discusiones sobre los límites científicos del análisis de manchas de sangre como evidencia forense, sobre el uso de declaraciones Alford como resolución legal ambigua en casos de alto perfil mediático, y sobre cómo elementos de la vida privada de un acusado pueden influir en la percepción pública y judicial de un caso sin relación causal directa con los hechos investigados.