Ángel Maturino Reséndiz, conocido como el “Railroad Killer” (Asesino del Ferrocarril), es un asesino serial mexicano vinculado a al menos 15 homicidios cometidos en Estados Unidos entre finales de la década de 1990, cuyo caso terminó de forma inusual: tras semanas de intensa búsqueda nacional, se entregó voluntariamente a las autoridades gracias a una negociación realizada por su propia hermana.

Un patrón asociado a las vías del tren

Según documenta el expediente judicial, Reséndiz, un migrante indocumentado mexicano que se desplazaba por el país saltando en trenes de carga, atacaba a sus víctimas en viviendas ubicadas cerca de vías férreas, generalmente durante la madrugada, ingresando por puertas sin seguro y golpeándolas hasta la muerte con objetos que encontraba en el lugar. La mayoría de sus víctimas eran mujeres, y muchas de ellas fueron agredidas sexualmente antes de ser asesinadas. Los vehículos robados a sus víctimas solían aparecer posteriormente abandonados en San Antonio, Texas.

El crimen que lo condenó

El 17 de diciembre de 1998, Reséndiz ingresó a la vivienda de Claudia Benton, una médica genetista clínica de 39 años del Colegio de Medicina Baylor, en West University Place, cerca de Houston, mientras su esposo y sus hijas gemelas viajaban de visita a familiares en Arizona. Reséndiz la agredió sexualmente y la asesinó a puñaladas, golpeándola además con una estatuilla de bronce hallada en la vivienda. Su vehículo Jeep Cherokee fue hallado posteriormente en San Antonio, con huellas dactilares en la columna de dirección que coincidían con las de “Rafael Resendez-Ramirez”, uno de los múltiples alias utilizados por Reséndiz.

Otros crímenes vinculados

Las autoridades determinaron que se trataba de un asesino serial cuando la evidencia de ADN vinculó a Reséndiz con el asesinato de Benton y con el homicidio de un pastor de una iglesia y su esposa, atacados con un mazo mientras dormían en su vivienda cerca de vías del tren en las afueras de Houston. En total, se le vinculó con al menos 15 asesinatos en seis estados: Texas, Kentucky, Georgia, Illinois, Florida y California. Una de sus víctimas sobrevivientes, Holly Dunn, perdió a su novio, Christopher Maier, en un ataque de 1997 mientras ambos caminaban de regreso a una fiesta junto a vías del tren en Kentucky; Dunn se convirtió posteriormente en defensora pública de víctimas de violencia sexual, recibiendo en 2006 el Premio Jacqueline Kennedy Onassis por su labor humanitaria.

La búsqueda y la rendición negociada

Ante la magnitud de la investigación, el FBI incluyó a Reséndiz en su lista de los Diez Más Buscados. En julio de 1999, tras semanas de intensa búsqueda nacional, Reséndiz cruzó de regreso a territorio estadounidense por el puente internacional de El Paso desde México y se entregó voluntariamente a la policía, como parte de un acuerdo negociado por su propia hermana con las autoridades.

El juicio

Durante el proceso judicial, la defensa de Reséndiz argumentó que no era culpable por razón de locura, alegando delirios mentales que lo hacían no apto para ser ejecutado; un juez de Houston rechazó este argumento. El jurado rechazó también la defensa de inocencia por locura, declarándolo culpable y sentenciándolo a muerte por el asesinato de Claudia Benton.

La ejecución

El 27 de junio de 2006, Reséndiz, entonces de 46 años, fue ejecutado por inyección letal en la Unidad Huntsville de Texas. Antes de su ejecución, murmuró una oración pidiendo perdón, y se dirigió directamente a los familiares de sus víctimas presentes en la sala, declarando: “Sé que permití que el diablo gobernara mi vida… No merecían esto. Yo merezco lo que estoy recibiendo.” George Benton, esposo de Claudia Benton, presenció la ejecución, declarando que quería “dejar constancia de que la gente tiene que entender lo que realmente es el mal.”

Por qué el caso sigue siendo relevante

El caso Reséndiz es citado con frecuencia en discusiones sobre los crímenes cometidos por individuos que se desplazan de forma itinerante y transfronteriza, lo que dificulta la conexión de crímenes aparentemente aislados entre distintas jurisdicciones estatales, y sobre el rol de la evidencia de ADN para vincular formalmente a un sospechoso con un patrón de crímenes cometidos en múltiples estados.

Fuentes consultadas

  • CBS News, “Angel Maturino Resendiz: The ‘Railroad Killer'”, con cronología detallada de las víctimas confirmadas y la historia de la sobreviviente Holly Dunn.
  • NBC News / Fox News (vía AP), “‘Railroad Killer’ executed in Texas”, con las últimas palabras textuales de Reséndiz antes de su ejecución.
  • CBC News, “Texas executes Mexican drifter linked to 15 murders”.
  • TxExecutions.org, “Execution Report: Angel Maturino Resendiz”, con cronología judicial detallada del crimen de Claudia Benton.
  • Wikipedia (en inglés), entrada “Ángel Maturino Reséndiz”, con listado oficial de cargos y condenas previas en Florida, Nuevo México y Texas.
  • Fox News (vía AP), “‘Railroad Killer’ Faces Execution Tuesday in Texas”, con declaraciones de Reséndiz al ser entrevistado por la Associated Press en 2000.

Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre el único homicidio (el de Claudia Benton) por el que Reséndiz fue formalmente condenado y ejecutado, y los otros 14 asesinatos que las autoridades le atribuyen mediante evidencia de ADN y patrones de investigación, sin que todos ellos hayan derivado en cargos judiciales formales adicionales dado que ya enfrentaba la pena máxima.