
Guanajuato, enero de 1964: el hallazgo del rancho Loma del Ángel
El 12 de enero de 1964 —algunas fuentes señalan el 14 o 15 de enero—, la policía de Guanajuato llegó al rancho Loma del Ángel, en la zona de los Pueblos del Rincón, siguiendo la denuncia de madres que buscaban a sus hijas desaparecidas y el testimonio de una joven que había logrado escapar. Lo que encontraron convirtió el caso de las hermanas González Valenzuela —conocidas como “Las Poquianchis”— en uno de los más impactantes de la historia criminal mexicana del siglo XX: mujeres privadas de la libertad, desnutridas y golpeadas, y un cementerio clandestino en el patio. Más de sesenta años después, el caso sigue vivo en la cultura mexicana, de la película de Felipe Cazals (1976) a la serie de Luis Estrada (2025), y sigue planteando la misma pregunta incómoda: ¿cómo pudo operar esa red durante décadas? La respuesta documentada es tan perturbadora como los crímenes: con la protección de las autoridades.
Quiénes eran las hermanas González Valenzuela
Delfina, María de Jesús, María del Carmen y María Luisa González Valenzuela nacieron en el entorno de El Salto de Juanacatlán, Jalisco, y San Francisco del Rincón, Guanajuato, hijas de un policía descrito por las fuentes como autoritario y de una madre profundamente religiosa. Desde los años cuarenta, Delfina y después sus hermanas regentearon cantinas y burdeles en Jalisco y Guanajuato. El apodo, según relató la propia María de Jesús desde la cárcel, provino de una casa que alquiló en 1949, regenteada antes por un hombre al que apodaban “el Poquianchis”.
La red: engaño, trata y explotación
De acuerdo con la documentación judicial y las investigaciones históricas, las hermanas reclutaban a jóvenes —muchas de entre 12 y 25 años, algunas menores de 13— mediante engaños: anuncios y promesas de trabajo como empleadas domésticas dirigidas a familias pobres de Jalisco, Guanajuato y estados vecinos. También pagaban a “proveedoras”: en la Ciudad de México se detuvo a dos mujeres que confesaron recibir 500 pesos por cada joven enviada al rancho. Una vez captadas, las jóvenes eran sometidas a explotación sexual, encierro, castigos físicos y deudas fabricadas por vestuario, comida y hospedaje que las mantenían cautivas. Los testimonios de las sobrevivientes documentaron muertes por golpizas, desnutrición y abortos forzados, con entierros clandestinos en la propiedad.
La indignación fue tal que las hermanas tuvieron que ser trasladadas a toda prisa para evitar un linchamiento: unas 2.000 personas se congregaron frente a la prisión exigiendo justicia por su cuenta.
El descubrimiento y el juicio: condenas de 40 años
La denuncia condujo a la policía al rancho, donde encontraron a las mujeres cautivas —las fuentes reportan entre 12 y 15— junto con dos niños en condiciones similares. Cuando el operativo parecía concluido, una de las víctimas señaló que en el patio había mujeres enterradas: las excavaciones revelaron restos humanos, con cifras que oscilan entre 90 y más de 150 víctimas atribuidas al caso según la fuente, una horquilla que nunca se cerró judicialmente. La sentencia, registrada en San Francisco del Rincón el 15 de octubre de 1964, acumuló seis procesos por homicidio calificado, secuestro, asociación delictuosa, corrupción de menores, lenocinio y violación sexual. Las hermanas recibieron condenas de 40 años —la pena máxima de la época—, y el propio proceso documentó lo que hizo posible la red durante décadas: la protección de alcaldes, comandantes y policías judiciales que recibían sobornos. Los clientes habituales nunca fueron llamados a declarar. En 1974, la Suprema Corte concedió un amparo parcial únicamente por cuestiones técnicas, sin alterar lo sustancial de las condenas.
El destino de las hermanas y un caso que marcó a la prensa mexicana
María del Carmen murió de cáncer antes del descubrimiento del caso. Delfina murió en prisión —la versión más citada la sitúa en 1970, tras un accidente durante trabajos en el penal; otras fuentes indican 1968—. María Luisa murió en prisión, según varias fuentes en 1984. María de Jesús habría sido la única en salir en libertad tras cumplir condena. Ninguna de estas fechas proviene de un registro oficial accesible y deben tratarse como reconstrucciones periodísticas. El caso también transformó el periodismo policial mexicano: la revista ¡Alarma! multiplicó su tiraje gracias a una cobertura que los propios historiadores describen como exagerada e inescrupulosa. Buena parte de los detalles más extremos que circulan hasta hoy provienen de esa prensa sensacionalista y no de la documentación judicial, por lo que este artículo los omite deliberadamente.
¿Quiénes fueron Las Poquianchis? +
¿Cuántas víctimas tuvo el caso de Las Poquianchis? +
¿Cómo fueron descubiertas Las Poquianchis? +
¿Qué condena recibieron Las Poquianchis? +
¿Hubo funcionarios cómplices en el caso de Las Poquianchis? +
¿Qué pasó con las hermanas González Valenzuela? +
Fuentes
Este expediente se basa en documentación judicial y académica, entre ellas: “Crimen y justicia en la historia de México. Nuevas miradas” (UNAM); Héctor de Mauleón, El Universal; La Crónica de Hoy; Periódico Correo (Guanajuato); Heraldo de León; Infobae México / SinEmbargo. Consultado en julio de 2026.