El caso de Stephanie Lazarus es uno de los ejemplos más impactantes de encubrimiento institucional en la historia del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD): una detective en servicio activo asesinó a la esposa de su expareja en 1986, y continuó trabajando en la fuerza policial durante 23 años antes de que la evidencia de ADN finalmente la vinculara con el crimen.
El asesinato
El 24 de febrero de 1986, el cuerpo de Sherri Rasmussen, de 29 años, directora de enfermería en un hospital del área de Los Ángeles, fue hallado en el condominio que compartía con su esposo, John Ruetten, en el vecindario de Van Nuys. Rasmussen había sido golpeada y recibido tres disparos en el pecho. Llevaba solo tres meses de casada con Ruetten.
Una investigación desviada desde el inicio
Los detectives originales asumieron que el crimen había sido un robo que salió mal, enfocando la investigación en dos hombres no identificados que, según su teoría, habían asaltado una vivienda cercana. La investigación se estancó durante años. Es importante señalar lo que alegó posteriormente la familia Rasmussen en una demanda civil: que el LAPD había fallado en investigar a la exnovia de Ruetten, Stephanie Lazarus —entonces también oficial de la fuerza—, por razones que la familia calificó de incompetencia o un deseo malicioso de proteger a una de sus propias agentes.
El avance forense que reabrió el caso
En 2005, casi 20 años después del crimen, una muestra de ADN de una marca de mordedura hallada en el cuerpo de Rasmussen fue finalmente analizada, revelando que pertenecía a una mujer. En 2009, el LAPD reabrió formalmente la investigación, enfocándose por fin en Lazarus, quien para entonces se había convertido en detective de la propia fuerza, especializada en investigación de robo de arte. Los investigadores obtuvieron de forma encubierta una muestra de ADN de Lazarus, que resultó coincidir con la evidencia de la escena del crimen.
El juicio
Durante el juicio, la fiscalía argumentó que Lazarus había estado consumida por los celos al enterarse de que Ruetten, con quien había mantenido una relación sentimental tras graduarse de la universidad, planeaba casarse con Rasmussen. La defensa argumentó que la evidencia de ADN se había corrompido con el paso de los años y no podía considerarse confiable. En marzo de 2012, Lazarus fue declarada culpable de asesinato en primer grado.
La sentencia
Lazarus fue sentenciada a 25 años a cadena perpetua por el asesinato en primer grado, más dos años adicionales por uso personal de arma de fuego. Durante la audiencia de sentencia, Ruetten declaró ante el tribunal: “El hecho de que la muerte de Sherri ocurriera porque ella me conoció y se casó conmigo me pone de rodillas. No sé cómo lidiar con este hecho espantoso.” Su abogado defensor presentó una apelación, que fue rechazada por los tribunales de California en 2015; la Corte Suprema del estado se negó a revisar el caso.
La confesión parcial en audiencia de libertad condicional
Lazarus se había declarado no culpable durante todo el juicio y no admitió públicamente su participación en el crimen hasta una audiencia de libertad condicional en noviembre de 2023. Según relató Connie Rasmussen, hermana mayor de la víctima, quien asistió a la audiencia, Lazarus reconoció haber matado a Sherri, pero no se disculpó con la familia y pareció minimizar la gravedad del crimen, afirmando que no había tenido la intención de matarla cuando fue al condominio de Van Nuys aquel día. La junta de libertad condicional concedió inicialmente su liberación tras esa audiencia.
La revocación de la libertad condicional
Esa decisión generó fuerte indignación en la familia Rasmussen, dado que Lazarus había ocultado la verdad sobre el crimen y continuado trabajando como agente de la ley durante más de 20 años adicionales tras cometerlo. A finales de 2024, la junta completa de libertad condicional de California revocó la decisión inicial. En una audiencia posterior, en 2025, se le negó nuevamente la libertad condicional.
Por qué el caso sigue siendo relevante
El caso Lazarus es un referente central en discusiones sobre las fallas institucionales que pueden surgir cuando un sospechoso forma parte de la misma fuerza policial que investiga el crimen, sobre el valor de la tecnología de ADN para resolver casos fríos décadas después de los hechos, y sobre los criterios que las juntas de libertad condicional utilizan para evaluar el grado de responsabilidad y remordimiento genuino de un condenado, incluso años después de una confesión parcial.
Fuentes consultadas
- FindLaw, “Rasmussen v. Lazarus (2018)”, opinión judicial de la Corte de Apelaciones de California sobre la demanda civil de la familia Rasmussen.
- Wikipedia (en inglés), entrada “Murder of Sherri Rasmussen”, con cronología judicial verificada, incluyendo el proceso de apelación de 2015.
- CBS News Los Ángeles, “Stephanie Lazarus, former LAPD detective who shot ex-lover’s new wife, has parole denied again”.
- NBC News, “A former Los Angeles police detective for years hid the truth about how she killed her ex’s new wife. Now, she could go free” y “Ex-LAPD detective who hid murder for decades won’t be paroled, reversing earlier decision”, con declaraciones directas de Connie Rasmussen sobre la audiencia de 2023.
- ABC7 / Fox News (vía AP), “Ex-LAPD detective sentenced in murder cold case”, con declaraciones directas de John Ruetten en la sentencia.
Nota editorial: este artículo distingue explícitamente entre la condena judicial de 2012 y la confesión parcial de Lazarus en su audiencia de libertad condicional de 2023, documentando el proceso posterior de revocación sin adoptar una posición sobre su grado de rehabilitación.