Martha Rendell fue la última mujer ahorcada en Australia Occidental, condenada por el asesinato deliberado de Arthur Morris, hijo de su pareja de hecho, en 1908. También fue sospechosa de matar a las dos hijas de él, Annie y Olive, mediante hisopos de ácido clorhídrico aplicados en sus gargantas. Fue ejecutada el 6 de octubre de 1909.
Lo que distingue a este caso de otros en esta sección es que, más de un siglo después, un debate académico serio y documentado cuestiona si Rendell fue realmente culpable, o si fue víctima de un juicio marcado por el pánico moral de la época hacia las mujeres consideradas moralmente transgresoras. Este artículo presenta tanto la evidencia que sustentó su condena como los argumentos que investigadores contemporáneos han planteado a su favor.

Quién era Martha Rendell
Nacida en 1871 en Adelaida, la vida de Martha Rendell estuvo marcada por la inestabilidad desde joven. Tras huir de un padrastro abusivo a los 16 años, trabajó como empleada doméstica y camarera. Tuvo tres hijos fuera del matrimonio antes de iniciar una relación con Thomas Morris a mediados de la década de 1890.
Rendell llegó a Perth siguiendo a Thomas Morris, un hombre con quien había mantenido una relación en Adelaida. En 1906, Morris y su esposa Sarah tuvieron una violenta disputa y él la echó de la casa. Se mudó con Rendell y los cinco hijos más jóvenes que aún vivían en el hogar —Olive, Annie, George, Arthur y William, de entre 6 y 15 años—. Rendell se hizo pasar por su esposa, y a los niños se les indicó que la llamaran “Madre”.
Las tres muertes: la enfermedad que nadie pudo explicar
En abril de 1907, cuatro de los niños contrajeron difteria. Todos se recuperaron, pero Annie enfermó de nuevo y murió en julio, con el médico de la familia, desconcertado, concluyendo que su muerte se debía a epilepsia y debilidad cardíaca.
Semanas después, Olive también enfermó, muriendo tras varios meses. El médico volvió a quedar perplejo, pero registró hemorragia y debilidad cardíaca como causa en el certificado de defunción.
En el invierno de 1908, Rendell aplicó el mismo tratamiento a Arthur, de 15 años, quien tardó más en sucumbir, finalmente muriendo el 8 de octubre de ese año. Esta vez, el médico solicitó permiso para realizar una autopsia —una autopsia que Rendell presenció y que ordenó detener a mitad de camino, una acción que jugaría muy en su contra durante el juicio.
La huida de George y la investigación
En abril de 1909, Rendell comenzó a dirigir su atención hacia el segundo hijo, George. No tardó en quejarse de dolor de garganta después de beber una taza de té. Rendell le cubrió las amígdalas con el jarabe, asustando al niño, quien corrió a la casa de su madre biológica, a varias calles de distancia.
Los vecinos preguntaron por el paradero del niño; sin embargo, su padre, Thomas Morris, declaró que no sabía dónde estaba. Los vecinos acudieron a la policía, y el inspector Harry Mann realizó investigaciones. Mann escuchó referencias repetidas sobre que a los niños les “pintaban” las gargantas, y sobre la aparente indiferencia de Rendell ante su dolor.
Fuerza adicional a la sospecha llegó cuando una vecina escribió una carta anónima al médico, al haber escuchado rumores de que Arthur gritaba “asesinato” y “policía” cuando Rendell le daba su “medicina”. Los cuerpos de los niños fueron exhumados y el tejido de sus gargantas fue analizado, confirmándose que el envenenamiento por “espíritus de sal” (ácido clorhídrico) era la verdadera causa de muerte.
El detalle que más pesó contra ella no fue el veneno: fue haber detenido, a mitad de camino, la autopsia de Arthur que ella misma presenció.
El juicio: solo un cargo formal, tres muertes atribuidas socialmente
El juicio contra Rendell y Morris por homicidio deliberado comenzó en el Tribunal Supremo de Australia Occidental el 7 de septiembre de 1909. Ninguno de los dos acusados presentó evidencia en su defensa. El 14 de septiembre de 1909, el jurado declaró a Rendell culpable y fue sentenciada a muerte en la horca. Thomas Morris fue absuelto, ya que se creía que, aunque había comprado los espíritus de sal, no estaba al tanto de lo que Martha hacía con ellos hasta después de las muertes de los niños.
Solo fue formalmente condenada por la muerte de Arthur, pero tras el juicio de cinco días fue popularmente entendida como responsable de las tres muertes. Los crímenes de Rendell generaron considerable indignación pública en su momento; la prensa la retrató como una “mujer escarlata” y una “madrastra malvada”.
La ejecución
Rendell proclamó en vano su inocencia, alegando que estaba tratando a los niños por difteria. Fue ahorcada en la Prisión de Fremantle a las 8 a.m. del 6 de octubre de 1909. La ejecución fue presenciada por 25 personas, el mayor número de testigos para una ejecución en Fremantle.
Durante su breve tiempo en prisión, pasó mucho tiempo en oración y fue visitada por su asesor espiritual, el reverendo Tom Allen, quien albergaba dudas sobre su culpabilidad. Protestó su inocencia hasta su ejecución. Sus últimas palabras antes de morir fueron “Moriré con valentía”, y una oración por los dos hijos que había dejado en Australia Meridional. Ese día, las guardias mujeres de la prisión salieron llorando.
El debate académico sobre su posible inocencia
Este es el elemento que distingue el caso de Rendell de otros de esta lista, y merece atención detallada. Existió, durante las pocas semanas previas a su ejecución, una vigorosa aunque infructuosa campaña de clemencia que citaba específicamente dudas sobre la evidencia del caso. Esas dudas nunca han sido categóricamente disipadas.
La investigadora académica Anna Haebich, del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Australia Occidental, ha planteado un análisis crítico y detallado del juicio. Haebich argumenta que investigadores actuales están construyendo una imagen distinta de esta “mujer desafortunada” como víctima de los prejuicios y la histeria pública del Perth de aquella época. Sostiene la esperanza de que esta interpretación más ilustrada del juicio genere impulso público para que a Martha Rendell se le otorgue un perdón retrospectivo por un crimen por el que, argumenta, nunca debió haber sido declarada culpable, y mucho menos ahorcada.
Los argumentos técnicos que sustentan esta duda incluyen: el hecho de que la acción cáustica del ácido clorhídrico no era el tipo de método de asesinato sigiloso que suelen elegir los envenenadores, ni encajaba con el deterioro gradual observado por el médico de los niños. Y cómo pudo esta mujer sin educación haber calibrado las dosis de los niños para crear síntomas que engañaran a los médicos más respetados de Perth.
Haebich plantea varias teorías alternativas plausibles: que Rendell era inocente y los niños murieron por las causas registradas en sus certificados de defunción oficiales; que sufrieron una enfermedad fatal desconocida para la ciencia médica de la época; que los médicos habían sido criminalmente negligentes; que Rendell padecía una enfermedad mental, posiblemente un caso temprano no diagnosticado del síndrome de Munchausen por poderes; o que había tratado a los niños con sus propios remedios caseros creyendo que les hacía bien.
Es fundamental ser precisos sobre el estatus de este debate: se trata de un análisis académico crítico del proceso judicial de 1909, no de una exoneración oficial. Martha Rendell nunca ha recibido un perdón retrospectivo, y su condena permanece formalmente vigente en los registros históricos, aunque el debate sobre la solidez de la evidencia que la sustentó sigue activo entre historiadores australianos.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso de Martha Rendell es citado en estudios de género y justicia criminal australiana como un ejemplo temprano de lo que la investigadora Jocelynne Scutt describe como un patrón histórico de misoginia y prejuicio en el sistema de justicia, que traza una línea desde los juicios de brujas hasta casos judiciales australianos posteriores. El caso también es comparado con errores judiciales más recientes documentados por el criminólogo de Perth Richard Harding. La novela histórica Murdering Stepmothers, de la propia Anna Haebich, reconstruye el juicio y sus contradicciones para el público general.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Martha Rendell? +
¿Cómo mató Martha Rendell a los niños? +
¿Por qué Thomas Morris, el padre de los niños, fue absuelto? +
¿Cuándo y cómo fue ejecutada Martha Rendell? +
¿Existe evidencia de que Martha Rendell era inocente? +
¿Sigue vigente la condena de Martha Rendell hoy? +
Fuentes
Este expediente se basa en documentación histórica y académica, entre ellas: Wikipedia (en inglés), entrada “Martha Rendell”; Institute of Advanced Studies, University of Western Australia, “Revisiting the Trial of Martha Rendell” (análisis de la historiadora Anna Haebich); Executed Today, “1909: Martha Rendell” (octubre de 2018); Fremantle Prison, “The Execution of Martha Rendell”; Psychopath Perspectives, “Martha Rendell: The Last Woman Hanged in Australia” (marzo de 2025); WA Police History, “Martha Rendell Child Murders – 1909”. Última verificación de datos: junio de 2026 — no se ha registrado ningún perdón retrospectivo. Nota editorial: este artículo presenta tanto la evidencia que sustentó la condena de 1909 como el debate académico contemporáneo sobre su posible inocencia; ninguna de las dos posiciones se presenta como un hecho definitivamente establecido, y el perdón retrospectivo solicitado por historiadores nunca ha sido concedido.