Introducción
Pocos temas generan tanta fascinación morbosa como la pregunta de si el cerebro de un asesino en serie es, literalmente, distinto al de cualquier otra persona. Algunos casos reales de estudios post mortem —y varios intentos fallidos, como el de Jeffrey Dahmer— han alimentado tanto la investigación seria como el mito. Este artículo separa ambas cosas.
El caso del cerebro que nunca se estudió
Uno de los ejemplos más citados en la prensa es el de Jeffrey Dahmer. Tras su muerte, su madre, Joyce Dahmer, quiso donar el cerebro de su hijo para que fuera estudiado por la ciencia, pero la petición fue denegada porque su expareja y padre del asesino, Lionel Dahmer, se negó a entregarlo a los científicos que lo solicitaban. El caso ilustra una realidad poco conocida: muchos de los “estudios sobre el cerebro de asesinos famosos” que circulan en internet nunca llegaron a realizarse.
Qué sí han encontrado los estudios reales
La investigación seria en este campo usa neuroimagen (PET, fMRI, resonancia estructural) en muestras de personas condenadas por homicidio, no cerebros post mortem de casos individuales específicos. Un estudio que utilizó tomografía por emisión de positrones en asesinos que alegaron no ser culpables por razón de demencia encontró una reducción del metabolismo de la glucosa —una medida de actividad cerebral— en la corteza prefrontal, el giro parietal superior, el giro angular izquierdo y el cuerpo calloso, además de asimetrías anormales de actividad, menor en el hemisferio izquierdo que en el derecho, en áreas subcorticales como la amígdala.
Estudios adicionales en delincuentes psicopáticos, usando resonancia magnética estructural, han encontrado que la corteza temporal es más delgada en comparación con sujetos no criminales, y que las tomografías PET muestran un metabolismo más bajo en el lóbulo temporal medial en sujetos agresivos y violentos comparados con grupos control.
La amígdala y la falta de empatía
Uno de los hallazgos más consistentes en este campo tiene que ver con el circuito amígdala-corteza prefrontal. Como explica un neurocientífico citado por Infobae en el contexto del caso de Luis Alfredo Garavito, los psicópatas criminales “tenían una conectividad disminuida entre la amígdala —que procesa estímulos negativos y reacciones de miedo— y la corteza prefrontal, que interpreta las respuestas de la amígdala”. Cuando esa conectividad es baja, el procesamiento de estímulos negativos no se traduce en una emoción negativa intensa, lo que puede explicar por qué algunos psicópatas criminales no sienten culpa por sus acciones ni tristeza ante el sufrimiento de sus víctimas.
No todos los que tienen estas diferencias neurológicas o psicológicas se convertirán en asesinos en serie; la mayoría de las personas con estas condiciones nunca lastiman a nadie.
La advertencia que ningún artículo serio debería omitir
Es la misma que se repite en toda la neurocriminología, pero aquí es especialmente importante repetirla: no todos los que tienen estas diferencias neurológicas o psicológicas se convertirán en asesinos en serie; la mayoría de las personas con estas condiciones nunca lastiman a nadie. Estas diferencias aumentan un riesgo estadístico a nivel de grupo; no permiten señalar, predecir ni “diagnosticar” a un individuo como futuro asesino.
Conclusión
Los asesinos en serie no tienen un “cerebro identificable” en el sentido popular de la palabra. Lo que existe es un conjunto de patrones —principalmente relacionados con la corteza prefrontal y la amígdala— que aparecen con más frecuencia en grupos de personas violentas, dentro de un fenómeno donde la biología es solo una pieza entre muchas.
Preguntas frecuentes
¿Se llegó a estudiar el cerebro de Jeffrey Dahmer? +
¿Qué han encontrado los estudios reales sobre el cerebro de asesinos? +
¿Qué papel juega la amígdala en la falta de empatía? +
¿Estas diferencias cerebrales predicen quién será un asesino en serie? +
Fuentes
- iNeurociencias — “La Mente del Asesino Serial: Trastornos y Psicología”
- TV Azteca / INVDES — “Cerebro de los asesinos seriales que fueron estudiados por la ciencia”
- Infobae — “Científicos explican la importancia de estudiar el cerebro de asesinos seriales como Luis Alfredo Garavito”
- Scielo Colombia — “La neurobiología del asesino: aspectos neuroanatómicos, genéticos, bioquímicos, extrínsecos y sociales”
- La Tercera / Qué Pasa — “En la mente de un psicópata: lo que hay en el cerebro de un asesino”
Nota editorial: este artículo no hace referencia a casos específicos ya cubiertos en la biblioteca para evitar especulación biográfica sin base clínica documentada. Cualquier mención de casos reales en el futuro debe limitarse a información públicamente confirmada.