En la madrugada del 2 de julio de 1888, vecinos de la calle Fuencarral, en Madrid, alertaron a las autoridades al ver humo saliendo del segundo piso del número 109. Dentro, la policía encontró el cuerpo acuchillado y parcialmente quemado de Luciana Borcino, viuda acomodada, y en la cocina, inconsciente, a su sirvienta de apenas seis días, Higinia Balaguer, junto a un perro narcotizado. Higinia fue condenada a muerte y ejecutada mediante garrote vil en 1890, pese a que —según reconocen tanto crónicas de la época como revisiones historiográficas posteriores— las pruebas en su contra nunca fueron especialmente sólidas. El caso se recuerda hoy en España como el primer gran juicio mediático del país, y como un ejemplo temprano de cómo la presión de la opinión pública puede llegar a pesar más que la evidencia.
Quién era Higinia Balaguer
Higinia Balaguer Ostalé nació el 11 de enero de 1860 en Ainzón, Zaragoza, quinta hija de un matrimonio de la región. Llegó a Madrid y, seis días antes del crimen, había sido contratada como sirvienta de Luciana Borcino, viuda de un tal Vázquez Varela, cuyo patrimonio le permitía vivir con desahogo económico. Antes de entrar a su servicio, Higinia había mantenido una relación con un hombre que regentaba un puesto de bebidas frente a la prisión Modelo de Madrid; a la muerte de este, pasó a trabajar en casa del director accidental de esa misma prisión, José Millán Astray —padre de quien años después fundaría la Legión Española—, quien fue precisamente el que la recomendó para el puesto en casa de Borcino.
La escena del crimen y la primera sospechosa
Al ser reanimada, Higinia rompió a llorar al ver el cadáver de su empleadora. Sus primeras declaraciones ante el juez fueron confusas: en un primer momento sostuvo que dos personas desconocidas habían entrado en la casa y matado a la viuda; en otra versión, señaló directamente a José Vázquez Varela —hijo de la víctima, conocido como “el Pollo Varela”, un joven con antecedentes de vida disipada que en ese momento cumplía condena en la propia prisión Modelo por robo—. La inconsistencia de sus declaraciones y la posibilidad de que el robo hubiera sido el móvil del crimen resultaron determinantes para que el juez decretara su prisión incomunicada como principal sospechosa.
El giro del caso: de suceso judicial a escándalo político
Conforme avanzó la instrucción, el caso de la calle Fuencarral se transformó de un simple suceso criminal en un escándalo que salpicó a las más altas esferas del sistema penitenciario español. La investigación estableció que “el Pollo Varela” entraba y salía de la prisión Modelo con relativa libertad gracias a permisos irregulares facilitados por el propio director, Millán Astray, en un entramado de corrupción penitenciaria que la prensa de la época, encabezada por el diario El Liberal, expuso con detalle creciente. El perro hallado junto a Higinia había sido narcotizado con una sustancia anestésica, un dato que alimentó las hipótesis sobre la participación de terceros con acceso a sustancias médicas.
La defensa de un expresidente de la República
El caso adquirió una dimensión inesperada cuando Nicolás Salmerón, expresidente de la Primera República Española, aceptó encargarse personalmente de la defensa de Higinia Balaguer. Bajo su representación, el proceso judicial se prolongó considerablemente —la revisión de la causa no comenzó hasta abril de 1890— y, según describen los historiadores del caso, la estrategia de Salmerón consiguió que, en la percepción pública, Higinia dejara progresivamente de ser vista como la asesina y pasara a ser vista como una posible víctima de un sistema judicial —en palabras de la crónica histórica del caso— “presuntamente ineficiente, discriminatorio en favor de los ricos y prevaricador”. El alegato final de Salmerón ante el jurado es recordado como una pieza de referencia de la retórica judicial española de la época.
La condena y la ejecución
Pese a los esfuerzos de su defensa y a las dudas sembradas sobre la solidez de las pruebas, el jurado declaró culpable a Higinia Balaguer. Fue condenada a muerte y ejecutada mediante garrote vil el 18 de abril de 1890, en el patio de la prisión Modelo de Madrid —la misma prisión de la que “el Pollo Varela” habría salido, según las sospechas nunca judicialmente confirmadas, para cometer el crimen.
Una duda que la historiografía nunca cerró
A diferencia de otros casos históricos de esta sección donde el debate historiográfico se centra en si el crimen ocurrió tal como se narra popularmente, en el caso de Higinia Balaguer el debate se centra en si la persona ejecutada fue efectivamente la autora del crimen. Las revisiones históricas contemporáneas —incluida la reconstrucción académica del Centro de Estudios Borjanos y diversos análisis periodísticos recientes— coinciden en señalar que la evidencia presentada contra ella “no era excesivamente contundente”, y que buena parte de la sospecha inicial se apoyó más en la inconsistencia de sus primeras declaraciones —comprensible en una persona hallada inconsciente junto a un cadáver— que en pruebas materiales concluyentes. La conexión entre “el Pollo Varela”, la corrupción del sistema penitenciario y el crimen nunca llegó a esclarecerse judicialmente de forma definitiva.
El caso en la cultura española
El crimen de la calle Fuencarral inspiró al propio Benito Pérez Galdós, quien escribió una crónica periodística sobre el caso, y ha sido objeto de numerosas revisiones posteriores, entre ellas un capítulo de la serie de TVE “La huella del crimen” (1985), en el que la actriz Carmen Maura interpretó a Higinia Balaguer. El caso se estudia hoy en España como el primer gran ejemplo de “juicio mediático” del país: un proceso en el que la presión de la prensa y la opinión pública moldeó de forma decisiva tanto la instrucción como la percepción social de la acusada, mucho antes de que existiera ese término para describir el fenómeno.
Fuentes consultadas
- Wikipedia en español, “Crimen de la calle Fuencarral” — reconstrucción judicial completa del caso.
- Centro de Estudios Borjanos — investigación genealógica y biográfica sobre Higinia Balaguer y reconstrucción detallada del crimen.
- El Debate — análisis histórico del caso como origen de los juicios mediáticos en España.
- Historias de Hispania (blog especializado) — análisis de la estrategia de defensa de Nicolás Salmerón y la corrupción penitenciaria vinculada al caso.
- Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes — crónica original de Benito Pérez Galdós sobre el crimen.
- Almacén del Crimen (podcast especializado en historia criminal) — síntesis del caso y sus principales figuras.
Nota editorial: este caso conserva una duda historiográfica genuina y ampliamente documentada sobre la solidez de las pruebas que sustentaron la condena de Higinia Balaguer, señalada tanto por su defensor en su momento como por historiadores contemporáneos. El artículo presenta la condena como hecho judicial firme de la época y las dudas posteriores como debate historiográfico legítimo, sin afirmar de forma categórica ni su inocencia ni su culpabilidad.