La genealogía genética investigativa (GGI), también conocida como genealogía genética forense, es una de las herramientas más transformadoras incorporadas a la investigación criminal en la última década. A diferencia del análisis de ADN forense tradicional, permite identificar a una persona rastreando vínculos de parentesco lejano a través de bases de datos genealógicas públicas.

Cómo funciona

El método combina el análisis genético tradicional con bases de datos genealógicas de acceso público o semipúblico, como GEDmatch, FamilyTreeDNA o DNASolves. Los investigadores cargan el perfil genético de una escena del crimen buscando coincidencias parciales con familiares lejanos, a partir de las cuales genealogistas forenses construyen árboles familiares hasta identificar al individuo específico.

El caso que la puso en el mapa: el Golden State Killer

La genealogía genética investigativa se utilizó por primera vez con repercusión mundial en 2018, cuando investigadores estadounidenses la emplearon para identificar a Joseph James DeAngelo como el “Golden State Killer”, responsable de decenas de crímenes cometidos entre 1976 y 1986.

El récord de antigüedad: 63 años sin resolver

Uno de los casos más antiguos resueltos mediante esta técnica es el doble homicidio de Duane Bogle, de 18 años, y Patricia Kalitzke, de 16, ocurrido en Montana en enero de 1956. En 2019, 63 años después, investigadores lograron identificar al responsable, aunque este ya había fallecido en 2007.

Casos emblemáticos adicionales

Entre los casos más citados se encuentran el de “Buckskin Girl”, identificada como Marcia King décadas después, y los “Asesinatos de Bear Brook”, en los que cuatro cuerpos hallados en barriles en New Hampshire fueron vinculados al asesino en serie Terry Peder Rasmussen.

Los límites y desafíos éticos

Especialistas como Sara Palomo Díez, de la Universidad Complutense de Madrid, han señalado que el éxito de esta técnica “depende totalmente de que existan leyes actualizadas, transparencia por parte de las empresas de ADN y límites éticos claros que protejan la privacidad de las personas”.

Un desafío específico para Latinoamérica

Un estudio publicado en 2025 en la Revista de Ciencias Forenses de Honduras señaló que la implementación de la genealogía genética forense en Latinoamérica enfrenta la baja representación de personas de grupos originarios en bases de datos como GEDmatch.

Por qué esta técnica sigue siendo relevante

La genealogía genética forense ha transformado la resolución de casos fríos a nivel mundial, y al mismo tiempo plantea uno de los debates éticos más activos de la ciencia forense contemporánea: el equilibrio entre la seguridad pública y el derecho a la privacidad genómica.

Fuentes consultadas

  • Revista de Ciencias Forenses de Honduras, Villalobos H., “Genealogía genética forense en Latinoamérica” (2025).
  • Infobae, “De la huella invisible al linaje familiar: la revolución de la genealogía genética” (marzo de 2026).
  • Universidad Complutense de Madrid (UCM), con la cita de la investigadora Sara Palomo Díez.
  • NPR, “In Hunt For Golden State Killer, Investigators Uploaded His DNA To Genealogy Site”.
  • Genotipia, “ADN y genealogías como armas contra el crimen”.

Nota editorial: este artículo tiene fines educativos e informativos sobre metodología forense, y no detalla ni promueve el acceso a bases de datos genealógicas con fines distintos a los legítimos de investigación académica o policial autorizada.