El femicidio de Lola Luna Chomnalez Belmonte, una adolescente argentina de 15 años, en el balneario uruguayo de Barra de Valizas en diciembre de 2014, es uno de los casos criminales que más atención sostenida generó entre Argentina y Uruguay, resuelto finalmente casi una década después mediante una técnica de análisis genético que no existía al momento del crimen.

Unas vacaciones que terminaron en tragedia

El sábado 27 de diciembre de 2014, Lola viajó a Barra de Valizas para hospedarse en la casa de su madrina, Claudia Fernández, quien se encontraba junto a su esposo, Hernán Tuzinkevcih, y su hijo. Al día siguiente, 28 de diciembre, Lola salió a caminar por la tranquila localidad uruguaya y nunca regresó.

Una escena contaminada desde el inicio

La investigación inicial del caso estuvo marcada por serias dificultades: la escena donde se hallaron las pertenencias de Lola resultó contaminada, complicando significativamente el trabajo forense posterior sobre las decenas de muestras de ADN recolectadas en el lugar.

El hallazgo del cuerpo

Tres días después de su desaparición, el cuerpo de Lola fue hallado enterrado en la playa, cubierto por hojas y ramas. La autopsia determinó que había muerto por asfixia por sofocación, presentando además varios cortes de arma blanca en el cuello y otras partes del cuerpo, además de arena en los pulmones. Según la reconstrucción de la fiscalía, la adolescente intentó escapar corriendo de su atacante, fue alcanzada, apuñalada y golpeada en la cabeza, muriendo finalmente asfixiada cuando, ante sus probables pedidos de auxilio, le presionaron el rostro contra la arena.

Un primer sospechoso: el hombre que la vio muerta y no avisó

Ángel Eduardo «el Cachila» Moreira Martínez fue detenido en diciembre de 2014, poco después del hallazgo del cuerpo. Al ser arrestado, declaró: «Vi a Lola muerta y no avisé porque me iban a culpar» —una confesión parcial que lo convirtió en sospechoso de encubrimiento, aunque inicialmente fue absuelto en primera instancia por ese cargo específico—.

Años de investigación sin un responsable identificado

Durante años, la investigación avanzó lentamente, analizando decenas de muestras genéticas sin lograr una coincidencia definitiva con ningún sospechoso registrado en el sistema penal uruguayo por delitos de homicidio u otros crímenes similares.

El avance decisivo de una genetista

Ante la falta de coincidencias directas, la genetista a cargo del caso decidió emplear un método alternativo: analizar el linaje materno del perfil genético hallado entre las pertenencias de la víctima. En 2022, logró una coincidencia: ese linaje correspondía al componente materno de un recluso que, en ese momento, se encontraba detenido por robo y lesiones graves en un penal uruguayo. Al revisar los vínculos familiares de este hombre, los investigadores llegaron hasta Leonardo David Sena Cabrera, quien contaba con antecedentes penales previos por lesiones y por una condena por violación.

El arresto

Sena fue detenido en mayo de 2022 en la localidad de Chuy, en el límite entre Uruguay y Brasil. Durante su declaración, sostuvo su inocencia, afirmando que se había cortado con una botella de vidrio mientras trabajaba, poco antes de ir a tomar mate a la playa, donde según su versión simplemente halló la mochila de Lola y sus pertenencias. Los investigadores, sin embargo, determinaron que su ADN no solo estaba presente en la escena del crimen, sino que se hallaba «mezclado» directamente con el de la propia Lola Chomnalez.

La solicitud de condena

En marzo de 2023, la fiscal a cargo del caso solicitó formalmente 30 años de prisión para Sena por el delito de «homicidio muy especialmente agravado». Uno de los jueces del caso reflexionó en ese momento: «Es el primer aniversario en el que sentimos la tranquilidad de que la persona que había dejado su ADN en las pertenencias de Lola finalmente fue encontrada.»

La condena

El 17 de abril de 2024, el juez de primera instancia del departamento de Rocha, Juan Giménez (también citado como Giménez Vera en algunas fuentes), condenó a Leonardo David Sena a 27 años y seis meses de prisión. En los fundamentos de su sentencia, el magistrado destacó una contradicción clave en la versión de Sena: «No pudo estar al mismo tiempo dónde fue hallado el cuerpo y dónde dijo que encontró la mochila.» El juez consideró además, como agravante, el nivel de «peligrosidad» del acusado dados sus antecedentes penales previos, y el hecho de haber enterrado el cuerpo de la víctima tras el crimen.

Una reacción de alivio para la familia

Jorge Barrera, uno de los abogados de la familia de Lola, celebró públicamente la condena: «Constancia, trabajo en equipo y grandeza espiritual de la familia. Se hace justicia con la condena emitida por Juan Giménez en el homicidio de Lola», agregando en otra publicación: «Hoy pueden dormir con menos dolor.»

Un segundo condenado por encubrimiento

Poco más de un mes antes de la condena contra Sena, la Suprema Corte de Justicia de Uruguay había confirmado de manera firme la condena de 8 años de prisión contra Ángel Eduardo Moreira por su participación en el encubrimiento del crimen —tras un proceso en el que la fiscalía apeló exitosamente su absolución original en primera instancia—.

Una condena que permanece en revisión

Es fundamental ser preciso: al momento de dictarse la sentencia contra Sena, esta quedó sujeta a revisión por parte de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay, el máximo tribunal del país, sin que las fuentes disponibles permitan confirmar con certeza si ese proceso de revisión ha concluido definitivamente a la fecha de esta publicación.

Un legado conmemorativo sostenido

El caso de Lola Chomnalez generó homenajes sostenidos en Argentina a lo largo de los años: en 2018, su hermana organizó un homenaje en una plaza porteña en su memoria, y en 2019 se inauguró un mural dedicado a ella en la escuela primaria donde había estudiado.

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Lola Chomnalez es un referente central en Argentina y Uruguay sobre el valor de las técnicas de análisis genealógico-genético para resolver casos que permanecían estancados durante años por falta de coincidencias directas en las bases de datos tradicionales, y sobre la persistencia judicial y familiar necesaria para alcanzar, casi una década después del crimen, tanto la identificación del responsable material como la condena de quien contribuyó a encubrir el hallazgo del cuerpo.

Preguntas frecuentes

¿Qué le pasó a Lola Chomnalez?+

Lola, una adolescente argentina de 15 años, salió a caminar el 28 de diciembre de 2014 en Barra de Valizas, Uruguay, y no volvió. Tres días después hallaron su cuerpo enterrado en la playa. La autopsia determinó que murió por asfixia por sofocación y que tenía varios cortes de arma blanca.

¿Cómo se resolvió el caso?+

En 2022, la genetista a cargo analizó el linaje materno del perfil genético hallado entre las pertenencias de Lola. Eso llevó a un recluso y, por sus vínculos familiares, a Leonardo David Sena Cabrera, detenido en mayo de 2022 en Chuy. Su ADN estaba mezclado con el de Lola.

¿Qué condenas hubo?+

El 17 de abril de 2024, Sena fue condenado a 27 años y seis meses de prisión. Ángel Eduardo Moreira, que vio el cuerpo y no avisó, recibió 8 años por encubrimiento, confirmados por la Suprema Corte. La sentencia de Sena quedó sujeta a revisión de la Suprema Corte de Uruguay.

Sigue tirando del hilo

Fuentes consultadas

  • La Nación (Argentina), «El asesinato de Lola Chomnalez. Una condena que finalmente llegó por la huella de ADN encontrada en la mochila enterrada en un médano» (2024), con cronología técnica completa del método genealógico-genético utilizado para identificar a Sena.
  • Diario de Cuyo, «En Uruguay condenaron a 27 años de prisión al femicida de la argentina Lola Chomnalez» (2024), con cronología completa de la reconstrucción forense del crimen y la cita textual de la declaración de Sena.
  • Perfil, «Condenaron en Uruguay a 27 años y medio de prisión al asesino de Lola Chomnalez», con la cita textual completa del juez Juan Giménez Vera sobre los agravantes considerados.
  • Wikipedia (en inglés), entrada «Lola Chomnalez Case», con cronología judicial verificada completa y referencias a los homenajes conmemorativos de 2018 y 2019.
  • Cadena 3, «A 11 años del crimen de Lola Chomnalez, un caso que marcó a la sociedad» (2025), con confirmación de la condena de 8 años contra Ángel Moreira por encubrimiento.
  • Diario de Cuyo, «Caso Lola Chomnalez: pidieron 30 años de cárcel para Leonardo David Sena» (2023), con la cita textual completa del juez sobre la tranquilidad de haber identificado al responsable.

Nota editorial: este artículo documenta explícitamente que la condena contra Leonardo Sena permanecía sujeta a revisión por la Suprema Corte de Justicia de Uruguay al momento de dictarse, sin que las fuentes disponibles permitan confirmar la resolución final de ese proceso, y distingue claramente entre la condena por homicidio contra Sena y la condena separada por encubrimiento contra Ángel Moreira.